lunes, 4 de febrero de 2013

Los límites de la Fundación (Isaac Asimov)



 
¿Se podía continuar con un ciclo de novelas aparentemente cerrado y concluído, como lo fue el ciclo original de las Fundaciones? La verdad, todo es posible, y con mayor razón en el campo de la narrativa de ficción. Hay que agradecer, entre otros a quienes, en palabras de Asimov, lograron que volviera a retomar la serie: “los aficionados [...] me pidieron que continuase la serie. Les dí las gracias, pero seguí negándome. [...] Pero Doubleday se tomó aquellas peticiones con mucha más seriedad que yo”.
Así, tenemos que casi treinta años después de la publicación de Segunda Fundación, Isaac Asimov decidió continuar con el ciclo, apuntando al devenir del incipiente Segundo Imperio Galáctico cuya creación era el objetivo de las dos fundaciones, que aunque actuaban de manera paralela, tenían una relación tan fraternal como la de Caín y Abel.
La acción de Los límites de la Fundación transcurre en un período intermedio de la nueva Historia Galáctica, o Era Fundacional. La humanidad avanza con cierta seguridad hacia el objetivo planeado por Hari Seldon, bajo el creciente - aunque no total - dominio de la galaxia por parte de la Primera Fundación.
Pero hay quienes no están conformes con esta situación, tanto al interior de la Primera Fundación como de la Segunda Fundación, que como sabemos, actúa en las sombras. Tanta tranquilidad resulta siendo sospechosa tanto para unos como para otros, y aquí el maestro Asimov dicta cátedra de filosofía al plantear el problema del estancamiento de las sociedades, aún si dicho estancamiento se presenta bajo la careta de una falsa "racionalidad". Tanto así, que los mismos beneficiarios de la psicohistoria acaban por preguntarse si esta es necesaria para el Plan Seldon, si ya se ha cumplido el mismo o, peor aún, si la psicohistoria como tal ha fracasado y la humanidad se ha liberado de ella.
No estamos pues ante una títpica crisis psicohístórica, con el espectro holográfico de Seldon proporcionando una solución. Son las Fundaciones cuestionando nada menos que el Plan Seldon, la idea que les dió origen.
Si bien este cuestionamiento era ya suficiente argumento para una obra de ciencia ficción del mayor nivel especulativo (bueno, tratándose de Asimov), el maestro no pudo evitar incluir otros elementos, que si bien no son menos complejos en su interacción, si llevan a la novela por rumbos no tanto predecibles, pero si algo esquemáticos.
Resulta que ambas Fundaciones, en ese tránsito de cuestionarse a sí mismas, han detectado la existencia de "otros" , es decir, seres con tanto poder como el de las Fundaciones, uno de cuyos representantes habría sido nada menos que el Mulo de Fundación e Imperio, un mutante con poderes mentales que estuvo a punto de echarse abajo al Plan Seldon.
De modo que tenemos a la Primera Fundación, la Segunda Fundación... y el mundo o mundos de los que procedería el Mulo. Tres poderosas fuerzas que pugnan por lograr el mayor bien posible para toda la galaxia... sin que ello implique abdicar de una posición hegemónica  respecto a las otras.
La victoria final se logrará recurriendo al mero juicio humano. Como en el mito que originó la guerra de Troya, un mortal (Golan Trevize) será el encargado de escoger cual de las tres fuerzas prevalezca, aún cuando dicha elección no favorezca a sus fines inmediatos o a su "patriotismo".
De manera que la novela se ajusta al esquema "a-ver-quien-manda-aquí", que por supuesto es brillantamente desarrollado por Asimov, dejando de lado el original y desafiante "y-qué hacemos-si-la-psicohistoria-falla". Igual, se aprecia una historia basada en la investigación y la búsqueda de información, dejando en claro que una novela no siempre necesita de un villano para desarrollar la acción... aunque dicha acción consista, ante todo, en la solución de un acertijo.

Daniel Salvo

miércoles, 30 de enero de 2013

La medición del mundo (Daniel Kehlmann)


Es increíble lo que se puede conseguir en un remate de saldos. Una novela histórica cuyos protagonistas son, por una parte, el matemático y astrónomo alemán Carl Friedrich Gauss (genio precoz, halló la suma del número 1 al 100 de una manera asombrosamente sencilla), quien además postuló la noción de que el universo era "curvo". De otra parte, dos personajes que no son ajenos a la historia del Perú: Alexander von Humboldt y su compañero de expedición, Aimé Bonpland (injustamente relegado al mero papel de "acompañante" de von Humboldt).
La vidas de los tres personajes son narradas, afortunadamente, con mucho humor y poca solemnidad, lo que no impide al autor lograr comunicar al lector la "sensación de maravilla" que podrían experimentar los personajes al realizar un descubrimiento ya sea en lo más profundo de una cueva pletórica de vida cuya descripción parece completamente alienígena, o en lo más abstracto de las conjeturas matemáticas, cuyos cálculos interrumpen, entre otros acontecimientos, la noche de bodas de Gauss.
Otra sensación muy lograda es el impacto que el choque de culturas produce entre los protagonistas. Humboldt y Bonpland discuten, por ejemplo, en torno a la existencia o no del humor alemán, mientras los pies de ambos son comidos por las niguas (detestable insecto que pone sus huevos entre los dedos de los pies). O su inútil empeño de darle la libertad a unos infelices esclavos que "compran" para tal propósito. Mientras, las conmociones políticas que caracterizan la época (la primera mitad del siglo XIX)  juegan también un papel importante, permitiendo el encumbramiento de unos y la ruina de otros, pero en última instancia, y no en todo el mundo, a favor de la ciencia y el conocimiento.

Daniel Salvo

El amante de Irene... en e-book










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jueves, 24 de enero de 2013

Borges, Bradbury y Stapledon



Durante los años ochenta, tuve la suerte de conseguir una edición de la prosa completa de Jorge Luis Borges. Eran cuatro tomos en bolsillo, publicados por la desaparecida editorial Bruguera. Al fin pude leer textos tan caros y afines a la ciencia ficción (¿o  acaso no lo son?) como El inmortal, Tlön, Uqbar, Orbis Tertius, Utopía para un hombre que está cansado, El informe de Brodie y There are more things... Sin menoscabo de su profunda y exquisita ensayística en torno a temas tan variados como la eternidad, el tiempo y la divinidad.
Pero además de esta prosa, estaba un Borges poco conocido (al menos, para mi), que también había prologado obras de culto para el aficionado a la ciencia ficción. Una de ellas, las Crónicas marcianas, de Ray Bradbury, cuya edición por parte de la editorial Minotauro se puede adquirir con relativa facilidad, incluyendo el prólogo de la referencia.
Con el transcurso del tiempo, tuve la mala fortuna de perder los cuatro tomos de la prosa borgeana, cuya diagramación y demás detalles propios de una buena edición había llegado a vincular a mi vida. Así estuvieron las cosas hasta fechas recientes, cuando al fin se volvieron a publicar, no solo la prosa, sino la obra completa de Borges, añadiendo al placer de la lectura de sus ficciones, ensayos y reseñas, el de otras obras publicadas con posterioridad a sus escritos más populares, además de sus poemas, de los que he llegado a disfrutar (con mucha emoción) El golem y Spinoza.
En fin, un alma compadecida de mi nostalgia ha tenido a bien obsequiarme las Obras Completas de Jorge Luis Borges, que apenas estoy apreciando. Y me encontré con otras joyas: comentarios de Borges a La última y la primera humanidad y  Hacedor de estrellas del maestro Olaf Stapledon.
¿Qué sorpresas habrá en lo que aún quedar por leer (y releer) de un genio como Jorge Luis Borges?
Ojalá me alcance la vida para descubrirlas.

Daniel Salvo

miércoles, 23 de enero de 2013

Un viaje a Sfanomoë (Clark Ashton Smith)



La prosa de Clark Ashton Smith, a la que pude acceder en el cada vez más remoto año 1982, en plena adolescencia, es una de las más alambicadas, retorcidas y hermosas que hay podido disfrutar. Sus historias se ambientan en ámbitos tan maravillosos y exóticos como pueden serlo los continentes perdidos de Atlántida o Poseidonis, el país medieval de Averoigne o el más improbable futuro de la Tierra que se pueda imaginar: Zothique, el último continente, iluminado por un sol envejecido y al cual, tras el fin de las ciencias, han vuelto antiguos demonios y hechicerías. ¿Ciencia ficción o fantasía? Vaya uno a saber. En todo caso, igual las historias seducen al lector como auténticos y decadentes embrujos sin tiempo...
Un viaje a Sfanomoë (vaya uno a saber cómo se pronuncia eso) nos muestra a un Clark Ashton plenamente involucrado con la ciencia ficción, aunque muy a su manera. Los protagonistas son dos geniales inventores pertenecientes nada menos que a la civilización atlante, cuyo nivel tecnológico los ha llevado a descubrir tanto la energía atómica como el viaje espacial. Pero todo tiene sus consecuencias, y para el caso, esta gama de descubrimientos será la causa de la condenación de la Atlántida, destinada a sumergirse en el oceano tras un aterrador cataclismo. Los protagonistas, sabedores de este triste destino (que, por cierto, se toman con mucha filosofía), aunan sus conocimientos para construir una nave espacial que los libre de la destrucción final, fijando el rumbo al vecino planeta Sfanomoë, que posteriormente será conocido como Venus. Tras una larga travesía interplanetaria, arribarán a un planeta pletórico de vida vegetal, de atmósfera diáfana y perfumada, aparentemente ideal para sostener la vida humana...
No quiero arruinar la sorpresa del final revelándolo, simplemente diré que la belleza más esplendente puede ocultar la más atroz y definitiva de las trampas, la muerte definitiva, sin perder un ápice de su encanto.
Y ese fue el fin de los últimos atlantes. No para llorar, pero si para elevar un brindis en su memoria... con un vino de Zothique, por supuesto.

Daniel Salvo

jueves, 10 de enero de 2013

E-BOOK: LA HIJA DEL MAR (DANIEL SALVO)



Inicio este 2013 con la expectativa de publicar por lo menos una historia cada mes. Para el presente caso, y estando en temporada veraniega, un cuento ambientado en un puerto pequeño y carente de comodidades, pero lleno de misterios, y acaso de horrores. Un homenaje al maestro H. P. Lovecraft. Y desde ya, un agradecimiento a la editora online Smashwords, un verdadero ejemplo de ayuda para la edición, publicación y distribución de e-books, desde la cual pueden bajar el cuento GRATIS en el formato que mejor les acomode (MOBI para el Kindle, ePub para la tablet o e-reader, RTF para el procesador de textos en su PC, PDF o HTML  para el smartphone... Ideal para leer en la playa. Disfrútenlo.

Daniel Salvo

sábado, 29 de diciembre de 2012

Editorial: 2012, el año que vivimos publicando



Si existe algún lector habitual de Ciencia Ficción Perú, habrá notado un cierto "bajón" en la redacción de contenidos, ya se trate de editoriales, reseñas o ficciones.
No negaré que gran parte del tiempo lo he pasado en la última novedad de la internet, como son las redes sociales (Facebook, Twitter y alguna que otra por ahí...), que es como alimentar sendas páginas web... En todo caso, espero haber aportado algo de interés en dichas redes.
Pero, cuando menos, si les interesará mi experiencia como escritor. En todo caso, quisiera compartirla. Mi experiencia del año 2012 y, espero, mis experiencias del futuro.
El año 2012 inició con la inclusión de mi cuento El primer peruano en el espacio en la antología The Apex Book of World SF 2, a cargo del escritor norteamericano Lavie Tidhar (gracias por la traducción, entrañable José B. Adolph, donde quiera que estés).


La racha de publicaciones apenas iniciaba. Yo mismo empecé la aventura de autoeditarme en formato e-book (no se si llegará a pegar eso de libro electrónico), poniendo a disposición del público algunos cuentos de mi autoría en los formatos ePub y PDF... aventura que pienso continuar.


 Germán Atoche, con su novísima editorial Edita el gato descalzo,  tuvo a bien publicar, en ese mismo formato, el cuento Clase de historia.


Mientras que Informe de inteligencia,  formó parte de la antología Somos libres: antología de literatura fantástica y de ciencia ficción peruana, también en Edita el gato descalzo.




Pero en lo que a publicaciones se refiere, noviembre fue un mes explosivo: mi cuento El agua fue incluido dentro de los Cuentos para sobrevivir al fin del mundo que publicó Azul Editores, editorial a cargo de Melissa Patiño y Piero Montaldo.


Y un artículo comentando la antología en torno a la literatura de vampiros, Los que moran en las sombras, fue publicado en la novísima  Umbral, revista de literatura fantástica dirigida por Sheila Rodríguez.


El cierre del 2012 no podría ser mejor. Desde Argentina, Sergio Gaut vel Hartman comunicó la publicación de Tricentenario, una antología de relatos de autores latinoamericanos con una temática común: la conmemoración de la independencia americana, en el aún futuro año 2121 (eso, para el caso de nuestro Perú, cuya independencia fue la que cerró el ciclo de guerras de emancipación en esta parte del mundo). Dicha antología corrió a cargo de Ediciones desde la gente, y espero poder contar con un ejemplar a la brevedad posible.


Y, el último pero no el menos, mi cuento El arca,  publicado nada menos que en el recientísimo primer número de la revista Altazor, en su dossier de cuentos sobre el Apocalipsis.



Y por si fuera poco... El ínclito Isaac Robles se inició en la labor de editor, alumbrando la revista virtual Agujero Negro que, desde sus inicios en el mes de julio de 2012, lleva ya cuatro ediciones virtuales, en las cuales, generosamente, se me permite colaborar con alguna que otra reseña de esas que suelo perpetrar.

Lo que, en resumidas cuentas, lleva a cerrar un año redondo en publicaciones, que espero continuar en el siguiente año 2013. Pero nada de eso habría sido posible sin el apoyo de terceros, lo cual es justo y necesario reconocer y agradecer, así como a los amables y sufridos lectores.
A quienes me dieron la oportunidad de publicar, en formato físico o virtual, GRACIAS.
A quienes se tomaron la molestia de leerme, GRACIAS.
A quienes disfrutaron lo que leyeron, GRACIAS.

Y a quienes en el futuro me den la oportunidad de publicar, se tomen la molestia de leerme, disfruten lo que lean... y PAGUEN por ello...

¡¡¡GRACIAS!!!

Daniel Salvo





jueves, 27 de diciembre de 2012

En la estación Basilisco (David Weber)




Toda novela tiene su público. Y, para el caso de En la estación Basilisco, debo aceptar que no soy público para este tipo de novelas. No es que tenga nada contra la ciencia ficción militarista, como que me encanta Tropas del espacio de Heinlein, pero esta novela me causó más sopor que otra cosa.
La ambientación no podría ser más insinuante: en el futuro, el Imperio humano, expandido por la galaxia, se ha dividido y subdividido en imperios, reinos, capitanías... Resulta necesario mantener el orden, por lo que no podemos prescindir del elemento militar, incluso en el  futuro lejano. Y la vida militar, como ya se sabe, puede ser una interesante fuente de acción, aventuras y heroísmo.
Pero la presente novela parece haber optado por otro elemento de la vida militar que no siempre es tan evidente: su omnipresente burocratismo. Vamos, que por si no lo sabían, hay que pedir permiso hasta para estornudar, y siempre teniendo presente aquello de las jerarquías. Y vaya que fastidia bastante pasar un capítulo tras percibiendo que los pobres personajes no pueden dejar el "si señor/no señor" ni cuando acuden al servicio higiénico. Al menos, en los pocos capítulos que pude llegar a leer completos, pude notar que dos tercios de la narración se van en reflejar esa atmósfera, en la cual los problemas y tensiones que suscita la competencia al interior de una institución tan jerarquizada como las fuerzas armadas de cualquier índole dejan en segundo plano lo referente a combates entre naves estelares, acciones heróicas, descripción de tecnologías avanzadas, etc.
En suma, lo que he podido leer trata más acerca de las vicisitudes y penurias de la protagonista al enfrentarse a sus superiores jerárquicos y a los sempiternos subordinados rebeldes, quienes obviamente no están dispuestos a dejarla hacer su trabajo tranquilamente, lo que convierte a En la estación Basilisco en una suerte de telenovela o culebrón ambientada en el espacio.Por lo que a mí respecta, bien podría haberse ambientado en cualquier barco de cualquier armada de cualquier país y en cualquier época.
Un detalle a destacar: a falta de loro, la protagonista lleva en el hombro a una criatura extraterrestre de seis extremidades. Como que ahí queda el elemento "cienciaficcionario".

Daniel Salvo

jueves, 20 de diciembre de 2012

Terra Nova - Antología de ciencia ficción contemporánea en e-book


Gracias a Sportula, el sello editorial a cargo del escritor Rodolfo Martínez , he podido agenciarme de esta antología, de reciente publicación. Y lo más interesante de todo, que es el primer libro electrónico (o e-book) que he adquirido comercialmente (si bien he leído otros en dicho formato, eran de descarga gratuita o libre de DRM). Y dado que la editorial es muy consciente del hecho de que un libro electrónico no puede tener el mismo costo que uno impreso en papel, el precio de la descarga ha sido casi simbólico (al cambio en moneda peruana, me costó 10 soles. Bueno, le costaron a un amigo que tiene tarjeta de crédito (que, ni modo, tendré que gestionar si quiero seguir en el mundo virtual).
La adquisición virtual puede hacerse desde el portal de la editorial Sportula, o desde el no menos fabuloso sitio Smashwords (si no está afiliado... ¿qué está esperando?), que ofrece el libro en todos los formatos de lectura electrónica disponibles (MOBI, EPUB, TXT, HTML, JAVASCRIPT, DOC, PDF, Palm doc...), al mismo precio.
Nada, que ya estoy disfrutando de este libro electrónico, tanto por su contenido como por su formato. Felicitaciones a Sportula.

Daniel Salvo

jueves, 6 de diciembre de 2012

Hacia la Fundación (Isaac Asimov)


Publicada tras la muerte de Isaac Asimov, Hacia la Fundación pretende ser un cierre entre la primera precuela, Preludio a la Fundación, y el ciclo de las Fundaciones que todos conocemos (Fundación, Fundación e Imperio, Segunda Fundación). 
Siendo otra precuela a las Fundaciones, esta novela se diferencia con mucho de la anterior, mucho más rica en cuanto a la descripción socioeconómica de Trántor, en cuanto planeta capital del Imperio Galáctico, ignorante de su inminente decadencia. Hacia la Fundación está escrita en un estilo muy similar a la de las Fundaciones originales: los capítulos que componen el libro representan sendos episodios de la biografía de Hari Seldon, ocurridos en períodos de diez años. Así, somos testigos de los logros obtenidos por Hari Seldon en su madurez - ¡nada menos que Primer Ministro del Imperio! - y su decidida intervención contra un grupo de conspiradores.
Se evidencia un deseo de Asimov de recurrir a elementos algo conservadores, como puede serlo la "familia" de Seldon (a pesar de estar compuesta por un hijo adoptivo y una mujer de orígenes desconocidos, se comportan como si fueran parte de una sitcom de los años cincuenta). Y qué decir de Seldon-abuelito, con chochera y todo...
Entran a tallar otros elementos de la sociedad trantoriana, ciega ante los cada vez más evidentes signos del deterioro del Imperio. Los militares, los intelectuales y la plutocracia, que como se sabe, jugarán un papel clave en la implementación de las Fundaciones.
De otro lado, aparecen y desaparecen otros personajes, ya directamente vinculados con la actividad principal a la que Hari Seldon ha dedicado su existencia, esto es, la psicohistoria. Otros matemáticos se incorporarán a su proyecto, además de otros personajes dotados de habilidades más que singulares, verdadero germen del futuro.
Es con la aparición de estos personajes que se pierde mucho de lo que se denomina suspensión de la incredulidad. De un lado, por que nos "recuerdan" lo que va a ocurrir en el futuro (a quienes ya hemos leído el ciclo original de las Fundaciones). De otro, hay un abuso del deus ex machina, de apariciones y desapariciones tan oportunas que resultan difíciles de creer, y que alteran de manera bastante significativa la visión original que tenía Asimov tanto de la Fundación establecida en Términus como de la Segunda Fundación... Algo así como la relación entre "la Fuerza" y las "midiclorias" en el universo de Star Wars. Así de decepcionante es.
Con todo, la novela se deja leer, aunque no parece ser tan imprescindible como pareció creerlo Asimov (o sus editores). En todo caso, el ciclo de la Fundación se complementa con más detalle, y no desmerece en nada al estilo al que nos tiene habituados el Buen Doctor, lo que no es poco.

Daniel Salvo