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domingo, 23 de octubre de 2011

José B. Adolph: un recuerdo (1)




José B. Adolph: Un recuerdo (1)

CARLOS ENRIQUE SALDIVAR



1.- José B. Adolph y la revista Argonautas¨



Noviembre de 2006.

Fue en el cercano año 2006, cuando se me ocurrió la quijotesca idea de traer al mundo una revista de literatura fantástica. Jorge Luis Obando me propuso sacarla con el sello editorial que estaba lanzando (en aquel entonces Magna Ediciones). Ambos éramos compañeros en la Universidad Nacional Federico Villareal. Cursábamos el 4to año y estábamos desencantados por algunas publicaciones de nuestra casa de estudios. Las de mejor calidad a menudo contenían páginas demasiado teóricas, las cuales ahuyentaban a un lector promedio. Muchas nacieron y murieron rápido (no pasaron del primer número). Otras, quedaron estancadas después publicar pocos números, y ello a pesar de su calidad. Esto se debió a la escasa economía de los estudiantes, además de una distribución muy restringida o casi nula. Jorge Obando venía de una revista: Caleidoscopio, una propuesta muy interesante, que en su momento tuvo realce. Respecto de ella recordemos el segundo número dedicado a Washington Delgado (tengo entendido que hay en proyecto un nuevo número). Volviendo a lo anterior, cuando decidimos sacar una publicación, coincidimos en que no sería una empresa fácil. Escogí el nombre: Argonautas,  por los héroes de la mitología griega que acompañaron a Jasón durante su odisea en pos del vellocino de oro. El nombre quedó y pegó (una amiga me comentó que un grupo de rock peruano lo usaría después). Ya con el nombre, el proyecto tomaba una necesaria consistencia. Sin embargo, aún faltaba mucho por realizar. Debíamos conseguir el material, los cuentos. Y así fue. Algunos amigos nos apoyaron con relatos y con difusión, esta última en la medida de sus posibilidades. Yo había conocido un año antes a Luis Torres y a su padre, un respetable caballero de Jirón Amazonas, quien trabajaba en un puesto donde pude adquirir diversas obras de las temáticas que más me gustaban: la ciencia ficción, la fantasía y el terror. Torres (hijo) era todo un personaje en Jirón Amazonas. Sabía más que yo sobre libros (y me considero un gran bibliófilo), de modo que me dio algunas recomendaciones oportunas, las cuales seguí. Cabe decir que estos notables consejos hicieron que mis proyectos literarios inmediatos llegasen a buen puerto. Por intermedio de este nuevo amigo conocí a Luis León Velásquez, un joven escritor que creaba buena poesía y sobresaliente narrativa. Ya tenía dos cuentos para mi revista. Le pasé la voz a una joven amiga de San Marcos, Fátima Salvatierra, quien me envió también una llamativa ficción. Ese mismo año me contactó un (bastante) joven estudioso de la literatura: Christian Elguera, muy empeñoso, aficionado a la literatura fantástica, y al tema gótico. Todo un año me llevó seleccionar los cuentos, corregirlos y acomodarlos en el corpus del texto global, luego siguió la diagramación hecha por el editor y la impresión final bajo el sello Magna Ediciones. Había espacio, por lo que completé la sección Cuentos con material de mi cosecha, bajo distintos seudónimos, por supuesto. Fue una revista hecha entre amigos, muy amateur. Prácticamente de aficionados, pero con una cierta calidad literaria. Pegó mucho entre los amigos y algunos seguidores del género. Estaba inspirada en Nueva Dimensión, Revista Asimov, Más allá, entre otras. Recuerdo que mi cuento La bolita (publicado con el seudónimo de Luis Eduado Milano) gustó mucho. También resaltaron los otros relatos: Quejas de Fátima Salvatierra, Los ojos cerrados de Jorge L. Obando, Uno más de Luis León, La lluvia de Christian Elguera, Transbordador de Luis Torres En fin, sin el esfuerzo de todos, la publicación no habría sido posible. Fue un tiraje muy pequeño, de cien ejemplares con portada en blanco y negro. Luego habría una reedición con carátula a color. La revista fue presentada en la Universidad Nacional Federico Villareal en noviembre de 2006. Y, de esta manera, quedó para siempre estampada dentro del conglomerado de publicaciones universitarias que siempre realizan una loable aportación a la cultura pues son (muchas veces) muy valiosas.

Enero de 2007.

Mis conocimientos de Internet y todo lo que desenvolvía en la red eran muy pobres. No conocía sobre foros y/o revistas virtuales, tan solo una que otra página de cuentos de terror, de esas que abundaban, ciertamente. Por aquella época el editor de mi revista contactó con el grupo Coyllur, de aficionados a la fantasía, ciencia ficción y terror. Ellos solían (y suelen hoy en día) reunirse los últimos sábados de cada mes para disertar sobre diversos temas. El editor se reunió con ellos y les dio la revista Argonautas. Así establecí contacto con Daniel Salvo y conocí su espectacular página: Ciencia Ficción Perú, convertida ahora en un excelente blog periódico. Descubrí también la existencia de la revista Velero 25, de Víctor Pretell. Y no solo eso, comencé a vislumbrar el enorme conglomerado de publicaciones, todas maravillosas, que circulaban en Internet. El papel parecía haber quedado en el olvido (sin embargo esta impresión mía quedaría mermada después). Estaban Axxon de Argentina, Alfa Eridiani de España, Ubikverso y Crónicas de la forja de Venezuela, MiNatura de Cuba-España y tantas otras que hasta la fecha siguen deleitándome a mí y a muchos. Por entonces yo estaba preparando el segundo número de mi revista y me di cuenta de que había un escritor que publicaba continuamente en Ciencia Ficción Perú. Era José Bernardo Adolph. Yo seguía su narrativa desde más o menos el año en que ingresé a la universidad (2000). Tenía varios libros suyos, los cuales había disfrutado con creces, desde que adquiriera el primero: Cuentos del relojero abominable, narraciones tan perfectas como Exploración o Persistencia me marcaron para siempre. Para mí, establecer contacto con este maestro era dar un paso agigantado que iba de la revista de aficionados a una publicación profesional que estuviera destinada a presentar solo material de primera calidad. El editor se comunicó con él y le solicitó un cuento. El día que saltaron los chinos fue publicado en la revista Argonautas, número 2 y tuvo tantos elogios que (tal vez esto solo sea una creencia mía) opacaron el resto del material. Ahí pude publicar por primera vez a su lado. Mi cuento Entelequia (colocado con el seudónimo de Leonardo Gabriel) ya mostraba ciertos atisbos de lo que yo escribiría más adelante. Tuve la oportunidad de publicar un relato que me satisfizo mucho: Plaste, que continuaba mi saga de los Suprahumanos iniciada por mi cuento Elix (publicado con seudónimo en el primer número de mi revista). Coloqué también Reubicación, ficción que después incluiría en mi primer libro de narraciones cortas. En Argonautas, número 2 publicó Daniel Salvo (este autor escribe muy buenos relatos de fantasía, ciencia ficción y otros géneros; desafortunadamente aún no tiene un libro editado, pero sí varios textos en revistas nacionales y del extranjero, virtuales y en papel). Participó además Luis Bolaños De La cruz con un sesudo artículo que demostraba su gran inteligencia y su amplia capacidad de observación (Luis Bolaños también escribe ficción y ha sido publicado en el extranjero). En dicho volumen apareció además Nocturno, seudónimo de Jorge Vergara, un (bastante) joven amigo de la Universidad Nacional Federico Villareal. En el verano de 2007 el segundo número de la revista veía luz, y ya contábamos con un nuevo colaborador en nuestras filas: el brillante José B. Adolph.

Mediados de 2007.

Después de la publicación de Argonautas, número 2, volumen muy superior al iniciático primer número, debí ausentarme por motivos de viaje. Este imprevisto estancó la labor que realizaba con la revista Argonautas, número 3. Pero a mediados de año pude ponerme al día con la revista (al mismo tiempo que me reintegraba a la universidad para cursar mi último año). Yo mismo me comuniqué con José B. Adolph y le propuse la publicación de uno de sus mejores relatos: Castigo, cuento que había aparecido en su excelente libro La batalla del café, y que además había ganado el concurso de 1000 palabras de la revista Caretas en el año 1983. Dicha narración también apareció en la antología de la misma revista que incluía los mejores cuentos de mil palabras. Un texto perfecto que hizo las delicias del público y se mantiene vigente a pesar de los años. Con suma cortesía se lo pedí y él, con soberana gentileza, me lo cedió. La revista Argonautas, número 3, estuvo completa más o menos en junio de 2007. Publicaron algunos escritores nuevos, como Yelinna Pulliti, a quien conocí en la primera reunión de Coyllur a la que asistí. Luego estuvo Javier Cotillo, notable educador y escritor juvenil e infantil. Luis Torres y Luis León Velásquez seguían presentes (ambos habían sido publicados en los números anteriores). Volvió Christian Elguera con un magistral cuento de horror. Yo tuve la oportunidad de publicar tres relatos, dos de ellos con seudónimo. La casa nave fue el cuento que más gustó y por ello decidí incluirlo en mi libro Historias de ciencia ficción al siguiente año. Publiqué además un tercer cuento de la saga de los Suprahumanos: Luz, muy importante para mí pues me dio una pista de cómo escribir historias de largo aliento sin cansar al lector. El tercer número de mi revista implicó todo un reto, empero había adquirido una gran experiencia y, gracias a ella, podía seguir sacando nuevas ediciones (viene a colación decir que se vendió muy bien, pudimos recuperar el dinero invertido). El problema surgió cuando el editor y yo pensamos en sacar el cuarto número a finales de 2007. Un volumen dedicado íntegramente a José B. Adolph.

Fin de 2007.

Jorge Obando le avisó del homenaje, aunque no se atrevió a solicitarle un cuento inédito. Fue yo quien le escribió comentándole sobre la idea de sacar una breve antología de ciencia ficción e incluir a nuestro entrañable escritor en primer lugar. Si tal proyecto no se realizaba, el cuento podría ir en Argonautas, número 4. José B. Adolph se mostró muy animado y me envió el relato Virgo Intacta. La antología que tenía planeada nunca llegó a ver luz. Pero con la revista había un compromiso ineludible, algo que iba más allá de nuestros intereses y deseos. El año 2007 ya iba a terminar, hubo un congreso en octubre, en Huanchaco (donde tuvo lugar un homenaje a nuestro apreciado Adolph). La revista no salía aún, yo tenía el material, los cuentos, correcciones pendientes (ese año ingresé al taller internacional Los Forjadores, donde aprendí muchas cosas novedosas respecto del arte de publicar y escribir como se debía). Conocimos a Giancarlo Stagnaro, quien se mostró muy animado por la publicación y nos facilitó un efectivo relato: A donde van las almas. El volumen incluía cuentos, artículos y ensayos de diversos autores consagrados y nóveles. Un estudio magnífico de Elton Honores (un amigo que siguió a Argonautas desde el principio y ahora es un valorado estudioso de la literatura fantástica), Christian Elguera (quien estuvo con nosotros desde el primer número), Rony Vásquez (actual director de la revista de ficción brevísima Plesiosaurio, Luis Cangalaya (ex compañero de estudios en mi Alma Máter), Daniel Salvo, Luis Bolaños De la cruz, Adriana Alarco de Zadra (soberbia narradora y poeta, Presidenta de la Casa Museo Ricardo Palma), Yelinna Pulliti, Javier Cotillo, David Anchorena (un joven narrador que vive en Huanchaco, Trujillo), Armando Alzamora (constante promotor de eventos literarios en la Universidad Nacional Federico Villareal), Nocturno (Jorge Vergara, una vez más), Luis León Velásquez, Pedro Félix Novoa, entre otros. Sobre todo, pudimos contar con la presencia de Carlos Eduardo Zavaleta, el segundo escritor grande que se había animado a publicar en nuestra revista y uno de los mejores cuentistas y novelistas peruanos de todos los tiempos. Muy distinto en estilo a José B. Adolph, y muy cercano en lo que respecta a la calidad artística y a la perfección de la prosa.

Trágico verano de 2008.

José B. Adolph sabía del homenaje y sé que estaba muy contento por éste, no obstante su salud por aquella época no era óptima. Recuerdo que le pedí (muy atrevido de mi parte) que prologara mi libro de cuentos Historias de ciencia ficción, sin embargo por motivos de salud no pudo hacerlo. El jueves 20 de Febrero a las 11 de la mañana una complicación generalizada acabó con su vida dejándolo para siempre en el territorio de la leyenda. Fue Adriana Alarco quien nos dio la noticia en el foro de Coyllur. Me deprimí por un tiempo. Una oleada de remembranzas vino a mi cabeza por aquellos duros días. Recuerdo su entrañable conversación con Marco Aurelio Denegri, su vocecita ágil e inteligente. Recuerdo la entrevista (ahora clásica que le hizo Giancarlo Stagnaro). Recuerdo una gran variedad de cosas. Como que él fue, de algún modo, un argonauta más en ese viaje incesante por expandir nuestra imaginación. Nunca lo conocí en persona, nunca lo vi. Me hubiera gustado saludarlo al menos una vez. Siempre fui un personaje tímido, quizá un tanto introvertido, aunque últimamente este aspecto de mi personalidad ha cambiado. Gracias a José B. Adolph. Mañana, las ratas es su mejor novela, una espectacular especulación humana, política y filosófica que bien podría quitarle a El Neuromante de Willian Gibson el título de la primera novela cyberpunk en la historia de la ciencia ficción. Sus libros de cuentos son, todos ellos, perdurables. Lo es además su aporte a la cultura latinoamericana. Sus premios y grandes logros. Su aparición en textos que, durante mi adolescencia, leí (de ciencia ficción por supuesto, editado, alguno de ellos, en ¡Estados Unidos!, y en los cuales él representaba al Perú, como máxima figura del género de anticipación en nuestro país). Porque escribía muy bien, hay que decirlo. Era ESCRITOR, con mayúsculas. Ha influido mucho en el estilo literario de una generación y sobre todo en el de la persona que habla. ¿Quién no podría asegurar que mis cuentos Visiones en conjunto o Volar como los pájaros (publicados en mi libro), o El revivido (publicado en la selección narrativa Otros Villanos), no tienen algo de su esencia. Claro que tienen mucho de él. José B. Adolph no ha muerto. Su espíritu sigue revoloteando alrededor de nosotros. Esta revista, este homenaje a él, es una prueba (como tantas más) de ello.

Fin del año 2009.


Viernes 4 de diciembre de 2009


¨ Texto leído en la presentación de la revista Argonautas, número 4, en la Feria Nacional de Libro Ricardo Palma el día 7 de diciembre de 2009.

domingo, 7 de noviembre de 2010

¿Por qué promuevo la ciencia ficción en el Perú? (Carlos E. Saldívar)



¿Por qué promuevo la ciencia ficción en el Perú?



(Carlos Enrique Saldívar)


Nunca me he puesto a pensar en ello seriamente. Creo que para mí es algo natural, como leer o escribir. ¿Por qué promover precisamente la ciencia ficción en nuestro magullado país? ¿Por qué no promover otros géneros como el policial o el terror que en nuestra sociedad podrían tener una mayor aceptación? Bueno, de algún modo difundo también estos dos géneros en mi revista Argonautas de fantasía, misterio y ciencia ficción, editada en papel. Pero volviendo a la pregunta esencial, podría dar «la gran respuesta» y librarme de infinitas reflexiones: porque si yo no lo hago, quién lo va a hacer. Este palabreo no es justo pues, así como yo, existen varios peruanos que son constantes e importantes difusores del género fantástico y la C-F en nuestro país: Daniel Salvo, administrador del blog Ciencia Ficción Perú, Víctor Pretell, director de la revista virtual Velero 25 (que junto a la gente de Coyllur, viene editando desde 2003), José Güich Rodríguez, conocido escritor de ficciones fantásticas y especulativas, Elton Honores, notable estudioso de estos géneros tan deliciosos, entre otras respetadas personalidades. De modo que no soy el único y podría responder a la pregunta básica de esta manera: promuevo la ciencia ficción en el Perú porque no estoy solo en esta encomiable labor, porque me encanta leer ciencia ficción y, aunque he repasado todos los demás géneros literarios una y otra vez, siempre retorno a la C-F. Porque la ciencia ficción es un género hermoso, inteligente, lleno de habilidad e imaginación. La C-F ha sido el género del siglo XX, no lo olvidemos. Promuevo la ciencia ficción en el Perú porque me gusta escribir ciencia ficción, me siento cómodo haciéndolo, feliz, puedo extrapolar las ideas más alucinantes y desarrollarlas con gracia e, incluso, consigo entretener al lector. Es un género que exige una preparación científica previa, claro, pero el escritor debe chambear, ¿o no? Solo así se consigue un producto de calidad en un país donde prima la cantidad. Promuevo la ciencia ficción porque es emocionante, interesante y está en todas partes: en el cine, en los cómics, en las canciones, en los videojuegos, en la realidad que vivimos día a día, somos parte de los cuentos que se narraban antaño y entramos a formar parte de un nuevo mundo donde la tecnología alcanzará metas insospechadas, de las cuales, espero, formemos parte los seres humanos. Porque la ciencia ficción es un género inagotable, ¿acaso un día podremos establecer contacto con un alien, visitar otros planetas, caer dentro de un agujero negro, descubrir de que está hecha la materia oscura, el alma, la esencia de Dios? Promuevo la C-F porque puedo tratar los problemas más antiquísimos a modo de cuento de hadas. Porque puedo criticar las ideologías, los gobiernos, a los seres humanos, sin caer en el facilismo de la mera exposición, sino en la complejidad de la obra de arte simbólica y, a la vez, contundente. Porque confío en el futuro y al mismo tiempo desconfío del porvenir. Porque siempre he tenido en mente que la ciencia hace al hombre y la fe, a la raza humana. Porque mi vida está ligada a la C-F, porque yo soy ciencia ficción, soy increíble, improbable. Porque vivo pensando en lo que vendrá dentro de cinco minutos. Porque mientras más escribamos y más leamos C-F, tendremos una mínima oportunidad de no sumirnos en la ignorancia y el olvido. Esa es la razón, queridos amigos, por la cual promuevo la ciencia ficción en el Perú.

Lima, febrero de 2010

Publicado originalmente en la revista Literalgia, número 3.

Carlos Enrique Saldivar (Lima, 1982). Bachiller en Literatura por la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional Federico Villarreal. Narrador y poeta. Se dedica a la escritura de relatos de diverso género con predominio de la fantasía, el horror y la ciencia ficción. Es director de la revista impresa Argonautas de fantasía, misterio y ciencia ficción que nació en noviembre de 2006. Ha publicado relatos en la revista Argonautas. También ha publicado cuentos en la revista virtual Velero 25 y en la página Ciencia Ficción Perú. Ha publicado los libros Historias de ciencia ficción y Horizontes de fantasía y prepara las ediciones de nuevas revistas vinculadas al campo de lo fantástico.

viernes, 1 de octubre de 2010

Entrevista a Carlos Enrique Saldívar, por Luis Torres



Una mirada profunda hacia lo intangible: A propósito del libro Historias de ciencia ficción:





«Toda buena literatura debe dejarte marcas imborrables en la mente»

Entrevista a Carlos Enrique Saldivar

Por Luis Torres


L. T.: Conozco casos de gente que escribe muy buena poesía y, sin embargo, han leído poco de ese género, más «consumen», por ejemplo, narrativa; son casos atípicos, lo sé ¿Es ése el tuyo? ¿De qué fuentes está nutrida tu literatura? ¿Cuál es tu canon personal?

C. E. S.: Reconozco que no soy un «gran lector» de poesía, aunque sí me considero un «buen lector» de la misma. Hago la diferencia: Prefiero siempre un libro de buena narrativa, ya sea cuentario o novela, a un libro de poesía que, probablemente, no me llenará la mente y el alma como se debe. Esto tiene una explicación muy sencilla, se produce mucha lírica en el Perú y hay muy buena calidad respecto de este arte, pero también hay poemarios de escasa valía por lo cual el lector debe orientarse de un modo casi intuitivo a fin de encontrar un buen texto poético en el mercado. Leo poca poesía pues son muy exigente con este género en cuanto a los cuadernos y a los autores que podría leer. No obstante, cuando me sumerjo en un libro de buena poesía, generalmente logro captar los códigos, los símbolos y la fuerza que el autor intenta imprimir en su obra. Sé leer poesía, sin embargo restrinjo mis lecturas poéticas al máximo. Y, generalmente, cuando leo algún poemario, el método que aplico es el indicado. Cojo el libro y disfruto del lenguaje de a pocos. No es como leer narrativa, donde siempre deseo encontrar un argumento palpable, que me cuenten una historia. Leo mucha narrativa, todos los géneros, todos los autores que me recomienden, etc. Y, puedo asegurarlo, la poesía que más me gusta (cito a Antonio Machado, Juana de Ibarbourou, Carlos Germán Belli) ha influenciado decididamente en mi estilo literario. Se trata de mezclar un poco la poesía con la prosa para obtener un efecto de ensueño en el relato, que funciona muy bien por la brevedad del texto y que, en la ciencia ficción que hago, consigue resultados apropiados, despierta el sentido de maravilla y emoción que debe tener todo buen cuento de fantasía científica. Ya no es tan solo qué cuentas, sino cómo lo cuentas. Atrapas al lector con un lenguaje bien acabado y, de paso, le narras un relato asombroso. Hay quienes no soportan las historias demasiado increíbles, pero sí admiran la correcta elaboración estética de un texto. La influencia de la poesía en la prosa se da mucho, sobre todo en la literatura peruana, ya se de corte realista o fantástico. Respeto muchos a los que escriben poesía, en el Perú hay un buen nivel con respecto a este arte y excelentes poetas. A mí siempre me ha gustado escribir poesía, desde niño. Aunque no me considero buen poeta, he logrado juntar mucho material en algunos poemarios aún inéditos, los cuales, estoy seguro, permanecerán guardados por muchísimo tiempo o, tal vez, para siempre.

Mi literatura se haya nutrida, como ya he mencionado, de diversas lecturas que van desde el realismo mágico a todas las etapas de la ciencia ficción, desde lo más clásico a lo actual. Cuando dije «leo todos lo géneros», me refiero a todos, incluyendo el western o los relatos románticos, de alguna manera esto influye en las historias que escribo. Aunque debo decir que los géneros de fantasía, misterio, terror, acción y ciencia ficción son los que más han calado en mí durante estos últimos años, en los cuales he logrado redactar mis mejores relatos (los publicables). Esto se debe a que me divierto mucho escribiendo estos géneros, puedo desbordar mi imaginación y mi estilo literario al límite, sobre todo con la fantasía y la ciencia ficción, donde puedo incluir mucha poesía, experimentar con el lenguaje, dar a conocer mis propias opiniones con respecto del mundo que me rodea, hacer críticas duras a ese mismo mundo, extrapolar ideas, plantear teorías, filosofar, observar, deconstruir, discernir, etc.

Todo texto que leo influye en mí, creo que toda buena literatura debe dejarte marcas imborrables en la mente. Mis gustos literarios son diversos, si te menciono autores, llenaría varias páginas y ya me extendido demasiado con la respuesta a esta pregunta, solo te diré que mis intereses van desde los romances intensos de Francois Sagan hasta las realidades descompuestas de Philip K. Dick, desde los mundos terroríficos de Stephen King o Dean R. Koontz hasta el realismo intrínseco de un Manuel Puig o el realismo policial de un John D. MacDonald. En definitiva, en algún momento de mi vida escribiré algo de cada género y esto me parece algo bueno. Porque me gustan todas las corrientes literarias, porque he sabido dar su lugar a cada cosa en su momento, porque me gusta crear en base a todo tipo de ideas, desde las más desquiciadas hasta las más comunes y porque todos los registros y temas me apasionan. Para terminar este punto hago una pequeña confesión: Soy un excelente lector de narrativa, demasiado concesivo con los autores, demasiado «lector ideal». Véase la ambigüedad de la afirmación.

L. T.: ¿Por qué escribir un libro de CF dentro de la actual coyuntura? Dentro de las conmociones políticas, sociales y económicas que no aquejan sólo a nuestro país, sino a escala mundial. ¿Es una forma de eludir la realidad? ¿O has querido dar algún mensaje en tus cuentos con respecto a esos temas?

C. E. S.: Creo que cuando un escritor deja de «sólo» escribir para sí mismo y empieza a dirigirse a un público determinado enfoca sus relatos de dos formas:
1.- Intenta dar a conocer la realidad que le rodea de una manera muy parecida o muy diferente e
2.- Intenta dar a conocer su propia realidad.
Con la ciencia ficción uno puede mezclar ambos niveles de la narrativa y fusionarla con cualquier otro género, ya sea la novela política, el policial, el horror, el romance, etc. Siempre he tenido una opinión muy pesimista del mundo que nos rodea, de los líderes que tenemos y hacen todo mal, y del futuro incierto hacia el cual nos dirigimos. No es que quiera plantear que el futuro será así, como lo retrato en mis relatos, pero ese podría ser el final si continuamos siendo como somos: unos despreocupados. Los que administran el planeta y los administrados somos igual de culpables por la caída en picada que sufre nuestro hábitat. Muchas veces un cuento de ciencia ficción puede confundirse con un cuento real, notemos que muchas distopías se van haciendo realidad, y también muchos desastres naturales y artificiales, muchos avances tecnológicos, algunos acertados, otros nocivos. No, mi propuesta no es una forma de eludir la realidad. Todo lo contrario. Es una manera de abrir los ojos al lector y que éste se de cuenta de cómo es el mundo en el cual vive. Tampoco he querido dar mensajes. Simplemente he decidido dar una imagen de la humanidad tal cómo creo que es (según mi punto de vista) o tal cómo podría llegar a ser. Si es terrible o grotesco, no es problema mío, yo soy un mero corresponsal de este todo. He decidido retratar el mundo, aunque no sé si lo he conseguido. La diferencia con una propuesta realista es que lo he hecho desde varias perspectivas: he utilizado la anticipación, la fantasía, la humanística, etc. Una amiga me comentó que mi relato Volar como los pájaros, que junto a El llanto celeste, resulta ser uno de los más fantásticos del libro, tenía que ver mucho con la migraciones, la división en países de razas, creencias, las leyes que permiten esa encarcelación de seres vivientes, y los castigos que pueden recibir si transgreden esas leyes, la muerte, por ejemplo. ¿Dónde esta la fantasía, dónde la evasión? Es un cuento fantástico, claro, con ciertos mecanismos de la ficción especulativa, pero, en verdad, es una cruda observación de la realidad política mundial. El llanto celeste, donde aparece el planeta Tierra hablando en primera persona, haciendo las veces de mujer maltratada por la humanidad a la que perdona una y otra vez sus constantes vejaciones, ¿no es acaso una representación de un fragmento de la humanidad? Sí, de los que soportamos la irracionalidad de los líderes políticos, de las corporaciones, de las malas empresas, etc. Aquí no niego la realidad, todo lo contrario, la dibujo de otra manera y la doy a conocer para que el lector entienda de algún modo cómo es el mundo catastrófico en el que vive. Y pido perdón por asustar de este modo, pero lo expuesto es algo que todos sabemos y que pocos queremos admitir.

L. L.: Hay algo en «Historias de ciencia ficción» que me tiene intrigado: en los cuentos El Sedimento, Pena y el que cierra el libro, Y todo final es un nuevo principio, se encuentra el tema de la destrucción de algún planeta y de dos o un «ser» que logra sobrevivir. ¿Por qué en tres cuentos contar básicamente la misma historia, naturalmente, con matices? ¿Lo hiciste adrede? ¿O fue algo, tal vez, impensado?

Fue algo impensado. No lo noté hasta que comentaste (cierto día) que en varias historias se repetía el tópico del fin del mundo. Este aspecto me parece interesante, el fin del mundo es un tópico de la ciencia ficción y es algo que eventualmente sucederá, ya sea de manera natural o por acción del hombre. La balanza está actualmente inclinada para lo segundo. En manos de algunos países existen bombas que, de solo explotar una de ellas, podría extinguir la vida en el planeta de manera total, de modo que no es broma. En mi libro, los cuentos que mencionas hablan sobre el fin de la civilización, ya sea por algún error humano, un ataque extraterrestre, un orden natural, etc, aunque, en realidad, hay tres cuentos más que hablan sobre lo mismo: Mensajero del Apocalipsis, El llanto celeste y La casa nave, entonces serían seis cuentos que tocan el tema del fin del planeta Tierra, la mitad del libro. El hecho de que uno o dos hombres puedan sobrevivir, regenerarse, resucitar, viajar a otro plano, etc, forma parte de mi yo optimista, creo que siempre hay que mantener una esperanza frente a la inminente catástrofe. Es cierto, siempre he desconfiado de la estupidez humana, no obstante también creo con firmeza en la inteligencia y en el buen uso de las capacidades. Lastimosamente, como puedes ver, en los cuentos son sólo uno dos personajes los que hacen la diferencia.

La verdad, cuando escribí cada uno de estos cuentos lo hice en desorden, sin pensar que alguna vez los reuniría en un libro. Lo hice por diversión, por arte, por convicción, y sólo pensé en juntarlos dos meses antes de que el texto se publicara. Creo que sí, el tema del fin de la humanidad es una constante en lo que escribo (tengo más cuentos sobre el tema) y seguirá siendo una constante mía en el futuro, recuerda, no estamos muy lejos de eso. Pero como tú mismo mencionas hay matices, siempre hay una historia diferente alrededor del mismo tema, de esta manera el lector podrá disfrutar del libro sin ningún problema teórico o analítico que pueda entorpecer la lectura. No se hallará una quisquillosa repetición temática, ni nada por el estilo. Digamos que lo que originó el resultado final de mi libro fue el azar, los doce relatos estaban destinados a ser los que conformaran el volumen y me siento muy satisfecho por ello. Soy un tanto místico con los asuntos literarios, aunque al mismo tiempo, práctico.

L. L.: Sé que construir, elaborar un libro, es cosa trabajosa y satisfactoria. Con respecto a lo primero, ¿cuánto tiempo te llevó componer el libro? Y a lo segundo, ¿qué te motivó para publicar? ¿Qué esperas de la crítica, del público de a pie? ¿Qué deseas despertar en las personas con los temas tratados en tu libro?

C. E. S.: Bueno, respondiendo a lo primero, son relatos escritos entre noviembre de 2002 y enero de 2008 y, como ya te mencioné, escribí cada relato de manera independiente, sin pensar en que éste se iba a publicar en un volumen. Pensé, en primera instancia, en publicar los cuentos en revistas del género y así lo hice, tengo de esta manera algunos relatos publicados en la revista que dirijo: Argonautas, otros publicados en revistas de la web: Ciencia Ficción Perú y Velero 25, cinco cuentos en total y uno seleccionado ya para la revista MiNatura de Cuba y España. De modo que, te soy sincero, hubo trabajo, pero básicamente no lo sentí hasta el momento de la corrección que fue mínima pues los cuentos ya publicados estaban en su versión definitiva. Como ya te he mencionado, me divertí mucho escribiendo todos los cuentos e incluso corrigiéndolos, aunque siempre había errores y por momentos la corrección se hacía tediosa. No recurrí a ningún corrector de estilo por razones económicas. Cosa curiosa, encontré uno que me daba un buen servicio a poco precio cuando mi libro ya estaba en imprenta ¡rayos! Por eso se han colado algunos errores. Sin embargo, toda experiencia positiva o negativa me sirve para el futuro. He aprendido mucho publicando este libro y he crecido como escritor y como persona. Opté por la edición de autor debido al exorbitante precio que me proponían las editoriales independientes y ni hablar de las editoriales importantes. Aún estoy en un proceso de formación y aprendizaje, no obstante puede que algún día dé el gran salto. No me arrepiento de publicar el libro, casi nunca me arrepiento de nada de lo que hago. Tomé la decisión adecuada, el tiraje no fue elevado, pero fue básico y ya casi he agotado la edición.

Tengo muchos relatos de diversos géneros que pienso ordenar para crear cuentarios, todo lo tengo fechado (soy muy ordenado en eso) y hasta el momento solo poseo dos libros de cuento que escribí en conjunto, pensando en que serían libros. Espero publicarlos muy pronto. No obstante, a veces resulta interesante escribir textos en desorden y después recopilarlos. Ambas opciones son válidas y muy estimulantes.

Decidí publicar este libro por las mismas razones que decidí publicar mi revista Argonautas en el año 2006, por el afán de formar parte del enorme conglomerado literario de mi país y de otros lares. Por dar a conocer géneros muy poco explorados por los autores y lectores en la cultura peruana. Para demostrar que la lectura puede ser todo menos aburrida y… para liberarme, sí, tengo mucho material inédito que pide a gritos salir a la luz, de este modo iré publicando todo lo que pueda en el futuro. Me interesa difundir el género de ciencia ficción, sobre todo, por eso decidí que mi primer libro ahondara en el género y tocara algunos de sus temas. Mi padre me apoyó mucha con esa decisión y me brindó el empuje psicológico que necesita todo escritor para comprender que sus relatos pueden ser leídos y gozados por otros seres humanos aparte de él mismo.

No espero mucho de la crítica, al menos no de la crítica de mi país, todos sabemos como funciona este tema. Aunque tampoco me cierro ante la oportunidad de que mis escritos sean estudiados y comentados, porque al menos lo segundo se ha hecho y mucho. Si espero algo tangible, es por parte de los lectores que son la fracción de mundo que más me interesa. Espero que puedan disfrutar mis relatos tanto como yo gocé escribiéndolos y que puedan adentrarse en la ciencia ficción si es que no la habían leído antes. De esta manera se logrará romper con la mala fama que se le ha dado a este maravilloso género literario. También espero que los aficionados a la fantasía científica, que tengan la oportunidad de adquirir mi libro, puedan añadir mi propuesta a sus lecturas y a su lista de escritores. Además deseo que puedan descubrir de qué va el género hoy en día. Por último, espero que el público en general se dé cuenta de que la ciencia ficción, lejos de extinguirse, está mutando hacia un estilo más artístico, más contemporáneo y más respetado por las nuevas generaciones.

L. L.: Si en la década del 90 prevaleció la «literatura maldita-Bukowski» –con excepciones, por supuesto–. ¿Crees que ahora hay un surgimiento de nueva narrativa a nivel general? En caso que así lo consideres, ¿qué lugar crees que tiene o debería tener la narrativa de ciencia ficción en la actualidad?

Si, tienes razón y, a decir verdad, me gusta mucho el realismo sucio. O me gustó mucho en su momento, fue un género que consumí en mi adolescencia. Te hago un pequeño comentario respecto de dicha corriente: La considero muy difícil de escribir, aunque muy sencilla de asimilar cuando se lee. Si, creo que han resucitado nuevas tendencias en el ambiente literario peruano. La fantasía sobre todo y, por supuesto, la ficción científica. Recordemos que hemos tenido ciencia ficción desde la época de Julio M. Del Portillo, en el siglo XIX, luego tenemos a Clemente Palma (que también tiene una novela de ciencia ficción: XYZ) y Abraham Valdelomar con el cuento El círculo de la muerte, pero siempre ha habido fantasía y ficción especulativa, recordemos la etapa de las primeras revistas de literatura en la época de Mariátegui y toda esa gente fantástica: Ángela Ramos, Mario Chabes, Alberto Hidalgo, María Wiesse, César Vallejo, Gamaliel Churata, etc. A mediados del siglo XX, lo fantástico quedó frenado por el indigenismo, luego por el realismo urbano hasta los ochenta. En los noventa creció con furia el cuento y la novela de violencia política como forma de responder a un sistema de represión inadecuado, al terrorismo, a la problemática social, etc. Esto provocó la creación de una nueva corriente literaria en el Perú, que todos los que quieren llegar a ser buenos escritores practican —con poco o gran interés— porque la crítica lo ha dictaminado así: «Si no escribes sobre Sendero entonces no vales como escritor, enfócate en el tema político para que se venda tu texto». Esto es una ridiculez y, por ende, esta temática se halla demasiado manoseada. Felizmente, poco a poco, va quedando relegada. Lo fantástico va renaciendo (porque en el Perú siempre hubo fantasía), y va ocupando un lugar preponderante en la Literatura Peruana, como debe de ser. Así tenemos la labor del escritor José B. Adolph, que en 2008 se despidió de nosotros, aunque sus obras nos siguen fascinando. Tenemos en la actualidad a José Güich Rodríguez, a Daniel Salvo, administrador de Ciencia Ficción Perú, a Pablo Nicoli, respetado escritor arequipeño, a Carlos Calderón Fajardo, Enrique Prochazka, José Donayre Hoefken, Tanya Tynjälä, Enrique Congrains Martín, Adriana Alarco de Zadra, Yelinna Pulliti, Pedro Félix Novoa, Alexis Iparraguirre, Carlos Gallardo, entre tantos otros. Además, como director de la revista Argonautas, soy testigo de la enorme influencia que tiene la fantasía en los jóvenes autores, en edades que van desde los quince hasta los veintinueve años. La fantasía es un género que funciona muy bien en todos lados, en los talleres de creación literaria, en la minificción, en la poesía, en la música, en las películas. A la gente le gusta la fantasía y la ciencia ficción y si alguien dice que no es así es porque nunca ha consumido ambos géneros de manera apropiada. ¡Si hasta Mario Vargas Llosa en su novela Elogio a la Madrastra tiene un cuentito que bien puede enmarcarse dentro de dicho género! Hay un rebrote nacional y mundial de ciencia ficción y fantasía, eso no hay que dudarlo y, por supuesto, está muy bien que sea así.

La ciencia ficción podría ocupar un lugar importante en la cultura peruana. Debería hacerse conferencias respecto de esta temática en los colegios, debería proponerse como materia de estudio en los centros de educación superior. En otros países se siguen estas metodologías, pero como siempre, en la mente tan cerrada de nuestros gobernantes, proyectos como éste sencillamente no tienen cabida. Afortunadamente la crítica literaria está optando por estudiar los textos fantásticos y de fantasía científica, así tenemos a José Güich Rodríguez, uno de los mejores analistas literarios con que contamos, tenemos también los trabajos del sesudo Gonzalo Portals Zubiate y del notable estudioso Elton Honores. Eso me obliga a retractarme un poco de mi desconfianza por la crítica. Creo que todo depende de las nuevas generaciones. La ciencia ficción es un género mutante y, por qué no, podríamos serlo también nosotros.

L. L.: Para finalizar, podrías contarnos que nos traes de nuevo con respecto a lo literario.

C. E. S.: Estoy preparando dos nuevos libros de cuentos. Pienso publicarlos en cuanto las condiciones ambientales (de mi vida) sean propicias. Tal vez uno salga el próximo año. O tal vez ambos. Además preparo, esto si es un proyecto a corto plazo, el cuarto número de la revista Argonautas, el cual homenajeará al narrador José B. Adolph, dicho volumen traerá buenos cuentos y gratas novedades. Todo esto con el afán de difundir la ciencia ficción que ha sido mi meta desde que leí hace tiempo cierto cuento de Isaac Asimov... pero eso ya forma parte de otra fantástica historia.


Lima, junio de 2008

Carlos Enrique Saldivar (Lima, 1982). Estudió Literatura en la UNFV. Director de la revista impresa Argonautas de fantasía, misterio y ciencia ficción, de la cual, a la fecha, han visto luz cuatro números. Ha publicado reseñas, artículos, poemas y relatos en diversos blogs y revistas impresas y virtuales del medio. Relatos y poemas suyos han aparecido en diversas antologías del medio. Publicó el libro de cuentos Historias de ciencia ficción en 2008. Este año (2010) publicó su segundo libro de cuentos: Horizontes de fantasía. Actualmente prepara un tercer volumen de historias (de corte siniestro) con el título tentativo de El cuarto contiguo y otros relatos. E-mail: revista_argonautas@hotmail.com

lunes, 15 de febrero de 2010

Revista Argonautas N° 4 (Dir. Carlos Saldívar)




Realmente, no se me ocurre nada que pueda superar la excelente reseña que de Argonautas 4 ha redactado Elton Honores, publicada en Velero 25 y en su excelente blog Iluminaciones. Pero creo que sería injusto no destacar el esfuerzo que viene realizando su director, Carlos Saldívar, esfuerzo que adquiere mayor trascendencia en una realidad como la actual, en la que "la cultura" ha pasado a convertirse en "lo cultural", es decir, un objeto más, fuera de nuestra experiencia cotidiana y tan falto de interés como incomprensible.

Que se publique una revista en el Perú ya es un hecho a destacar. Que esa misma revista llegue a su cuarto número, es más interesante aún. Y qué decir del contenido, dedicado nada menos que a José B. Adolph, uno de los escritores más originales con los que ha contado el Perú en los últimos años. Diría que hay pocos ejemplos de volúmenes de ficción - y no ficción - dedicados a un escritor en el Perú, que además nos revelan que Adolph cuenta con más lectores de los que uno se imagina.

Destacar algún relato sobre los otros o algún texto no ficcional sería injusto desde este blog, sobre todo por que he tenido el honor de ser convocado por Carlos Saldívar para colaborar con Argonautas, en ésta y otras ocasiones. Pero si merece destacarse lo siguiente: que sin mayor auspicio y a puro pulso, se está generando una especie de humus cultural en torno a la ciencia ficción que acaso recién será útil en el futuro, cuando generaciones menos obtusas que las actuales (o muy rígidas, o muy relajadas) puedan nutrirse y nutrir la ahora casi invisible cultura peruana.

Entonces, José B. Adolph estará ahí. Argonautas estará ahí.

¿Estaremos nosotros?


Daniel Salvo

martes, 1 de diciembre de 2009

Editorial: Balance de fin de año







Se supone que el balance de fin de año debería cerrar el último día de diciembre o a principios de enero del siguiente año. Pero, dado que escribo desde el Perú, país situado "en el extremo occidente", a decir de nuestro escritor Rodolfo Hinostroza, los balances aquí ya están cerrados prácticamente desde que comenzó el año.


No podemos quejarnos: se publicó fantasía y ciencia ficción en el Perú. No a los niveles que - con envidia - podemos observar en otros países hispanohablantes, pero si suficiente como para considerar que lo fantástico en nuestras letras es ya una presencia, que aunque no deja de ser minoritaria y de reducida repercusión en otros medios - que ya empiezan a verse como tradicionales -, existe y tiende a reproducirse.


Tan sólo en letras, tenemos que en 2009 se han reeditado El milagro de los milagros de Zózimo Roberto Morillo y Los cristales de Vuhrán: El Athyrant. Las novedades serían El heraldo en el muelle de Hans Rothgiesser y El misterio de la loma amarilla de José Guich (a presentarse en la Feria del Libro el domingo 6 de diciembre de 2009).


En el campo de las revistas en papel, sigue dando la cara la revista Argonautas, dirigida por Carlos Enrique Saldívar Rosas, cuyo número 4, dedicado a la memoria del inolvidable José B. Adolph, será presentado en la Feria del Libro el . Este volumen incluye nada menos que un cuento inédito del mismísimo Adolph, Virgo intacta. La segunda presentación se realizará en la Feria Internacional de Libro Ricardo Palma (Vértice del Museo de La Nación, cruce de Av. Javier Prado con Av. Aviación). El día 7 de diciembre a las 7 p.m. (hora en punto). Auditorio Julio Ramón Ribeyro.

Y, last but not least, Velero 25 y Ciencia Ficción Perú continúan su labor de difundir la ciencia ficción, la fantasía y el terror en el Perú y urbi et orbi.


Con estos regalos, sólo queda decir: FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO AÑO NUEVO 2010.

Daniel Salvo