sábado, 1 de agosto de 2009

El engaño Hemingway (Joe Haldeman)




Ha sido una más que grata sorpresa encontrar esta novela corta de Joe Haldeman, singular en cuanto a su planteamiento y en cuanto a su resolución; con un invitado de lujo además: el propio Ernest Hemingway, a quien Haldeman parece admirar sin reparos. Hay un amor total hacia la obra del primero, hacia sus técnicas como escritor, hacia la vida que protagonizó (no se me ocurre mejor término). De paso, Haldeman se da maña para darnos algunos vistazos de su propia teoría literaria, algo melancólica pese a estar encuadrada dentro de una obra relativamente humorística, pero de indudable valor para quienes planean ser o se consideren escritores. A uno no le queda más que sentir una compasión infinita por aquellos que se dedican a urdir ficciones, sean exitosos o no. El ser escritor tiene un algo terrible detrás que, como jugando, Haldeman nos ofrece como una clave dirigida a iniciados.

Por otro lado, en breves páginas, redondea un argumento genial. Un intelectual de poca monta, su desvergonzada esposa y un estafador proclive a la violencia unen esfuerzos para realizar una estafa literaria: dado que en la vida real Ernest Hemingway "perdió" los originales de sus primeros cuentos en 1910, los tres estafadores deciden "fabricar" esos originales perdidos para hacerlos pasar por las auténticas obras de Hemingway, y obtener así la correspondiente ganancia en metálico. Lo primero es conseguir papel de la época (no olvidemos que ahora todos usamos computadoras para escribir), tinta y la famosa máquina de escribir Corona... Esto, en los primeros años del siglo XXI. Tarea difícil, en verdad, pero no imposible. Siempre hay técnicas para "envejecer" los papeles, siempre hay alguien que tiene una máquina de escribir antigua, siempre hay quien desea ser engañado y siempre hay quien engaña. Esto lo sufre, en un principio John Baird, el atribulado protagonista de la novela, quien lleva una herida (física y síquica) muy profunda, tanto, que nos permite comprender cómo es que una persona de su talento y bondad acaba cayendo en las manos de seres tan desaprensivos como su esposa (una verdadera joya, la mujercita) y su "socio".


Mientras el proyecto de falsificación avanza, entran en escena otro tipo de entidades que no miden el espacio y el tiempo como lo hacemos los humanos. No se explica qué o quienes son, solamente se sabe que perciben el intento de estafa como una perturbación en el continuum espacio temporal, algo que puede alterar también otros continuums . La suerte está echada: deben detener a los estafadores, en especial a uno de ellos, el propio John Baird. Aunque detenerlo implique su muerte.

Baird es advertido acerca de su intento de estafa y de los efectos que tendría el continuar con la misma, en el resto del universo y en su propia existencia. A partir de este punto, las decisiones de Baird conferiran a la novela el sello propio de la ciencia ficción, añadiendo a la trama los viajes en el tiempo y los universos paralelos, a través de los cuales transita Baird, y que le permitiran iniciar un proceso de evolución personal que puede llevarlo a grandes peligros pero también a una gran recompensa, que involucra, entre otros, al mismísimo Ernest Hemingway, quien parece ser uno y el mismo en todos los universos.

De modo que hay Hemingway (y Haldeman) para disfrutar, aunque la vida feliz sea siempre tan breve.

Pero esa es otra historia.


Daniel Salvo

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