jueves, 1 de julio de 2010

Fremder (Russell Hoban)




No hay duda que hemos sufrido una involución en el aspecto cultural, no se si a nivel mundial, o (¿por suerte?) sólo a nivel local. Por que Fremder se me hizo, en una primera lectura, ininteligible. Digamos que captaba de qué iba cada capítulo, pero no lograba entender la trama de la novela.

Supongo que no es casual que el autor, Russell Hoban, tenga tras de si una estela singular. Autor de Dudo Errante (Riddley Walker), se nota que el lenguaje es una de sus obsesiones, no tanto como vehículo, sino acaso como fin en si mismo, como objeto de juego y experimentación. Tal vez por eso Fremder no es lo que parece, y eso, en estos tiempos de pereza intelectual, donde nos gusta que nos den todo masticado para no perder tiempo, es un pecado imperdonable.

Pero si uno se toma su tiempo (en mi caso, una segunda lectura de la novela), descubre en Fremder una novela entrañable, y una trama de ciencia ficción que se cae de espaldas. Partamos del inicio: en un futuro en el cual la humanidad se mueve entre las estrellas como en su casa, una estación espacial (tripulada por humanos, pero situada bien lejos de la Tierra) capta un objeto asombroso: un cuerpo humano, surcando el vacío del espacio, sin escafandra ni traje espacial... y vivo.

Ese anómalo ser humano no es otro que el protagonista, Fremder, palabra que en alemán significa "extraño". Y es ese extraño Fremder quien, luego de ser "rescatado" por los tripulantes de la estación espacial, nos relata su historia, o al menos, lo que quiere que sepamos, o lo que el cree saber. En esos márgenes se mueve la novela.

Mientras tanto, se nos ofrece una visión del futuro de la humanidad que dista mucho de ser utópico o distópico. Es obvio que hacer un cuadro de costumbres futuras no es el objetivo del autor, por lo que el entorno de Fremder, con todas sus maravillas tecnológicas, no deja de ser un entorno reconocible como humano, esto es, un entorno basado en sentimientos, conflictos familiares, amores no correspondidos, pérdidas de seres amados. Algo casi demasiado melodramático para una historia de ciencia ficción... hasta que estos elementos se mezclan con experimentos de teletransportación, naves sentientes, inteligencias artificiales, eventos astronómicos transdimensionales y otros detalles que llevan a un final tan sorprendente como espectacular, pleno de un sentido de la maravilla (propio de la ciencia ficción, faltaba más) que no desentona en absoluto con el lado catártico propio de los finales de (tele) novela, según los cuales los protagonistas son felices (o infelices) para siempre. Aunque, como descubrirá el lector, no hay manera de saber a ciencia cierta si Fremder tiene un final feliz o no, o si el personaje de la novela es realmente Fremder. Y si reparamos en el significado de Fremder (extraño), todas las incoherencias suscitadas a partir de la novela (incluyendo esta reseña), adquieren sentido. Aunque sea extraño.

Puede que la trama parezca algo confusa debido a la narración en primera persona de Fremder, muy dado a reflexiones y cuestionamientos de todo tipo, en sempiterna búsqueda de sus orígenes y de su propia historia. En este caso, no dudo en recomendar al lector una segunda lectura, o las que hagan falta. La novela lo amerita.

Y el aficionado a la ciencia ficción, también.

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