miércoles, 25 de marzo de 2015

Camuflaje (Joe Haldeman)


No tenía muchas esperanzas con esta novela, dada la cantidad de reseñas negativas que he encontrado por distintas partes de la web. O bien mis gustos han variado mucho, o hay sueltos por ahí lectores que son el no va más de la exigencia... El caso es que "Camuflaje" es una novela redonda, breve y directa, que afortunadamente no tiene nada que ver con la moda de las trilogías o los tochos de cientos de páginas que están de moda hoy en día.

La novela se narra desde tres puntos de vista, que acaban uniéndose en el - un tanto anticlimático - final. De un lado, tenemos a un grupo de científicos que, a inicios del siglo XXI, han encontrado en el fondo del mar una esfera de un material mucho más denso que cualquiera conocido por el hombre. ¿Será un artefacto de origen extraterrestre? Sacarlo del agua es ya una hazaña de ingeniería, debido a su peso descomunal. Analizarlo e investigarlo es  más difícil aún, puesto que sus características parecen estar más allá de cualquier ciencia conocida por el hombre. 

La acción se traslada al siglo XX, específicamente, a la tercera década, en la que conocemos a un ser sorprendente: una entidad dotada de polimorfismo total, que ha pasado casi toda su vida (resulta sorprendente saber luego cuanto es en años terrestres) como tiburón, ballena u otro ser acuático. Un encuentro casual hará que este polimorfo - así será llamado el resto de la novela - asuma la forma humana, motivado por una curiosidad insaciable antes que por otra cosa, dado que ignora su propia naturaleza. Carente tanto de historia como de ADN, el polimorfo usará sus habilidades - a veces de manera bastante cruel, más por ignorancia del dolor que por otra cosa - para evolucionar como humano, y adquirir así una personalidad lo suficientemente definida como para empezar a preguntarse respecto a su propia existencia (quién es, de donde viene, por qué tiene esas habilidades, si habrá más como él), así como para desarrollar sentimientos lo suficientemente humanos como para intentar una relación amorosa con otra persona. La evolución del polimorfo está muy bien narrada, en un estilo que recuerda los "progresos" del Charlie Gordon de "Flores para Algernon", de Daniel Keyes. Ya entrado el siglo XXI, tomará conocimiento de la esfera misteriosa, y decide camuflarse entre los científicos humanos que la investigan. 

Pero hay un tercer personaje misterioso, aunque más simple y cruel en sus motivaciones. Tiene la habilidad de cambiar su apariencia por la de cualquier otro ser humano, pero no por la de una animal o un objeto inanimado. Más consciente de su propia rareza, este camaleón no vacilará en involucrarse con lo más abominable del género humano, como pueden serlo el doctor Mengele y otros desquiciados, a fin de investigar a la humanidad en búsqueda de respuestas sobre su propia existencia y propósito.

Demás está decir que en un momento dado ambos seres, el polimorfo y el camaleón llegarán a conocerse, lo que lleva a preguntarse qué surgirá de este encuentro, además de la interrogante respecto al verdadero origen de ambos seres (¿extraterrestres? ¿mutaciones? ¿humanos evolucionados venidos de un futuro inconcebible?). De paso, tiene lugar una historia de amor que, pese a involucrar a uno de los personajes exóticos, no deja de ser bastante cursi, aunque trata de manera interesante y amena temas como el desarrollo de la sexualidad y la adopción de un género como respuesta al afecto de otro ser.

Eso si, el final, si bien colma las expectativas del lector, está narrado de una manera bastante descuidada, muy por debajo del nivel del resto de la novela. Parece que se le hubiera acabado la tinta al lapicero del buen Joe Haldeman. Un poco más de acción (cualquier cosa: explosiones, terremotos, espías), y teníamos un cierre redondo y contundente para una historia bien hilvanada y entretenida.


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