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jueves, 6 de diciembre de 2012

Hacia la Fundación (Isaac Asimov)


Publicada tras la muerte de Isaac Asimov, Hacia la Fundación pretende ser un cierre entre la primera precuela, Preludio a la Fundación, y el ciclo de las Fundaciones que todos conocemos (Fundación, Fundación e Imperio, Segunda Fundación). 
Siendo otra precuela a las Fundaciones, esta novela se diferencia con mucho de la anterior, mucho más rica en cuanto a la descripción socioeconómica de Trántor, en cuanto planeta capital del Imperio Galáctico, ignorante de su inminente decadencia. Hacia la Fundación está escrita en un estilo muy similar a la de las Fundaciones originales: los capítulos que componen el libro representan sendos episodios de la biografía de Hari Seldon, ocurridos en períodos de diez años. Así, somos testigos de los logros obtenidos por Hari Seldon en su madurez - ¡nada menos que Primer Ministro del Imperio! - y su decidida intervención contra un grupo de conspiradores.
Se evidencia un deseo de Asimov de recurrir a elementos algo conservadores, como puede serlo la "familia" de Seldon (a pesar de estar compuesta por un hijo adoptivo y una mujer de orígenes desconocidos, se comportan como si fueran parte de una sitcom de los años cincuenta). Y qué decir de Seldon-abuelito, con chochera y todo...
Entran a tallar otros elementos de la sociedad trantoriana, ciega ante los cada vez más evidentes signos del deterioro del Imperio. Los militares, los intelectuales y la plutocracia, que como se sabe, jugarán un papel clave en la implementación de las Fundaciones.
De otro lado, aparecen y desaparecen otros personajes, ya directamente vinculados con la actividad principal a la que Hari Seldon ha dedicado su existencia, esto es, la psicohistoria. Otros matemáticos se incorporarán a su proyecto, además de otros personajes dotados de habilidades más que singulares, verdadero germen del futuro.
Es con la aparición de estos personajes que se pierde mucho de lo que se denomina suspensión de la incredulidad. De un lado, por que nos "recuerdan" lo que va a ocurrir en el futuro (a quienes ya hemos leído el ciclo original de las Fundaciones). De otro, hay un abuso del deus ex machina, de apariciones y desapariciones tan oportunas que resultan difíciles de creer, y que alteran de manera bastante significativa la visión original que tenía Asimov tanto de la Fundación establecida en Términus como de la Segunda Fundación... Algo así como la relación entre "la Fuerza" y las "midiclorias" en el universo de Star Wars. Así de decepcionante es.
Con todo, la novela se deja leer, aunque no parece ser tan imprescindible como pareció creerlo Asimov (o sus editores). En todo caso, el ciclo de la Fundación se complementa con más detalle, y no desmerece en nada al estilo al que nos tiene habituados el Buen Doctor, lo que no es poco.

Daniel Salvo

sábado, 10 de noviembre de 2012

Cuentos para sobrevivir al fin del mundo


SE PRESENTARÁ EL MIÉRCOLES 14 DE NOVIEMBRE DE 2012
EN "LA NOCHE" DE BARRANCO, A LAS 7:00 PM

"Invasiones extraterrestres, desastres nucleares, guerras mundiales, profetas y profecías; amor, muerte y esperanza; mujeres incrédulas, niños con armas y zombis vírgenes; humanos y no humanos, son los protagonistas de estas historias.


Nadie sabe el día ni la hora del final, pero será mejor que te encuentre preparado.


Agárrate bien del libro, porque el fin del mundo ya llega y aquí tienes diecisiete cuentos para sobrevivirlo."



martes, 6 de noviembre de 2012

El primer peruano en el espacio, publicado en la antología "The Apex Book of World SF 2"


 "The First Peruvian in Space," by Daniel Salvo, is by far one of the most powerful and astonishing ironic turns I have ever read in a story, and it accomplishes this by developing our expectations about colonialism and racism before turning us on our ears. 

Ben Godby, Strange Horizons

***


I have many, and obvious, reasons to enjoy Daniel Salvo’s “The First Peruvian in Space”:
Anatolio Pomahuanca had reason enough to hate whites. Hundreds of years ago they had invaded and conquered his world and reduced his forebears to the sad condition of serfs or second-class citizens. There were historic changes like independence wars, rebellions and revolutions. But, be it as it may, whites were still those who ruled and decided everything in Peru and throughout the rest of the world.
[...]
The captain belonged to the worst: those who believed there was already a harmonic conviviality between whites and natives as a result of centuries of history that had erased past wounds.
The plot twist weakens rather than strengthens, though I suppose without it the story would’ve been too obvious. 
Acrackedmoon,   Requires only that you hate

domingo, 13 de mayo de 2012

El polvo de los grandes (Sebastián Esponda)







El polvo de los grandes


Sebastián Esponda

Lima, 2012

Edición de autor



Sorprendente incursión en la narrativa del enigmático Sebastián Esponda, de quien esperamos continúe en la misma senda creativa. El polvo de los grandes es un conjunto de relatos bastante logrado, de temática variada, no siempre asentada en el terreno de la literatura fantástica o la ciencia ficción, géneros a los que el autor aporta una visión entre irónica y melancólica de la existencia.

Así, el tema de los avances científicos que dan lugar a mecanismos que reemplazan o hacen innecesario el contacto humano es tratado en el cuento “Líquido pesado”, advirtiéndonos sin embargo que esta modernidad no logra enmascarar la soledad que termina por absorber a la protagonista,  augurando así el universo compuesto por seres humanos que no son otra cosa que personalidades vacías pero plenamente conectadas, universo al que estamos llegando con nuestras redes virtuales y conexiones inalámbricas. “Pasión por la imagen”, un relato digno de figurar en cualquier antología de literatura fantástica, nos ofrece una historia en la cual seres inanimados desarrollan una especie de consciencia basada en la vanidad antes que el intelecto, y de paso nos muestra los extremos a los que a veces llegamos con tal de ser vistos, aunque eso no implique necesariamente el ser conocidos.  En cambio, “La masa que cayó del espacio”, a pesar de su sugerente y lovecraftiano título, no deja de ser una fantasía adolescente en torno al sexo, aunque diestramente narrada, con toques humorísticos.

Más inquietante resulta “El cassette rojo”, a medio camino entre el relato policial y la ciencia ficción, donde la investigación de los pormenores de un crimen, registrado mediante el cassette del título, termina por conducirnos a un posible fin del mundo. “Un roble macizo como un elefante” cae de lleno en la ciencia ficción, con una ambientación futurista magnífica y un final sorprendente que bien podría darle la categoría de clásico: en un futuro lejanísimo, el entorno humano ha cambiado de manera radical, al punto que los humanos habitan el espacio alrededor de la Tierra, mas no la Tierra misma. Y, obviamente, el entorno ha acabado por transformar al hombre mismo, al punto que este mismo es incapaz de reconocer su humanidad... o la falta de ella. “Minuto 43” reflexiona en torno a la naturaleza contingente del universo, cuya existencia puede alterarse por completo de un momento a otro, partiendo de un escenario tan banal como la tribuna de un estadio en el cual el protagonista se encuentra expectando un encuentro deportivo, para terminar perdido en los confines del espacio-tiempo. “Zoopsia” juega a la vez con nuestro temor a la naturaleza y con nuestra presunción de ser, los humanos, el producto más elevado de la evolución, recordándonos que no somos más que un tipo distinto de animal. O al menos, así podrían vernos otras especies inteligentes, aunque no necesariamente humanas...o animales.

Por último,“El polvo de los grandes”, irónico a más no poder, y de muy recomendable lectura en esta época de emprendedores y pontífices del mercado, nos recuerda que muchos descubrimientos no son más que recuerdos, y que la grandeza del ser humano no está en su capacidad de aprovecharse de la naturaleza o de otros seres humanos, sino en su capacidad de crear.


Daniel Salvo

miércoles, 21 de marzo de 2012

Cell (Stephen King)




Cell
Stephen King
debolsillo
Barcelona, 2008


Aún tratándose de una novela posapocalíptica, resulta refrescante leer a King. Los inicios de la novela son magistrales, con esos primeros instantes que transcurren entre la puesta en escena de algunos de los personajes principales hasta la primera manifestación del hecho anómalo que altera sus rutinas para siempre.
La premisa de Cell es interesantísima: a través de los teléfonos celulares (o móviles) se ha transmitido una señal, denominada El Pulso, que convierte a todo aquel que ha tenido la desgracia de recibirla en una especie de zombie. Los seres humanos afectados por el pulso comienzan a atacar a sus congéneres, a comportarse como animales guiados por los instintos más primitivos. Pueden morir como cualquier ser humano (recordemos que no se trata de muertos vivientes), y conforme transcurre la acción, dan muestras de estarse convirtiendo en una suerte de organismo colectivo, acaso inteligente, pero inmisericorde e incomprensible.
La naturaleza misma de El Pulso no es aclarada. ¿Se trata de un experimento que ha salido mal, de un ataque terrorista, de un nuevo estadio en la evolución humana? Sus efectos, sin embargo, son explicados magistralmente desde el punto de vista de la informática más básica: si el cerebro humano puede asimilarse al disco duro de una computadora, El Pulso ha sido el equivalente a borrar toda la información de ese disco duro, salvo la programación más elemental: sobrevivir.
King mezcla el terror con la ciencia ficción. De un lado, los humanos normales sobrevivientes deben conseguir refugio y aprender a defenderse de los humanos afectados, y de otro, intentar comprender y explicar la situación. Los seres afectados por El Pulso, ya se dijo, no son zombies, y en ocasiones, manifiestan extrañas habilidades (levitación, lectura de pensamiento, proyección de mensajes a través de los sueños, conocimiento de idiomas como el latín). ¿Son monstruos o un nuevo tipo de ser humano?
Con todo y su contenido terrorífico, Cell se decanta más por el lado de la ciencia ficción, puesto que intenta una explicación de lo más inquietante respecto a lo narrado, cómo el uso masivo de ciertas tecnologías puede desencadenar efectos insospechados en sus usuarios, y cómo estos (los humanos) nos parecemos más a las máquinas que creamos de lo que podría pensarse, radicando en esa similitud la esperanza de salvación: toda máquina tiene su fallo. Y serán ciertos fallos que empezarán a mostrar los humanos afectados por El Pulso los que serán aprovechados por los protagonistas para vencerlos, a riesgo de reconocer, no sin cierto pesar, de que se trata de una especie cuya evolución apenas estaba comenzando (uno se queda con la miel en los labios al pensar en una novela basada en la posible evolución de estos “telefónicos”, o en cómo sería describir un mundo así).
Además, las teorías que se esbozan en torno a la naturaleza del ser humano, y las consecuencias que se derivan de la elección entre violencia o racionalidad, son de gran actualidad en una época que parece dominada, efectivamente, por zombies.
Definitivamente, una de las novelas de Stephen King más especulativas que pueda leerse.

Daniel Salvo