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viernes, 28 de agosto de 2015

Zombies (Antología de John Joseph Adams)


Desde cierto punto de vista, podría decirse que la editorial Minotauro, vieja conocida de los aficionados al fantástico y a la ciencia ficción, se apuntó un tanto al publicar esta antología, así como una segunda compilación de relatos de zombies, Zombies 2.

El esfuerzo de publicar este volumen es algo que agradezco, por que el resultado es, en buena cuenta, una lección para los escritores, noveles y no tanto. Y es que, mientras en el Perú a veces nos pasamos años y años mirándonos al ombligo luego de publicar un cuentito en un blog que sólo es leído por cuatro gatos, los relatos sobre zombies que se publican tan solo en un año dan para una o varias antologías. Y qué decir de los nuevos subgéneros nacidos en las últimas décadas (¿no que la ciencia ficción estaba en decadencia?): biopunk, dieselpunk, faithpunk, historia alternativa, retrofuturismo, nueva space-opera... Como para ir haciendo espacio en nuestros estantes (físicos o virtuales), y en nuestros bolsillos.

Sin embargo, como observé en un comentario hecho en el Facebook, algo me ocurría con esta antología. Que los relatos eran de zombies, pues eran de zombies. Que los autores incluían a lo más graneado del género, pues esos eran (Simmons, King, Barker, Martin, Gaiman, Silverberg y otros). Que eran relatos frescos, recientes, y redactados en un lenguaje literario, lejos de las toscas (es un decir) historias acartonadas y simplonas de principios del siglo XX, pues muchos de ellos son de por si una lección de taller de narrativa donde nada falta (diálogos bien estructurados, personajes creíbles, argumentos variados). Se trata de relatos solventes, de una calidad irreprochable.

Excepto por un detalle: la gran mayoría de ellos me resultaron bastante sosos, por no decir aburridos.
Es decir, tenían zombies, tenían terror, tenían ciencia ficción, tenían puntos de vista originales para tratar un tema aparentemente agotado; pero a muchos de los relatos les faltaba ese sentido de la maravilla que debe impregnar a un buen relato de ciencia ficción, fantasía o terror incluso. Algunos se me hicieron intragables, dejándome la sensación de no haber leído nada. O no los entendí, o me aburrieron.

Sin embargo, sería injusto no reconocer lo bueno de algunos relatos, que bien podrían ser publicados en una antología aparte. Y me da gusto saber que algunos autores clásicos conservan la vena, la capacidad de maravillar al lector, con su inimitable estilo que los gringos llamarían old fashioned (pasado de moda), pero que al final de cuentas, resulta siendo más efectivo y contundente a la hora de entretener al lector.

Porque de eso trata la literatura. Al menos, la literatura que a mi me gusta.


jueves, 5 de febrero de 2015

En costas extrañas / Tim Powers




Aunque suene un tanto bobo, espero que En costas extrañas llegue pronto a nuestras costas. Como lectura de verano es excelente. Tiene todo lo que uno puede encontrar de "refrescante" en la literatura: piratas, intrigas, romance, luchas a espada, el Caribe... y magia, mucha magia.

La historia principia de manera mas bien simple: el joven John Chandagnac, pasajero del barco Clamoroso Carmichael, se dirige a una isla caribeña en busca de su herencia. Aprovechando un momento de calma, entabla conversación con la joven y hermosa Elizabeth Hurwood, quien viaja acompañada de su padre, un erudito profesor universitario, y su médico de cabecera. De pronto, tan idílico pasaje es interrumpido por una serie de explosiones, anuncio del abordaje de una nave pirata.

Las cosas toman un giro de lo más sorprendente. De pronto, tenemos a John Chandagnac convertido en un pirata más, rebautizado con el nombre de Jack Shandy, cuyas habilidades como titiritero le serán bastante útiles a la hora de manejar la espada, y más aún, encontramos que los fieros piratas del caribe, además de conocer las artes del abordaje y la intriga, son expertos en ... magia. Una magia real y poderosa, con leyes y principios tanto o más rigurosos que los de las ciencias.

La habilidad de Powers para crear aventura es poco menos que inmejorable. La acción no decae; ya están los piratas enfrentándose entre sí como con la armada británica, al tiempo que se nos revelan los arreglos por debajo de la mesa entre los supuestamente proscritos criminales y las fuerzas del orden encargadas de perseguirlos.

Pero acaso el plato fuerte de la novela es el objetivo principal de ciertos personajes: realizar una operación mágica atroz, que consiste en devolverle la vida a una muerta - de quien se conserva tan solo la cabeza - usurpando nada menos que el cuerpo de su propia hija. Previamente, nos introduciremos en un mundo en el cual la magia se introduce en cada acontecimiento que tiene lugar. Se nos revela el por qué la magia ha abandonado el Viejo Mundo pero es aún poderosa en el Nuevo, por lo que personajes históricos de diverso origen - el pirata Barbanegra, el conquistador español Ponce de León - tendrán más de una aparición, y no precisamente secundaria. Mientras tanto, el joven Jack Shandy empieza a labrarse una reputación como pirata, siéndole difícil no ceder a la barbarie que observa a su alrededor, dado que no quiere perder el favor de su querida Elizabeth, a quien considera tan prisionera como él de las circunstancias tan increíbles que los rodean.

La novela tiene varios puntos climáticos muy bien logrados, como la "expedición" en tierras mágicas, o los duelos de magia entre piratas, además de muy bien distribuidos toques de humor. Como para engancharse con Tim Powers.


miércoles, 3 de septiembre de 2014

La primera ley (Joe Abercrombie)





De cuando en cuando, surge un autor a quien le sonríen los astros y es el nuevo "rey" de la fantasía, del terror o del género que sea. Si bien esto no suele suceder con autores mainstream, así ganen el premio Nobel, lo cierto es que siempre hay un autor que está en boca (o en blog, en twitter, en muro o videoblog de todos). No me malinterpreten: Mario Vargas Llosa es un excelente escritor, pero nadie le llama "el rey de la novela peruana" o algo así.


No todos los autores que llegan a esta suerte de pináculo son del gusto uniforme del público lector, y es que muchos de ellos no son otra cosa que productos de campañas de marketing, aunque cueste reconocerlo. Si bien siempre debemos respetar el gusto de cada quien, no es menos cierto que algunos productos comerciales son sólo eso, ni mas ni menos. Quien los disfrute, en buena hora.


No es el caso de Joe Abercrombie, un joven autor inglés que en 2008 colaboró con la miniserie de la BBC The worlds of fantasy, junto a China Mieville y Terry Pratchett, entre otros.


¿Qué trae de nuevo Joe Abercrombie? Sus novelas, de las que sólo he leído la trilogía de La primera ley, compuesta por las novelas La voz de las espadas, Antes de que los cuelguen y El último argumento de los reyes, son un claro ejemplo de lo que se viene llamando el género grimdark, un tipo de fantasía oscura y muy, muy sangrienta, en la cual lo épico y lo heroico son producto de la casualidad o, peor aún, de una soterrada manipulación política y sicológica efectuada por el personaje que menos se espera. Tanto así, que el personaje más empático y sincero de la saga es nada menos que el inquisidor Sand dan Glotka, un ser carente de casi todo escrúpulo (no vacila en torturar a sus enemigos cortándoles los dedos, para luego fabricarles pruebas y hacerles firmar confesiones falsas), quien sin embargo vive, mejor dicho, padece el mundo a través de sus limitaciones físicas: otrora prometedor joven noble con aspiraciones militares, ganador de concursos de esgrima, es convertido en tullido en las cárceles del enemigo, debiendo continuar el resto de su vida arrastrándose sobre un bastón y alimentándose sólo de sopas o papillas, dado que le han dejado sólo algunos dientes arriba y abajo de la cavidad bucal, lo que hace imposible que pueda masticar nada. "¿Por qué sigo viviendo?", se pregunta en sus innumerables arranques de autocompasión, a los que sazona con una seguidilla de comentarios sarcásticos y agudos en los que desnuda, de manera inmisericorde, la verdadera naturaleza e intención que hay detrás de los actos de quienes se cruzan en su camino, ya se trate de sus superiores jerárquicos (¿qué inquisidor no los tiene?) o de sus desafortunadas víctimas. Empero, su visión cínica está acompañada de un delicioso humor negro que hace pensar que incluso alguna de sus desventuradas víctimas de tortura no hayan soltado una que otra carcajada, como lo hará el lector al ser sorprendido por sus observaciones. Y, siempre en las situaciones más inesperadas, capaz de sorprender al lector con un acto de lo que bien podría llamarse sacrificio o bondad desinteresada.

En líneas generales, las tres extensas novelas se desarrollan en un escenario que ha devenido en clásico de la literatura fantástica, a saber, antiguos reinos en un mundo de ambientación entre medieval y renacentista, con reyes y reynas, caballeros, nobles, plebeyos, duelos a espada, batallas, magos y uno que otro ser sobrenatural. Eso si, la magia aparece en estas novelas a cuentagotas, pero tiene el efecto de una carga de dinamita. Uno de los reinos que conforman este mundo, como suele suceder, se encuentra amenazado por enemigos tanto del norte como del sur. Nada que los ejércitos no puedan enfrentar, excepto que, según ciertos rumores, los enemigos han recurrido a la magia y han conseguido así un poder que resulta más amenazador. Pero el reino de la Unión cuenta nada menos que con la ayuda de Bayaz, a quien llaman el primero de los magos, y quien al parecer tiene ¡milenios de edad!, pese a que no hay nada en su apariencia ni en su actitud que lo delates, pues es grueso, calvo y viste como si ejerciera la profesión de carnicero. Nada de anciano sabio ni majestuoso. Este Bayaz tendrá que iniciar la búsqueda de un objeto de poder, el cual se encuentra en los confines del mundo (para variar). Deberá entonces requerir la ayuda o compañía del sempiterno grupo de héroes y aventureros que tiene toda novela de fantasía que se respete: el apuesto espadachín, el navegante, el bárbaro hosco, la guerrera carente de compasión y modales. Pero la visión que ofrece Abercrombie de estos personajes (es psicólogo de profesión) no puede ser más desmitificadora. El espadachín, que responde al sonoro nombre de Jezal dan Luthar, es un noble haragán y simplón, fácilmente manipulable, que prefiere perdere el tiempo jugando a las cartas con sus amigos antes que cualquier otro tipo de lance. El bárbaro huye de un pasado tan complejo como sombrío (aquí hay un homenaje a la película "Los imperdonables" de Clint Eastwood, admiradísimo por Abercrombie), y la tosca guerrera sin pasado parece tener uno... en el mundo sobrenatural.

Una vez finalizada la lectura de la trilogía, o de cualquiera de las novelas que la conforman, el lector queda con la sensación de haber participado en la vida de los personajes en lugar de haber leído una novela de aventuras. Una vida larga, por cierto, pero que dota de una profundidad inusual a los personajes, en el sentido de que sus vicisitudes, penurias, anhelos y frustraciones calzan perfectamente con la trama de las novelas. Abercrombie no recurre al fácil truco de cargar de traumas y recuerdos, es decir, de "personalidad" a un personaje para que luego vaya y haga lo que siempre se espera del mismo (como en ciertas novelas de ciencia ficción en las que, a fin de dotar de "profundidad" a algún personaje, se incorporaba párrafos y párrafos de conversaciones, adulterios, recuerdos infantiles y demás, que al final, no aportaban absolutamente nada a la historia). En cambio, volviendo con el inquisidor Glotka, por ejemplo, la constante mención de sus dolencias y achaques nos permite entender a cabalidad su actitud ante fenómenos tan disímiles como el amor, la intriga palaciega o la magia.

Y hablando de magia... Pues la magia, en esta trilogía, no se encuadra dentro una visión maniquea que la divida en blanca o negra, buena o mala. Es un poder más, tanto como la política o el sexo, y quien lo detenta lo hace para sus propios fines. Se mencionan mundos sobrenaturales y demonios, pero no dioses. Se habla de un creador y de un infierno, pero no de un paraíso. La primera ley a la que se alude, por último, es una prohibición: no comer carne humana. ¿Y por qué la trilogía se encuadra bajo el título "La primera ley"? 

Pues...

Mejor léanlo ustedes mismos. 


Daniel Salvo

martes, 24 de mayo de 2011

Revista El Horla N° 2 (Editor: Carlos E. Saldívar)



El Horla

Año 1, Número 2

Lima, Enero-febrero 2011

Pájaros en los cables Editores

Director: Carlos Enrique Saldívar

Editor: Joe Montesinos Illescas


La segunda entrega de El Horla nos ofrece cuentos con temáticas que van de lo científico – aterrador a la fantasía más irreverente.

Jeremy Torres (El ingenio de la escalera) y Carlos Saldívar (Con un suave aleteo), van logrando un manejo del lenguaje más claro que, paradójicamente, les permite lograr elaborar ficciones bastante sugerentes, vinculadas en esta edición por el tratamiento de lo femenino. Saldívar logra un entorno post apocalíptico creíble y ominoso, poblado por extrañas criaturas.

Otros cuentos, como los de Adriana Alarco (El meteorito) y Daniel Salvo (La carcocha), tienden a ofrecer una visión más clásica, en este caso, los efectos que tendría en nuestro mundo la presencia de una entidad alienígena, biológica una, mecánica la otra.

Luis Bolaños (¿Migrantes o rebeldes?) va un tanto más allá y explora el devenir último de la Humanidad, que ha optado por una transformación tan radical de su esencia que es difícilmente reconocible como tal. La pericia de Bolaños como narrador permite a lector atisbar algo de esa nueva realidad, narrada desde la perspectiva (y el lenguaje) de uno de estos humanos “evolucionados”.

Luis Torres (Ramón en Colonna) nos ofrece una nueva peripecia de su personaje, el técnico Ramón, criollísimo técnico experto en reparar androides, no duda en darles un ajuste extra que suele ir más allá de su programación original. Eficaz historia de un adulterio sui generis, amerita una mayor atención a ciertos detalles técnicos.

Julio Meza Díaz (El mensaje divino), mezcla lo insólito con lo irreverente de manera tan coherente, que lleva a la reflexión en torno a lo que, desde cualquier perspectiva religiosa, tendemos a considerar como milagro.

Lorena Gutiérrez (Tres manchas de sangre) y Eva Asdi (Caída profunda), nos recuerdan que, en ocasiones, no hay nada más fantástico que los efectos de la pasión y el deseo, acaso las únicas llaves que abren puertas en el cielo y en el infierno.

Completa el volumen un enjundioso ensayo de Germán Atoche, que analiza desde la psicología el tema de la casa embrujada, evidente transgresión del mito del hogar como refugio y espacio confortable.

Daniel Salvo

jueves, 28 de abril de 2011

Editorial: Falso requiem por "Lo Insólito"



Entre 1977 y 1980, el Perú (y algunos países vecinos) fueron invadidos. Invadidos por OVNIS, astrólogos, médiums, fantasmas, contactados, reencarnados, monstruos, duendes, hadas, hombres de negro, viajeros del tiempo, rusos capaces de hacer flotar cosas en el aire, psicofonías, ectoplasmas, levitación, yoga, radiestesia, el poder de las pirámides, cristales curativos... en suma: exobiología, espiritismo, parapsicología, astrología, esoterismo, etc.


¿Por donde se filtraron, a esta realidad, semejante caterva de seres y sucesos proscritos por la razón y el sentido común, algunos de ellos más falsos que billete de 6 soles? Pues por una brecha abierta por la revista Lo insólito, que inició su andadura con la famosa cara en Marte publicada en la portada... de cabeza. Reproduzco aquí la presentación de la revista:






"DEL EDITOR

He aquí una revista que se propone llenar un vacío de la información: el que corresponde a noticias, estudios y reflexiones, acerca de hechos considerados insólitos.



Hechos que, simplemente, son manifestaciones de aquellas leyes de la naturaleza, que aún desconocemos.



O bien de mundos que recién comenzamos a descubrir en toda su magnitud; uno de ellos es el de nuestra mente, poco o mal conocida; otros, pertenecen a esferas diferentes y lejanas y cada día se afirman más.



Leer "Lo Insólito" será una grata evasión de lo cotidiano, una interesante incursión en dimensiones distintas, así como un provechoso retorno a las fuentes.



Leer "Lo Insólito" nos permitirá trabar mayor conocimiento con nosotros mismos y comprender mejor las incógnitas que nos rodean.






1ro de junio de 1977






COARTE"






Demás está decir que muchos nos volvimos fanáticos de Lo Insólito que, a partir del primero de junio de 1977, se publicó quincenalmente, sin fallar ni una sola vez a la cita, hasta su último número, el cincuenta, publicado en 1980. Llegué a coleccionar los cincuenta números que publicaron, convencido de que los casos y fenómenos publicitados en la misma eran tan verídicos como cualquier otro evento. Tenía entre nueve y diez años cuando comencé a coleccionarla. Doce al finalizar la publicación.




De modo que ese período de mi vida transcurrió esperando con avidez cada quincena, a la espera de la columna Extraño, muy extraño de la misteriosa periodista Zizi Ghenea, los fantásticos cuentos disfrazados de humor de todo color de la escritora María Tellería Solari (autora del cuento La apotéosis de la maestra, un excelente relato fantástico), las apocalípticas Noticias espeluznantes, la sección Miscelánea (gracias a la cual supe de la existencia de escritores como Isaac Bashevish Singer, René Barjavel, Alvin Toffler), que demostraba que nuestro Perú estaba plagado de esoteristas, curanderos, videntes, brujas, tarotistas, cabalistas, alquimistas, iniciados de las más diversas tradiciones ocultas. Las ilustraciones a cargo de Jorge Bernuy convertían cada historia en un clásico. Y qué decir de la sección Nuestro invitado de hoy, por la que desfilaron parasicólogos, sacerdotes, contactados, . Fue gracias a Lo Insólito que el hoy disuelto Grupo RAMA se hizo famoso a nivel mundial, prometiendo una catástrofe mundial que nunca llegó. Las excursiones a la meseta de Marcahuasi hicieron furor luego de ser publicadas las ideas del desaparecido Daniel Ruzo en torno a las formaciones rocosas existentes.




Con los años, empezaron a ocurrir extraños fenómenos. Algunos OVNIs fotografiados comenzaron a parecerse más a hornillas de cocina que a naves interplanetarias. Otros dejaron ver misteriosos remaches, más propios de calderas de vapor que de motores atómicos. Los extraterrestres nunca descendieron y los contactados se convirtieron en oficinistas. A los objetos que los rusos hacían flotar en el aire se les rompió el hilo. Las cartas del tarot se ajaron, la Atlántida nunca fue encontrada, los esqueletos de origen desconocido resultaron ser huesos de tiburón, las piedras grabadas de Ica se desdibujaron. Los sueños de la infancia fueron reemplazados por los de la adolescencia. De Lo insólito, cuyo último número fue publicado en 1980, me pasé, no se si con cierta lógica, a la ciencia ficción, la fantasía y el terror. Es decir, literatura y ficción en torno a fenómenos que ahora sabía inexistentes, pero que no habían perdido - al menos para mí - su mágico poder evocador.




De manera que Lo Insólito, producto de la labor de Jorge Castro de los Ríos, Alvaro Ruiz de Somocurcio, Zizi Ghenea, María Tellería Solari, Tiberio Petro - León, Jorge Bernuy, el grupo COARTE, cumplió al final su labor: asombrar, hechizar, iniciar, enseñar... trazar un camino que nos ha llevado, a algunos, a seguir soñando con mensajes de los astros, con mundos más allá de la imaginación, con lo insólito que se oculta a la vuelta de la esquina.




El presente editorial es, por eso, un falso requiem, por que Lo insólito no ha muerto, sigue vigente. Siguen ocurriendo hechos inexplicables, como el que un chico de pueblo acabe abjurando de una mediocre carrera de abogado para dedicarse a escribir un blog sobre ciencia ficción, descuidando su hogar con esposa y dos hijos, detenido en unos eternos doce años, soñando aún con naves, brujas y monstruos. Observando de vez en cuando los cielos, esperando que retornen.




Extraño, muy extraño...







Daniel Salvo, abril de 2011

jueves, 2 de diciembre de 2010

Editorial: Esperanza



El 2011 parece que será un buen año para todos. No solo por que estreno columna en el Diario Oficial El Peruano (Mundo Imaginario), sino por múltiples señales que permiten augurar un feliz año nuevo.

Porque en los EE.UU. se publicó la antología Shine, con relatos de ciencia ficción optimista. El optimismo no es muy popular en estos tiempos dizque posmodernos (hasta ahora desconozco mayormente qué es esto de la posmodernidad, creo que para suerte mía), pero sigo creyendo que la única forma de ser consecuente con el pesimismo es el suicidio (a menos que uno sea masoquista). Sigo viviendo, así pues…

Porque en Europa, Michael Iwoleit reanudó la publicación de INTERNOVA, magazine dedicado a la ciencia ficción internacional, un gran apoyo para darnos a conocer en otros ámbitos. The World SF Blog, editado por Lavie Thidar, tiene el mismo objetivo, pero desde una perspectiva norteamericana.

Porque, como nunca, hubo un auge de publicaciones de ciencia ficción y fantasía de autores peruanos. El fantasmocopio, Sólo un punto, El camino de los aegeti, El sector Milian, Tan cerca de la vida, Thecnetos; así como la continuidad de publicaciones como las revistas Argonautas y Plesiosaurio, que a su vez están engendrando nuevos proyectos, como Clemente y El Horla.

Porque Mario Vargas Llosa obtuvo el Premio Nobel de Literatura, lo que puede y debe incidir en una revaloración de los intelectuales y de la labor intelectual. Labor que siempre ha existido en nuestro país, pero no siempre ha sido reconocida. Recomendación: el libro de José Miguel Oviedo Mario Vargas Llosa: la invención de una realidad, y el excelente número que le ha dedicado la revista virtual El Hablador.

Porque los Coloquios de Narrativa Fantástica organizados por el Centro de Estudios Literarios Antonio Cornejo Polar, Elton Honores y Gonzalo Portals Zubiate se están convirtiendo en una institución.

Porque mi amistad con Adriana Alarco, Luis Bolaños, Daniel Mejía, Victor Pretell, Isaac Robles, Pino Pinox, Manuel Antonio Cuba y tantos otros, seguirá afianzándose.

Porque se publicaron libros de no ficción con títulos tan sugerentes como El futuro de las humanidades y El cultivo del discernimiento.

Porque al fin estoy aprendiendo la diferencia entre por qué, por que, porqué y porque.

Porque Axxón sigue publicando.

Por todo eso: FELIZ NAVIDAD y PRÓSPERO AÑO NUEVO.


Daniel Salvo

miércoles, 1 de septiembre de 2010

"Lo fantástico está muy relacionado con los fenómenos sociales y económicos". Entrevista a Elton Honores. (por César Arenas)





“Lo fantástico está muy relacionado
con los fenómenos sociales y económicos”.

Entrevista a Elton Honores
por César Arenas Ulloa
[i]





Elton Honores. Bachiller y Licenciado en Literatura (2008) por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, con su tesis titulada: El cuento fantástico en la narrativa del cincuenta: 1950-1959. Bachiller y Licenciado en Educación (1999) por la misma universidad. Su principal campo de investigación es la literatura fantástica. Ha publicado reseñas y artículos de investigación en diversas revistas especializadas de literatura como Ajos & Zafiros, El Hablador, Casa de Citas, Ínsula Barataria, San Marcos, Tinta Expresa y Bocanada, además de un estudio sobre lo fantástico en el Perú, titulado «Oficio del buen sepulturero: Exhumación de la narrativa fantástica peruana», incluido en La estirpe del ensueño (2008). Es co-antologador del libro Los que moran en las sombras. Asedios al vampiro en la narrativa peruana (2010, en prensa). Ha sido ponente en diversos eventos nacionales e internacionales de literatura. Miembro del Comité Organizador del I Coloquio Internacional de Narrativa Fantástica: «Manifestaciones de lo fantástico peruano» (2008), del Coloquio Internacional «Lo fantástico en la literatura y arte en Latinoamérica» (2009), del Coloquio Internacional: «Julio Ramón Ribeyro: La palabra del mudo» (2009); y Presidente del Coloquio de escritores de literatura fantástica y ciencia ficción: «José B. Adolph» (2010) y del Coloquio Internacional: «Lo fantástico diverso» (2010). Actualmente concluye estudios de Maestría en Literatura Peruana y Latinoamericana en la UNMSM, es director de la revista de literatura Tinta Expresa y profesor en la Universidad San Ignacio de Loyola, en Lima.




CA: ¿Cómo nació tú interés por la literatura fantástica en específico?

EH: Eso es un asunto complicado. Me di cuenta de que antes de ingresar a San Marcos me interesaba el tema, pero no a nivel de investigación sino como lector voraz y entonces lo que empecé a hacer fue ir acumulando información; tenía un dossier más o menos importante de autores, de información que fui acumulando con los años. Cuando ingresé a literatura empecé a tomar ese tema como objeto de investigación, vi las posibilidades de ese material que había adquirido con los años, y decidí trabajarlo como tesis. Ahora, ¿Por qué me interesa lo fantástico? Es un poco complicado, de repente tiene que ver con la personalidad, algunos dicen eso, el investigador debe tener empatía con el tema, si no hay empatía, probablemente, el trabajo lo va llevar a cabo de una manera irregular. Una tesis no es un trabajo que a ti te imponen, es algo que tú desarrollas, tú tienes que tener interés por ese tema. Simplemente tenía interés. Ahora, desde el punto de vista… incluso político (no sé si sea la palabra), dos cosas: primero, que esta producción era una producción marginal, eso dentro de la historiografía literaria peruana, entonces era un conjunto de textos que no se había estudiado, no se había leído. Han habido intentos de poner en debate el tema de lo fantástico en el Perú pero no habían encontrado mayor eco, simplemente eran como voces aisladas que proponían, digamos, un corpus, que planteaban este problema pero no encontraban una secuencia a lo largo de varias décadas hasta fines de los años cincuenta. Ahí había un problema. Lo otro era, casi bukowskiano, de ir siempre a la contra; hay temas que ya están establecidos, que son como líneas aceptadas, como el indigenismo, por ejemplo; o los estudios coloniales, sobre todo en la Universidad Católica que fomenta mucho ese tipo de investigaciones, etc. Entonces, lo fantástico cómo que no entraba dentro del espectro de temas para investigar. Y hay un tercer punto: lo fantástico siempre había sido visto como una literatura evasiva, menor, escapista. Entonces yo buscaba más bien establecer una vinculación de lo fantástico y enmarcarlo en un contexto más concreto dado que se pueden establecer vinculaciones muy fuertes. Digamos que lo fantástico no está “en el aire”. Creo que lo fantástico tiene mucha relación con lo social, lo económico; y tiene también un componente político, solamente que la historiografía o los críticos no se meten en ese trabajo de exhumación…

CA: ¿Por qué elegiste a la generación del 50 para realizar tú estudio sobre lo fantástico?

EH: En la tesis hay un planteamiento de corpus fantástico que va desde el siglo XIX, pero que no lo desarrollo porque mi corpus se remite a los 50. ¿Por qué elegí la generación del 50? Básicamente porque al revisar esta producción fantástica te das cuenta de que la consolidación de este tipo de textos se da en esta generación. Tanto en términos cuantitativos como cualitativos, o sea, en cantidad y en calidad. Como que las cuatro líneas[1] ponen de manifiesto la diversidad de lo fantástico. No es un fantástico que se repita sino que hay variantes. Ese es un punto; es decir, para lo fantástico, los cincuenta son capitales, al menos para la literatura posterior, porque en los cincuentas la producción fantástica es más clara, por lo menos en secuencia; sobre lo otro, hay estudios que faltan realizar. Siempre que tú haces un estudio sobre autores contemporáneos, dejas de lado lo anterior. Ahora desde el punto de vista de la investigación, estudiar a autores del 50 permitía tener las fuentes primarias que eran accesibles. Trabajar literatura colonial es un poco complicado, tienes que buscar fuentes y muchas veces se encuentran en colecciones privadas. Digamos que trabajar los años cincuentas es más factible; está en prensa, puedes ir y revisar. Desde el punto de vista del acceso, más que todo.

CA: Otra cosa que me llamó la atención es que tú utilizas mucho en tu investigación los periódicos y revistas de la época, incluso mencionas que la difusión del cuento fantástico en los 50 tuvo un gran apoyo de la prensa escrita. Puedes comentar un poco esto.

EH: Ese circuito de circulación de los textos se ha dado en diferentes países de forma similar; es decir, existe mucha producción literaria, incluso teatro también, que está en prensa y que nunca ha llegado a una edición en el formato de libro. Pero no solamente del cincuenta, de los cuarenta, de comienzos de siglo e incluso en la literatura finisecular ocurre lo mismo. Hay mucha producción literaria que está en prensa, o sea en periódicos y revistas, que no se ha leído y no forma parte de nuestro corpus literario. En los 50 ocurre eso. Ahora, muchos autores de literatura fantástica publican en los medios que has mencionado; El Comercio, es un caso ejemplar. Pero no se ha analizado, entonces, son como autores inexistentes para la historiografía oficial. Ahí hay un problema.

CA: ¿Cómo encuentras la relación entre la narrativa urbana, la narrativa neoindigenista y lo fantástico presentes en los años cincuenta? Hay relaciones de subordinación, relaciones jerárquicas, conexiones. Por ejemplo, hay una gran conexión, que tú resaltas en tu tesis, entre la narrativa urbana y lo fantástico.

EH: Respecto de esa división de la narrativa de los años 50, de esas tres líneas, eso ya estaba establecido por otros autores, no es algo propio. Cornejo Polar habla de las tres líneas…

CA: Pero ¿Cuáles son las relaciones entre estás tres tradiciones y los autores de estas tradiciones? El canon privilegia líneas: la narrativa urbana por un lado y la neoindigenista por el otro, y relegó a la narrativa fantástica.

EH: Ahí creo que ya estamos entrando en un problema… incluso el propio Cornejo Polar, plantea estas tres líneas de realismo urbano, neoindigenismo y fantástico, pero él dice que esta última no fue constante sino “eventual”, lo cual, si tú vas a las fuentes primarias, no es del todo cierto. Lo que hay detrás de ese descuido es una postura respecto a lo que «debe ser» la literatura peruana. Pienso que la literatura peruana siempre se ha manejado por el “deber ser”, entonces se utiliza la literatura –en varios casos– de modo extraliterario para demostrar ciertas ideas políticas. Ahora, lo importante es enmarcar a todos estos autores. Incluso nuestra tradición crítica se funda también en los 50: Alberto Escobar, el propio Cornejo Polar, Francisco Carrillo. Pero ellos a su vez heredan una visión de la literatura que viene de Mariátegui. Y Mariátegui tiene una perspectiva muy particular. Entonces, cuando Cornejo Polar desarrolla esta idea de la tradición en un libro que es clave La formación de la tradición literaria en el Perú (1989), él sospecha que la tradición literaria se funda en la literatura andina y esta idea es la base de toda nuestra historiografía posterior. Al asumir como base de la tradición literaria peruana la literatura andina se va a dejar de lado, inevitablemente, otros discursos, otro tipo de literaturas, en este caso la fantástica que es simplemente marginada, incluso hasta el día de hoy…

CA: Quisiera entrar en tú elección por los autores que tratas en la tesis. ¿Por qué escogiste a estos autores que en el caso de Loayza o Rivera Martínez han comenzado a cobrar relevancia recién desde hace un par de décadas que en su momento no fueron tan bien acogidos? ¿Por qué elegir autores periféricos para su generación? Por un gusto por dar la contra o…

EH: No, no es un gusto por dar la contra, no tanto por eso. Lo que me interesaba en la tesis era demostrar la existencia de cuatro líneas. Entonces busqué a los autores, de cada línea obviamente, cuyas diferencias estuvieran más marcadas y que permitieran la diferenciación con los otros autores seleccionados. De los cuatro autores, Loayza desde que publica El avaro (1955) fue canonizado, al igual que sus compañeros de generación, cuando era muy joven. Eso es algo que ya no se da ahora, o sea, un poeta de veinte o veintiún años no sale en prensa, los críticos no le dan importancia; pero en los años cincuenta como hay un proceso de renovación y debido a que se quieren asumir como tales (el ejemplo es cuando salen «los poetas jóvenes» que son dos o tres nombres y pasan un par de años y sale nuevamente un escritor que se presenta como un «poeta joven» o dicen «somos estos y no aquellos, no los de antes»; es decir, los jóvenes tienen la necesidad de “reconocimiento”, que puede ser legítimo pero que en muchos casos se debe más bien a ciertas “poses”). Entonces son jóvenes y son canonizados; y Loayza es un caso. Cornejo Polar, cuando hace la distinción de las tres líneas, en la fantástica menciona solo a Loayza. Respecto a los otros autores, Rivera Martínez hacia los noventa se publican los 2 libros críticos que son estudios sobre el autor. En el caso de Luis Felipe Angell, es un poco complicado. Angell fue un autor muy popular, pero estaba asociado sobretodo a la literatura de masas, de entretenimiento, e incluso el humor –presente en su obra– es también una línea marginal; porque también hay producción en el campo del humor que tú puedes estudiar. Hay un corpus, pero ocurre lo mismo, nuestra tradición es la literatura andina y el humor no entra del todo. Y en el caso de Castellanos, sí es un autor que yo creo que es clave. Su libro se edito hace un par de años[2], porque en vida nunca editó. Él lo que hacía era regalar sus textos, casi como Luis Hernández. Es decir, no había un plan, un proyecto de libro. Cuando leí a Castellanos me di cuenta de que era un autor capital dentro de la línea que yo estaba trabajando, si bien en esa línea también incluyo a Ribeyro, y Ribeyro evidentemente es un autor del canon peruano contemporáneo. Pero preferí en este caso sí para contradecir (risas) trabajar a Castellanos. Me parecía que los rasgos del existencialismo y del absurdo eran más marcados que en Ribeyro. Lo que no quiere decir que sea mejor: simplemente es más marcado.

CA: Y era más arquetípico.

EH: Claro, digamos para contrastar con los otros autores que había elegido.

CA: En el caso de Luis Loayza, el profesor Marcos Mondoñedo en el artículo «Una piel de serpiente» habla de la filiación que hay entre la obra de este autor y la nouveau roman francesa. Él menciona la importancia que cobra para este tipo de relatos no tanto la narración como la descripción y que es esto lo que más choca con la tradición literaria peruana que está acostumbrada al predominio de la diégesis. ¿Esa forma tipo estampa presente en los microrrelatos cómo es asimilada por lo fantástico?

EH: Yo diría que la literatura, en general (con matices), no depende tanto de la forma. Sí tú piensas en una forma más tradicional como los relatos orales, siempre buscan narrar algo. Sobre las formas se puede discutir sí es la forma adecuada según sea el caso. Hay una influencia capital en Loayza de Juan José Arreola, no solamente en él sino en los autores del 50. Arreola, el propio Borges y Alfonso Reyes, el mexicano, que tiene también prosas breves. Es decir, Loayza no inventa la forma, simplemente realiza una colección novedosa, una renovación inteligente de las formas…

CA: Dentro de las líneas que has explicado, es singular la de lo maravilloso de Rivera Martínez porque él ha sido considerado durante mucho tiempo como parte del corpus neoindigenista o posindigenista y tú lo incluyes dentro de lo fantástico. ¿Cuál es la peculiaridad de Rivera Martínez que lo caracteriza como escritor de estilo maravilloso?

EH: El caso Rivera Martínez es interesante porque su primer libro El unicornio (1963), cuyos cuentos están fechados en los cincuentas aunque se publicó en los sesentas, según testimonios del propio autor, nunca circuló. Cuando lo leyó Arguedas, silencio absoluto, cuando lo leyó Salazar Bondy, igual; porque no comprendieron, porque ellos estaban manejando otro referente respecto a lo que “debe ser” la literatura andina. Y algo que está presente en los relatos de Rivera Martínez es lo fantástico porque si bien sitúa sus narraciones en el mundo andino, irrumpen elementos de la tradición occidental como el unicornio, entonces ahí está rompiendo el esquema de la literatura andina tal y como era entendido en esa época. Ese elemento creo que era importante, el entrelazar lo occidental con lo andino.

CA: Y ¿a qué crees que se deba esa conjunción? ¿De dónde parte eso?

EH: Él tiene un artículo sobre lo fantástico. Pero es un poco complicado hacer ese tipo de preguntas porque uno podría apelar un poco al biografismo. Lo que él ha comentado es que en su casa tenía una serie de libros que hacían referencia al mundo medieval europeo. Él también ha sido influenciado indirectamente, no de manera consciente, por algo que estaba allí en el ambiente, de la tradición occidental. Esa podría ser una respuesta. Entonces, cuando formaliza en su escritura, apela a aquello que ha asimilado porque para él es muy factible que un unicornio pueda aparecer en el mundo andino, pero para Arguedas, no. Arguedas es más cerrado, es un decir....

CA: Llegamos al punto central de la entrevista (sonrisa de Elton). ¿Cómo llegaste a concebir a la literatura fantástica en el Perú como una respuesta crítica a la modernización?

EH: Esa es una tesis que ya manejan otras autores para producciones similares en otros países. Siempre se habla de que, por ejemplo, en el siglo XIX en Inglaterra, lo fantástico se asentó como una reacción contra la modernidad que se estaba implantando. Pero digamos que la transposición de esa idea no se había llevado al plano latinoamericano y en particular, peruano. Buscando el factor ideológico que subyacen en los textos fantásticos, porque yo si creo en lo siguiente: hay un concepto de fantástico anglosajón que vincula esa propensión a la fantasía de modo general, eso funciona muy bien en Europa y en Norteamérica; pero en los países latinoamericanos pienso que lo fantástico está muy relacionado con los fenómenos sociales y los fenómenos económicos. Es decir, la relación es más fuerte. En el mundo anglosajón lo fantástico tiene que ver con la capacidad de invención de un autor, con la inventio, con la “alucinación”; pero en Latinoamérica no, en Latinoamérica hay un componente político muy fuerte. Entonces lo que yo hice fue ver cuál era la postura ideológica en estos textos. Cómo te digo hay un prejuicio que cae sobre esta producción que dice que es evasiva, que es literatura menor, de masas. Ahora, lo de masas también es complicado porque si tú piensas en los Estados Unidos, un país imperialista por excelencia, esta posición de literatura fantástica tiene distribución masiva, en estas revistas pulp, muy baratas de papel muy simple que se venden de manera masiva, es literatura de masas. Pero en el caso peruano, lo fantástico no es lectura de masas, o sea, es un tipo de literatura de élite. Solamente un par de iniciados como nosotros (risas) que somos los que leemos ese tipo de literatura y la consumimos. Desde nuestro sistema de producción y consumo es distinto. Y está idea de lo imaginativo que funciona muy bien en Europa, en América no funciona del todo. Entonces mi objetivo iba por ver cuál era la perspectiva que hay en estos textos y descubres que también hay una visión. Qué es el rechazo a la modernidad, en términos generales, porque en términos generales, puede haber variantes o contraejemplos… Agrego algo más sobre esta idea de lo evasivo, que tiene que ver con ciertos clichés de las editoriales, sobre todo. Por ejemplo, en Argentina en los años cuarentas, incluso en los cincuentas, he visto libros categorizados por públicos específicos. Hay libros que pueden ser consumidos solo por mujeres o por niños. Hay literatura de evasión también. Y dentro de la evasión entra el policial, lo fantástico, la ciencia ficción. Creo que esa terminología de lo evasivo jugó en contra del género; incluso acá en Perú, en La Prensa de los años 20, se editaban unos libros de literatura universal y yo recuerdo haber leído en un catálogo las obras de Poe que eran catalogadas como “Literatura para mujeres” (risas). Eso resulta interesante para ver la recepción y todo este dialogo entre lector y el consumo… La idea era ver la perspectiva ideológica que manejaban estos cuentos, y era una perspectiva que iba en contra, en contra de ese proceso de modernización...

CA: Eso explicaba varias cosas, como la elección por los mundos representados urbanos que son el escenario de la modernidad. Sin embargo, otra cosa que me pareció interesante es cuando tú mencionas los tópicos de esa literatura fantástica. Tú hablas de dos principalmente: el bestiario y el doble. ¿Has rastreado una especie de herencia de estas figuras dentro de la tradición literaria peruana? Y ¿cómo funcionan como mecanismos de crítica de la modernidad?

EH: El doble es un tópico canónico dentro de los estudios sobre lo fantástico y se vincula a la identidad, a los problemas de la identidad. Ahora si tú te pones a pensar en qué somos los peruanos, cómo podemos definirnos, entonces te das cuenta de que el doble siempre va a estar presente. Porque no sabemos lo que somos. Al menos yo no sé, no sé ustedes, si lo saben, díganmelo, por favor (risas). Entonces el doble es un tópico que se puede rastrear desde Palma. Clemente Palma sería uno de los primeros, desde él se puede ver el tópico del doble hasta hoy. Ribeyro también, en los cincuentas. Pero lo interesante era lo siguiente: cuando se habla de doble desde la teoría de lo fantástico anglosajón, el doble funciona de una determinada manera, entonces el error que uno podría cometer es tratar de trasponer esas lecturas de esos textos que son textos distintos a los que se producen acá y pensar que el doble también cumple la misma función. Pero digamos que frente al contexto de producción social e histórico, me animo yo a lanzar la hipótesis que está en la tesis, de que además del conflicto con la identidad que plantea el tópico del doble también tenía que ver con la irrupción de un sujeto distinto que sería el sujeto migrante. Que pone en tensión a este sujeto antiguo porque justamente sí en algo se puede entender está producción fantástica es de que ellos rechazan esos procesos de modernización, en este caso, social. Ven conflictiva la idea de un sujeto distinto que comienza a llegar a la ciudad y eso se ve en estos autores. Pasa lo mismo con Felipe Buendía, en él es clarísimo. Él está muy anclado en lo criollo entonces va a rechazar estas irrupciones desde el punto de vista a partir del doble… Ahora, respecto a está idea de bestiario, habría que pensar en estos primeros textos de los cronistas, cuando la mentalidad occidental llega a América, lee la realidad desde sus códigos, vienen también con un imaginario que actualiza el bestiario medieval, y van como plantilla, identificando a los seres que convenga. Un poco cómo si esta idea de bestiario formase parte de la realidad «latinoamericana», pero también habría que agregar un dato contextual, después de la posguerra, de la Segunda Guerra Mundial, comienza nuevamente la producción de este tipo de textos. Acá no se inventa la pólvora. Eso viene de Argentina, de Cortázar, de Borges, de Arreola que también trabajan con estas formas… Cuando estaba ordenando la tesis alguien me preguntó: “Ah bueno, qué interesante pero ¿dónde está nuestro Borges?, ¿quién es nuestro Cortázar?, ¿quién es nuestro Bioy Casares?” Entonces yo simplemente puedo responder que no vamos a encontrarnos con un Borges ni con un Bioy Casares. Vamos a encontrar a otros autores que tienen otros rasgos distintos porque la realidad peruana es diferente de la argentina. Por eso, sí bien se traspone el tópico del bestiario va a tener diferencias del que se hace en Argentina, etc...

CA: Hablaste de los sujetos marginales, que es algo que también mencionas en tu tesis, que es un componente generacional: Reynoso, Ribeyro. Pero otra característica que me parece particular es la de que los autores que has investigado utilizan de preferencia al narrador-personaje. ¿Por qué crees que desde este punto de enunciación es desde donde construyen sus ficciones?

EH: Nuevamente insisto, eso responde a formas que están a la disposición del autor. Pero si tuviéramos que tratar de buscar alguna explicación, recuerda que el narrador en primera persona tiene una ventaja: permite que el lector se fie de lo que están narrando en estos relatos fantásticos. Aunque no necesariamente, ahora que pienso en el caso de Castellanos, Crisálida, es un cuento extenso, está narrado en tercera persona. César Vallejo tiene Fabla salvaje (1923) y Escalas melografiadas (1922) en donde hay elementos fantásticos, solamente que no se han leído en esta línea… Cornejo Polar hace una lectura sobre el punto en cuestión: él va por el lado de la especialización. Digamos que esto trae a un narrador que ya no se ocupa de toda la realidad sino de partes, de “parcelas”. Estaría más centrado sobre sí mismo; ya no es un narrador que conoce todo sino un narrador que conoce partes de la realidad…

CA: Esto me lleva a preguntarte ¿por qué es que estos autores utilizan en su mayoría la forma del relato?, ¿por qué no construyen novelas o grandes narraciones? ¿A qué se debe?

EH: Primero, recuerda que la tradición novelística peruana es parte de un lento proceso que se consolida en siglo XX. Ello ya implicaría un problema en cuanto a producción. Podría haber otra hipótesis. Recuerda que estos textos se publican en prensa. Y ya tienen un formato, una extensión que no permite la idea de una novela y por eso los relatos son breves. Ahora, recuerda también de que –puede sonar un poco infundado– pero la novela implica tiempo, implica un trabajo de largo aliento. Y quizá los autores estaban más interesados en la bohemia (risas). Pero es una razón estúpida porque puede ocurrir que un escritor bohemio escriba una novela, o sea, no tiene nada que ver… Creo que responde sobretodo al soporte. Y no solamente al soporte de los diarios sino también a la posibilidad de venta de los libros. Imagínate, sí ya era difícil publicar un libro de cuentos, que circulaban en revistas, qué pasaría con la novela. Su distribución era mucho más complicada. Esa podría ser una explicación…

CA: Ya casi para terminar la conversación ¿cómo encuentras la evolución de la narrativa fantástica desde los años cincuentas hasta la actualidad en base a esas cuatro líneas que habías especificado en tu tesis?

EH: Las cuatro líneas digamos que funcionan para la producción del 50 y un poco clarifican el panorama. Lo que podría señalar es que a partir de los años cincuentas, como te había comentado, hay una constante. La producción narrativa fantástica peruana es más sólida. Solamente que desde la perspectiva de la crítica se ha seguido leyendo a autores particulares desvinculados de esta gran generación. Pienso que la narrativa fantástica contemporánea peruana es una de las mejores, o en todo caso no tiene nada que envidiarle a la tradición argentina o mexicana, que son como las grandes, los países donde sí ha habido un desarrollo mayor; y curiosamente en esos dos países, en Argentina y en México, son países donde en los años cuarentas y cincuentas circularon revistas al modo de los pulps norteamericanos de los treinta, es decir, hubo un circuito de circulación mayor de estos textos que fomentó una producción local. Hubo también revistas de ese tipo en España... Eso no hubo acá, y pienso que tampoco va a haber. O sea no hubo ni tampoco puede haber. ¿Sabes por qué? Se lo planteaba a un amigo. Ahora hay autores contemporáneos que escriben literatura fantástica. Pero pasa por un problema económico, un problema de dinero para editar una revista. Pero también porque el escritor peruano todavía no ha conseguido un estatus que le permita dedicarse a la escritura a tiempo completo. El escritor o bien es profesor universitario o bien se dedica al periodismo en el mejor de los casos. Imagínate –porque estás revistas eran revistas mensuales o bimensuales–, ¿tú te imaginas a escritores contemporáneos que escriban un cuento cada mes o dos meses? Sería imposible porque digamos ellos escriben “robándole” tiempo a su trabajo (lo mismo ocurre con la investigación: para investigar, tienes que haber resuelto tus necesidades básicas, sino, resulta casi imposible). Entonces no son escritores a tiempo completo, cosa que sí pasa en el mundo anglosajón. Allá, hasta un escritor terriblemente “malo” puede vender sus libros y vivir de eso. Ese es un factor importante para tener en consideración. Insisto, pienso que la tradición fantástica contemporánea no tiene nada que envidiar a otras literaturas, solamente que hay otro factor que es el que tienen que cumplir las misma editoriales que deben difundir a los autores. México y Argentina, y eso lo leí en un artículo, sus autores de narrativa fantástica no necesariamente son los mejores sino que simplemente sus editoriales tienen el poder como para colocarlos en el mercado de otros países. Cosa que tú no puedes hacer con los autores locales, o sea, no puedes colocar a un autor de literatura fantástica peruana en Argentina, Colombia o en México. Entonces ¿Que es lo más fácil para una editorial?, porque el escritor tiene que cumplir solo con escribir (y escribir bien) y las editoriales tendrían que encargarse de hacer su trabajo (en un sistema moderno), pero el circuito de circulación local es todavía muy subdesarrollado. A una editorial más fácil le va a resultar editar un libro ya canónico, apelar a un clásico, editar un best-seller potencial o un libro que se va a usar en las escuelas que editar a un autor de narrativa fantástica y así este sigue siendo un excluido junto a otros tipos de literaturas, como la andina, incluso. Espero que esa situación se revierta en los próximos años.



[1] Las cuatro líneas del cuento fantástico de los 50 establecidas por Honores son: estilística-minificcional (Luis Loayza Elías), humorística (Luis Felipe Angell de Lama), maravillosa (Edgardo Rivera Martínez) y absurdo-existencial (Alfredo Castellanos Barreda). Nota del entrevistador.
[2] Relatos fantásticos, 2006.





[i] César Arenas Ulloa. Estudiante de Literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Es miembro de la Red Literaria Peruana (RELIT). Ha sido ponente en el I Encuentro de Jóvenes Investigadores en Literatura Peruana.

Literatura fantástica en el Perú: Una entrevista con Elton Honores












(Entrevista realizada luego de la presentación del cuarto número de la revista de Literatura Tinta Expresa, realizada en el Centro Cultural de España, el día martes 10 de agosto de 2010).

jueves, 1 de julio de 2010

Ficción: En el principio (Daniel Salvo)





En el principio


- Alfredo, debo hablarte de Carla.
- Dime.
- No debes seguir con ella, Alfredo. Debes terminar tu relación con ella.
- Pero si es una más, Sonia. Ya terminaré con ella, como terminé contigo. No veo el por qué…
- No es eso, Alfredo. Es por tu seguridad. Ella no es… humana.
- ¿Qué?
- Revisé sus datos de abordaje en la computadora de la nave. Carla Sarris. Nacida en 2136, en la Colonia Lunar. Destinada a la nave colonizadora Edén. Ésta nave.
- Como tu y como yo, Sonia. Si te refieres a su edad cronológica real, bueno, nos lleva unos cien años, pero ¿qué hay con eso? Todos fuimos crionizados en una época u otra, después de la catástrofe que destruyó la atmósfera de la Tierra.
- Ese es el punto oscuro de todo esto. Las fechas. La mayoría de nosotros hemos nacido en las colonias del sistema solar, muchos años después de la catástrofe. La Tierra no es ni siquiera un recuerdo, apenas un vago referente para nuestra sustentabilidad biológica y cultural. En realidad, a nadie le importa la verdadera fecha de la destrucción de la Tierra.
- No entiendo a dónde quieres llegar.
- Alfredo, en 2136 la Tierra ya no albergaba a ningún ser humano en actividad. Todos estaban muertos o criogenizados. No pudo haber nacido ningún niño en el planeta.
- ¿Estás segura? ¿Y cómo es que los Seleccionadores no se han percatado de tamaño error?
- Los Seleccionadores sólo estaban interesados en especimenes sanos de hombres y mujeres, capaces de engendrar y sostener una colonia en algún planeta lejano… El detalle de la fecha de nacimiento de Carla debe haberles tenido sin cuidado.
- Pero todo eso no es suficiente para sustentar tu afirmación sobre su falta de humanidad. ¿Y a qué te refieres con eso? ¿Crees que es de origen extraterrestre? En la intimidad se comporta como cualquier mujer, créeme…
- No, extraterrestre no, no hemos hallado vida extraterrestre en los cientos de años que lleva la humanidad vagando por el espacio. Creo que es algo peor, un tipo de criatura de las leyendas de la vieja Tierra.
- Explícate. No conozco mucho de folklore.
- Nunca la he visto alimentarse como todos, en el comedor central de la nave, en ningún ciclo. Cuando la nave se acerca a alguna estrella, ella se encierra en su habitáculo privado. Y ese símbolo que tiene tatuado en el cuello…
- Me lo explicó, fue una moda en la vieja Tierra, antes de la catástrofe.
- Alfredo, he digitalizado ese símbolo y lo he contrastado con la información de la computadora central. Es un símbolo de vida eterna, proveniente de una de las tribus más antiguas, Egipto. Y se dice que es aún más antiguo.
- No entiendo, para ti … ¿qué cosa es ella?
- Alfredo, Carla es una vampira.
- ¿Una qué…?
- Una vampira. Una monstruosidad, una especie de parásito que se alimenta de sangre humana. Ha sobrevivido quien sabe cuántos milenios en la Tierra, y ha conseguido llegar al último refugio de la raza humana. Tal vez acabe con todos… O nos críe como clonoganado para alimentarse con nuestra sangre, por toda la eternidad…
- Sonia, esto no puede ser cierto, estás desvariando, he oído de cómo afecta a algunas personas el tener que vivir en el espacio, tal vez deberías volver a crionizarte.
- ¡No estoy loca! Carla no ha se ha relacionado con ninguna mujer en toda la nave. Sólo con hombres… tú entre ellos…
- Y ya me ves, entero y de una pieza. Si fuera verdad lo que dices, sus anteriores parejas y yo mismo sufriríamos algún tipo de debilidad.
- Tienes razón. Yo… no sé por qué he dicho tantas tonterías. Estás sano y fuerte. Incluso más sano y fuerte que cuando estábamos juntos.
- Sonia, es poco natural que tengas celos de mí y de Carla. Hasta llegar al nuevo mundo hogar, las reglas en la nave son de libertad total. Carla es algo pasajero, quizá vuelva a relacionarme contigo o me asignen como tu Engendrador… ¿Quién sabe las decisiones que tomarán la computadora central y los Seleccionadores? Disfrutemos del viaje mientras dure…
- Si, tienes razón. He sido una tonta. Pero… ¿no es Carla quien viene ahí?
- Si… ¿espera, a donde vas?
- Sígueme. Puedo probar que ella no es humana. Estamos casi bajo el gran telescopio.
- Pero dijiste…
- El gran telescopio puede abrirse de un momento a otro, amplificando la luz de cualquier estrella que deseemos. Si la tomamos de sorpresa, podemos destruirla.
- Estás demente.
- ¿Entonces qué daño puede hacerle la luz de un sol? Alfredo, por favor…
- Igual no podemos evitarla, ya casi está aquí…
- Hola, Alfredo. Es bueno verte bien acompañado.
- Carla, yo… Sólo conversaba con Sonia. Ella fue…
- Sé quien fue y sé quien es. ¿Quieres saber algo de mí, Sonia? Eres hermosa…
- Carla, dinos...
- Estoy tan avergonzado, Carla, por las ideas de Sonia, te cree una… una vampira. No es que yo también lo crea, aunque hay algo raro con tu fecha de nacimiento…
- Alfredo, cállate.
- Yo…
- Silencio, Alfredo.
- ¿Qué le has hecho a Alfredo, Carla? Se ha quedado mudo y quieto. Como un robot de mantenimiento inactivo.
- Ah, es un pequeño truco que aprendí en Sumeria, hace tanto tiempo. Un timbre y tono de voz adecuados… Nada complicado, en realidad.
- Entonces es cierto. Siempre lo supe. Tu genotipo indefinido. Tu temor a la luz de los soles. Tu aislamiento. El símbolo que llevas tatuado…
- Ah, hermosa y querida Sonia, eres tan perspicaz… Siempre me asombra encontrar a una como tú en cada siglo, en cada lugar, en cada raza. Ven, acércate, dame un beso…
- ¡Aléjate, monstruo! ¿Ves el botón bajo mi mano? Con solo presionarlo, la luz de mil soles acabará contigo. No puedes huir.
- ¿Y quien intenta huir, hermosa e inteligente Sonia? Verdaderamente, sabes muchas cosas. Pero hay tantas otras que no sabes. Como el origen y significado del símbolo que llevo tatuado. Yo dejo que solamente parte del mismo sea visible para los demás. Pero míralo bien, míralo ahora por completo…
- ¡Gran Madre! ¡Perdón! ¡No sabía que eras tú! Viniste, viniste al fin, oh Gran Madre, Tú la Primera y la Única, la no nacida de mujer… Perdóname, perdóname, perdóname…
- De modo que también guardas el Conocimiento. Entonces sabes qué hacer con él. Sabes, es quien he seleccionado para este nuevo mundo al que vamos a arribar. Alfredo es a quien he elegido como el sagrado.
- Si Gran Madre. Arrancaré su corazón para ofrecértelo. Es el inicio de la nueva era, bajo tu dominio…
- Sé que me servirás bien, Sonia. Hermosa, inteligente Sonia… Ven…


Daniel Salvo

(Cuento publicado originalmente en la revista Plesiosaurio, Número 1, noviembre de 2008)

jueves, 1 de abril de 2010

Revista Tinta Expresa N° 4




Imposible no comentar uno de los acontecimientos literarios del año, la aparición del cuarto número de "Tinta Expresa", revista de literatura dirigida por Elton Honores Vásquez, Alex Morillo Sotomayor y Carlos Capellino Fuentes. A una cuidada edición, se añade un plus que disfrutará todo amante de la literatura fantástica y de ciencia ficción, como es el que sendas secciones de la revista, como "Nómade verba" y "Epicentro" estén dedicadas a ambos géneros. Creo que el mejor comentario sobre esta publicación está incluido en la Presentación del mismo, a cargo de los editores:


"Epicentro", nuestra sección central, desarrolla un panorama de la literatura fantástica y la ciencia ficción peruana y latinoamericana. Así, los trabajos sobre Clemente Palma, de José Güich y Eduardo Huyatán, serán imprescindibles para el abordaje a este autor. El trabajo de Gonzalo Portals sobre Felipe Buendía y el de Mara García sobre Elena Garro y María Soledad Quiroga amplían el espectro de lo fantástico. Dentro de la ciencia ficción, son destacables los trabajos de Rodolfo Rorato sobre el cyberpunk en Brasil y el de Bernard Goorden sobre la ciencia ficción latinoamericana. Por su parte, Daniel Salvo, Alfredo Illescas y Juan Cuya plantean abordajes a la obra de José B. Adolph. Se incluye, además, un dossier sobre este fundamental autor de la literatura fantástica peruana.



Sólo me resta destacar las ficciones aportadas por José Cabrera, Melissa Ghessi, Yamila Greco, César Silva Santisteban, Stuart Flores Herrera, Pedro Espinoza, Ricardo Sumalavia, Pablo Nicoli, Carlos Calderón Fajardo (¡fantástica!), José Donayre Hoefken, Carlos Enrique Saldìvar, Raúl Quiroz y Gregorio Torres en la sección "Nómade Verba".



Algo que los editores de Tinta Expresa han cuidado con especial esmero ha sido el aspecto gráfico de la revista, cuya portada, que reproduce un cuadro de Carlos Revilla, es el punto de partida para disfrutar además las ilustraciones a cargo de Miguel Det y Juan Acevedo.


Publicar algunos de estos aportes, si no todos, en la internet (Tinta Expresa cuenta con sitio web propio, http://www.tintaexpresa.site90.net/, y su dirección electrónica es (tintaexpresa@yahoo.com), sería de agradecer, tanto por parte de los lectores como de los autores que acaso no cuenten con las vías de distribución adecuadas.



Daniel Salvo