domingo, 13 de mayo de 2012

El polvo de los grandes (Sebastián Esponda)







El polvo de los grandes


Sebastián Esponda

Lima, 2012

Edición de autor



Sorprendente incursión en la narrativa del enigmático Sebastián Esponda, de quien esperamos continúe en la misma senda creativa. El polvo de los grandes es un conjunto de relatos bastante logrado, de temática variada, no siempre asentada en el terreno de la literatura fantástica o la ciencia ficción, géneros a los que el autor aporta una visión entre irónica y melancólica de la existencia.

Así, el tema de los avances científicos que dan lugar a mecanismos que reemplazan o hacen innecesario el contacto humano es tratado en el cuento “Líquido pesado”, advirtiéndonos sin embargo que esta modernidad no logra enmascarar la soledad que termina por absorber a la protagonista,  augurando así el universo compuesto por seres humanos que no son otra cosa que personalidades vacías pero plenamente conectadas, universo al que estamos llegando con nuestras redes virtuales y conexiones inalámbricas. “Pasión por la imagen”, un relato digno de figurar en cualquier antología de literatura fantástica, nos ofrece una historia en la cual seres inanimados desarrollan una especie de consciencia basada en la vanidad antes que el intelecto, y de paso nos muestra los extremos a los que a veces llegamos con tal de ser vistos, aunque eso no implique necesariamente el ser conocidos.  En cambio, “La masa que cayó del espacio”, a pesar de su sugerente y lovecraftiano título, no deja de ser una fantasía adolescente en torno al sexo, aunque diestramente narrada, con toques humorísticos.

Más inquietante resulta “El cassette rojo”, a medio camino entre el relato policial y la ciencia ficción, donde la investigación de los pormenores de un crimen, registrado mediante el cassette del título, termina por conducirnos a un posible fin del mundo. “Un roble macizo como un elefante” cae de lleno en la ciencia ficción, con una ambientación futurista magnífica y un final sorprendente que bien podría darle la categoría de clásico: en un futuro lejanísimo, el entorno humano ha cambiado de manera radical, al punto que los humanos habitan el espacio alrededor de la Tierra, mas no la Tierra misma. Y, obviamente, el entorno ha acabado por transformar al hombre mismo, al punto que este mismo es incapaz de reconocer su humanidad... o la falta de ella. “Minuto 43” reflexiona en torno a la naturaleza contingente del universo, cuya existencia puede alterarse por completo de un momento a otro, partiendo de un escenario tan banal como la tribuna de un estadio en el cual el protagonista se encuentra expectando un encuentro deportivo, para terminar perdido en los confines del espacio-tiempo. “Zoopsia” juega a la vez con nuestro temor a la naturaleza y con nuestra presunción de ser, los humanos, el producto más elevado de la evolución, recordándonos que no somos más que un tipo distinto de animal. O al menos, así podrían vernos otras especies inteligentes, aunque no necesariamente humanas...o animales.

Por último,“El polvo de los grandes”, irónico a más no poder, y de muy recomendable lectura en esta época de emprendedores y pontífices del mercado, nos recuerda que muchos descubrimientos no son más que recuerdos, y que la grandeza del ser humano no está en su capacidad de aprovecharse de la naturaleza o de otros seres humanos, sino en su capacidad de crear.


Daniel Salvo

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