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jueves, 1 de octubre de 2009

Reseña: Artifex Cuarta Época, N° 1


Revista Artifex N° 1
Cuarta Época, julio 2008


Editorial
Una breve pero sustanciosa historia de los avatares de la revista Artifex, desde sus inicios en papel hastas su encarnación actual.

El hombre de la basura (Carlos Martínez Córdova)
Por experiencia propia, concuerdo con la premisa principal de este relato de terror: pueblo chico, infierno grande. Y nada más cierto que la afirmación de Sigmund Freud: el niño es un perverso polimorfo. Pongamos niños de siete años en un salón de clases de una escuela rural, y ya tenemos una atmósfera aterradora que, paradójicamente, sólo puede percibir la protagonista del relato, una maestra de escuela. Las transformaciones de los niños - transformaciones normales en todo niño, por cierto - son presentadas por el autor como escenas horripilantes per se, y hace que uno comience a mirar sospechosamente incluso a sus propios hijos.
Hasta ahí el haber. En el debe, quizá el relato hubiera mejorado mucho podándole por lo menos un tercio de su extensión, y bien podría haber prescindido de ciertas situaciones, incluso aquella que parece ser el misterio principal del cuento pero que luego queda en el aire, un recurso que si bien ayuda a llegar a un final sorpresivo bastante digno, deja en el lector una sensación de haber perdido el tiempo leyendo.
Con todo, deja un sabor de boca bastante bueno aunque agridulce para quienes pasamos parte de nuestra infancia en puebluchos miserables como el descrito, preguntándonos cómo es que hemos sobrevivido al terror que provocan la mezquindad, la hipocresía y la envidia de los que se quedaron.

Marcas, señales (Sergio Gaut vel Hartman)
El futuro ya no es lo que era, parece querer decirnos el autor. Una misión tripulada a Marte es, desde el punto de vista de los medios de comunicación y de los intereses detrás de los mismos, la nueva gran aventura de la humanidad. Pero para los protagonistas del relato, esta misión es el punto de partida para una serie de angustiantes reflexiones sobre el verdadero efecto de Marte en la humanidad, desde la antigüedad hasta nuestros días. Hay algunos nuevos juguetes tecnológicos en este futuro, pero no los suficientes para abolir las miserias habituales de la humanidad. La idea de Marte que nos ofrece Hartman es, aunque no benévola, hipnótica y plena de connotaciones, al punto que el relato bien pudo haberse cerrado con alguna de las afirmaciones de los protagonistas, quedando como una innovadora muestra de narrativa conjetural. El giro posterior de los acontecimientos, si bien intrigante, no está al mismo nivel de la primera parte.

La penúltima estación (Victor Miguel Gallardo Barragán)

Un relato digno de una antología de La dimensión desconocida, con sus trenes con destinos misteriosos y pasajeros que no saben bien de donde vienen ni a donde van. El horror aquí se manifiesta sin prisa pero sin pausa, con una sorpresa final que no deja de ser predecible, pero muy bien presentada. La prosa de los párrafos finales es magnífica.

Piedra y plumas (Francisco Ruiz)
Nos adentramos en una región mágica, la Cantabria prerromana, la Europa que no aparece en los textos de historia usualmente conocidos. El relato es un maravilloso muestrario de los seres mágicos engendrados por la imaginación de los primitivos pobladores de España de quien sabe cuantos milenios atrás. Seres mágicos y terribles, que acaso pudieron dar lugar a la aparición de leyendas posteriores que fueron piadosamente transmutadas en mitos y leyendas vinculadas a creencias cristianas, pero que en el fondo - como lo plantea el siniestro final- siguen viviendo en las mentes de los hombres, con toda la maravilla y el terror de los tiempos de antaño. Eso también es la Madre Patria...

Al-Iksir (Alejandro Carneiro)
Una aventura en toda regla, con magia, nazis y objetos de poder. Una aventura que se inicia mucho tiempo atrás, con un príncipe mago cuyo poder sobrepasa sus propias expectativas, y que se prolonga hasta tiempos más modernos, cuando en plena Segunda Guerra Mundial, se inicia la búsqueda de ese mismo poder, condensado en un objeto en cuya búsqueda parten ocultistas y oficiales nazis, que para gran sorpresa, asumen un comportamiento heróico - bueno, es obvio que no todos los militares alemanes de esa época fueron nazis convencidos, si no soldados que cumplían con su deber -. No se recurre pues al consabido "héroe norteamericano" que las tiene todas consigo. Una aventura llena de acción, magia... y chocolate.

Un plato frío (Manuel de los Reyes)
El futuro nos angustia, aún cuando podamos concebirlo como un tiempo en que se realizarán algunos de nuestros más audaces sueños. Para el presente relato, hay una sociedad del bienestar que no sabe qué inventar para divertirse, al punto que llega a convertirse en espectáculo el consumo de carne humana... o casi humana, pues proviene de seres diseñados genéticamente para ser, literalmente, comidos vivos, sin que este acto de ¿antropofagia? les ocasione daño alguno. Es parte de la moda que un gourmet deguste ante el público platos hechos con la carne siempre fresca de estos seres, cuya humanidad puede ser puesta en duda, a menos que se le proporcione un motivo para demostrarla, como puede ser el despecho. Nunca mejor dicho aquello de la venganza es un plato que se come frío. Para los lectores, buen provecho.

Reseña: El mundo subterráneo (Sydney Fowler Wright)


El tiempo en que se redactó esta novela (1929) puede jugar una mala pasada al lector actual, acaso más interesado en trepidantes aventuras de viajeros en el tiempo que una sosegada pero lúcida especulación respecto al devenir de la raza humana.

Utilizando medios que no se precisan, dos habitantes del siglo XX han sido trasladados al remoto futuro, y no han vuelto. Un tercer hombre, de quien no se nos proporciona mayores datos, es comisionado para viajar al futuro y encontrar a los perdidos expedicionarios. Y así empieza la aventura.

Por que aventura hay, aunque sólo sea un marco en el que se plasma la verdadera intención del autor, esta es, ofrecernos su visión de las limitaciones humanas y los vanos intentos de trascendencia del hombre del siglo XX. Si bien el pesimismo en la ciencia ficción es más fácil de encontrar que el optimismo, no estamos ante una obra tópica, pues las bases para la reflexión antes mencionada se asientan en los conocimientos lingüísticos de la época, que ya evidenciaban lo poco de absoluto que puede ser el conocimiento del mundo que podemos alcanzar. Y sin embargo, vanamente, intentamos trascender.

El protagonista, en cambio, tiene la oportunidad de ver directamente el producto de nuestros afanes. Una humanidad dividida entre Anfibios y Moradores, acuáticos y sensibles los primeros, terrestres y fríos los segundos; aunque comparten la característica de experimentar un profundo desprecio (morigerado por su sensibilidad en el caso de un/una representante de los Anfibios, quien desarrolla una suerte de relación con el protagonista) hacia el habitante del siglo XX, es decir, hacia ¿nosotros?. Violentos e inferiores, los progresistas ingleses victorianos no son más que "salvajes" para los habitantes del futuro, quienes no pierden oportunidad de enrostrárselo.

Hay entonces un viaje en el tiempo, una búsqueda bajo circunstancias adversas- la incursión de los hombres del siglo XX ha dado lugar a una suerte de guerra entre Anfibios y Moradores - , ambientes y seres exóticos - el libro viviente y los principios en los que se basa su funcionamiento son de antología - , y sobre todo, mucha reflexión respecto al lugar que ocupamos en la historia.

No me extrañaría que dentro de poco, los hombres del siglo XX (y acaso del siglo XXI) comencemos a ser vistos bajo la molesta mirada de los Anfibios, o la fría condescendencia de los Moradores.

Es decir, de nuestros hijos.

sábado, 1 de agosto de 2009

Revista NM N° 2 (VV.AA.)


Revista NM N° 2
Ediciones Turás Mor, 2006


Si bien con retraso (el volumen que nos ocupa data de 2006), considero una suerte de deber, muy grato por cierto, el reseñar los esfuerzos de nuestros hermanos hispanoamericanos en el ámbito de la ciencia ficción, la fantasía y el terror. Si bien es inevitable que el foco de atención esté y estará centrado por mucho tiempo en los escritores anglosajones, no es menos cierto que desde hace tiempo existe en nuestro medio una gran cantidad de autores cuya calidad y originalidad no son menos que los de sus pares angloparlantes. Y si uno se toma la molestia de leer con atención algunos de los cuentos o novelas recientemente premiados por todo lo alto - con Hugos y todo - , me atrevo a decir que el nivel de las ficciones de este lado del mundo muchas veces sobrepasa a más de un relato archipremiado.

Ni mucho ni poco para una introducción. Mejor pasemos al interesante contenido de NM N° 2.

Editorial A cargo de Santiago Oviedo, nos recuerda lo difícil que es llevar adelante un proyecto editorial - a pesar de las facilidades que proporciona la internet-, y cómo pueden solucionarse estas dificultades.

Lucía tomó mi mano y fui feliz (Martín Cagliani) Sentido cuento acerca del amor que puede vencer a la muerte. En un pueblo rural como tantos que hay, un niño de oscuros orígenes puede ser la clave de una leyenda.

Ashegnemé (Sue Giacoman Vargas) También va de amor, pero del extraño amor que puede surgir entre seres de diferentes planetas. Lo que nos lleva a preguntarnos: ¿qué nos hace amar a otro ser? ¿Lo que creemos conocer del otro, o lo que necesitamos para nuestros propios fines? Mientras tanto, de manera paralela, vamos descubriendo qué es el ashegnemé. Muy bueno.

El soldado desconocido (Miguel A. López Muñoz) Una fábula que esconde el origen de otra fábula, a menos que las leyendas de nuestro mundo tengan existencia real en otro. Hay un guerrero, un dictador derrocado, una niñez marcada por acontecimientos tristes... Y la posibilidad de redención, basada en el adecuado proceder. Un hermoso relato.

Por las malas (David Moñino Bermejo) O la historia de un balcón indiscreto.

La cantadora (Paula Salmoiraghi) Una mujer dotada de una maravillosa voz debe luchar contra un medio que valora más lo superficial. El recurso a la fantasía puede ser la clave para sobreponerse a una realidad en la que parece tenerlo todo en contra.

Ajusten los controles para el corazón del sol (Fernando Bonsembiante) Un fascinante relato de primer contacto en clave de space opera. Decir más sería arruinar la sorpresa.

Lecciones de guerra (Erath Juárez Hernández) La guerra no es siempre la oportunidad de volvernos héroes. También podemos convertirnos en otra cosa, en algo peor que el enemigo más sanguinario. A veces nuestro peor enemigo podemos ser nosotros mismos. Pero siempre hay una posibilidad de redención, aunque no siempre de salvación.

Daniel Salvo