jueves, 24 de enero de 2013

Borges, Bradbury y Stapledon



Durante los años ochenta, tuve la suerte de conseguir una edición de la prosa completa de Jorge Luis Borges. Eran cuatro tomos en bolsillo, publicados por la desaparecida editorial Bruguera. Al fin pude leer textos tan caros y afines a la ciencia ficción (¿o  acaso no lo son?) como El inmortal, Tlön, Uqbar, Orbis Tertius, Utopía para un hombre que está cansado, El informe de Brodie y There are more things... Sin menoscabo de su profunda y exquisita ensayística en torno a temas tan variados como la eternidad, el tiempo y la divinidad.
Pero además de esta prosa, estaba un Borges poco conocido (al menos, para mi), que también había prologado obras de culto para el aficionado a la ciencia ficción. Una de ellas, las Crónicas marcianas, de Ray Bradbury, cuya edición por parte de la editorial Minotauro se puede adquirir con relativa facilidad, incluyendo el prólogo de la referencia.
Con el transcurso del tiempo, tuve la mala fortuna de perder los cuatro tomos de la prosa borgeana, cuya diagramación y demás detalles propios de una buena edición había llegado a vincular a mi vida. Así estuvieron las cosas hasta fechas recientes, cuando al fin se volvieron a publicar, no solo la prosa, sino la obra completa de Borges, añadiendo al placer de la lectura de sus ficciones, ensayos y reseñas, el de otras obras publicadas con posterioridad a sus escritos más populares, además de sus poemas, de los que he llegado a disfrutar (con mucha emoción) El golem y Spinoza.
En fin, un alma compadecida de mi nostalgia ha tenido a bien obsequiarme las Obras Completas de Jorge Luis Borges, que apenas estoy apreciando. Y me encontré con otras joyas: comentarios de Borges a La última y la primera humanidad y  Hacedor de estrellas del maestro Olaf Stapledon.
¿Qué sorpresas habrá en lo que aún quedar por leer (y releer) de un genio como Jorge Luis Borges?
Ojalá me alcance la vida para descubrirlas.

Daniel Salvo

miércoles, 23 de enero de 2013

Un viaje a Sfanomoë (Clark Ashton Smith)



La prosa de Clark Ashton Smith, a la que pude acceder en el cada vez más remoto año 1982, en plena adolescencia, es una de las más alambicadas, retorcidas y hermosas que hay podido disfrutar. Sus historias se ambientan en ámbitos tan maravillosos y exóticos como pueden serlo los continentes perdidos de Atlántida o Poseidonis, el país medieval de Averoigne o el más improbable futuro de la Tierra que se pueda imaginar: Zothique, el último continente, iluminado por un sol envejecido y al cual, tras el fin de las ciencias, han vuelto antiguos demonios y hechicerías. ¿Ciencia ficción o fantasía? Vaya uno a saber. En todo caso, igual las historias seducen al lector como auténticos y decadentes embrujos sin tiempo...
Un viaje a Sfanomoë (vaya uno a saber cómo se pronuncia eso) nos muestra a un Clark Ashton plenamente involucrado con la ciencia ficción, aunque muy a su manera. Los protagonistas son dos geniales inventores pertenecientes nada menos que a la civilización atlante, cuyo nivel tecnológico los ha llevado a descubrir tanto la energía atómica como el viaje espacial. Pero todo tiene sus consecuencias, y para el caso, esta gama de descubrimientos será la causa de la condenación de la Atlántida, destinada a sumergirse en el oceano tras un aterrador cataclismo. Los protagonistas, sabedores de este triste destino (que, por cierto, se toman con mucha filosofía), aunan sus conocimientos para construir una nave espacial que los libre de la destrucción final, fijando el rumbo al vecino planeta Sfanomoë, que posteriormente será conocido como Venus. Tras una larga travesía interplanetaria, arribarán a un planeta pletórico de vida vegetal, de atmósfera diáfana y perfumada, aparentemente ideal para sostener la vida humana...
No quiero arruinar la sorpresa del final revelándolo, simplemente diré que la belleza más esplendente puede ocultar la más atroz y definitiva de las trampas, la muerte definitiva, sin perder un ápice de su encanto.
Y ese fue el fin de los últimos atlantes. No para llorar, pero si para elevar un brindis en su memoria... con un vino de Zothique, por supuesto.

Daniel Salvo

jueves, 10 de enero de 2013

E-BOOK: LA HIJA DEL MAR (DANIEL SALVO)



Inicio este 2013 con la expectativa de publicar por lo menos una historia cada mes. Para el presente caso, y estando en temporada veraniega, un cuento ambientado en un puerto pequeño y carente de comodidades, pero lleno de misterios, y acaso de horrores. Un homenaje al maestro H. P. Lovecraft. Y desde ya, un agradecimiento a la editora online Smashwords, un verdadero ejemplo de ayuda para la edición, publicación y distribución de e-books, desde la cual pueden bajar el cuento GRATIS en el formato que mejor les acomode (MOBI para el Kindle, ePub para la tablet o e-reader, RTF para el procesador de textos en su PC, PDF o HTML  para el smartphone... Ideal para leer en la playa. Disfrútenlo.

Daniel Salvo

sábado, 29 de diciembre de 2012

Editorial: 2012, el año que vivimos publicando



Si existe algún lector habitual de Ciencia Ficción Perú, habrá notado un cierto "bajón" en la redacción de contenidos, ya se trate de editoriales, reseñas o ficciones.
No negaré que gran parte del tiempo lo he pasado en la última novedad de la internet, como son las redes sociales (Facebook, Twitter y alguna que otra por ahí...), que es como alimentar sendas páginas web... En todo caso, espero haber aportado algo de interés en dichas redes.
Pero, cuando menos, si les interesará mi experiencia como escritor. En todo caso, quisiera compartirla. Mi experiencia del año 2012 y, espero, mis experiencias del futuro.
El año 2012 inició con la inclusión de mi cuento El primer peruano en el espacio en la antología The Apex Book of World SF 2, a cargo del escritor norteamericano Lavie Tidhar (gracias por la traducción, entrañable José B. Adolph, donde quiera que estés).


La racha de publicaciones apenas iniciaba. Yo mismo empecé la aventura de autoeditarme en formato e-book (no se si llegará a pegar eso de libro electrónico), poniendo a disposición del público algunos cuentos de mi autoría en los formatos ePub y PDF... aventura que pienso continuar.


 Germán Atoche, con su novísima editorial Edita el gato descalzo,  tuvo a bien publicar, en ese mismo formato, el cuento Clase de historia.


Mientras que Informe de inteligencia,  formó parte de la antología Somos libres: antología de literatura fantástica y de ciencia ficción peruana, también en Edita el gato descalzo.




Pero en lo que a publicaciones se refiere, noviembre fue un mes explosivo: mi cuento El agua fue incluido dentro de los Cuentos para sobrevivir al fin del mundo que publicó Azul Editores, editorial a cargo de Melissa Patiño y Piero Montaldo.


Y un artículo comentando la antología en torno a la literatura de vampiros, Los que moran en las sombras, fue publicado en la novísima  Umbral, revista de literatura fantástica dirigida por Sheila Rodríguez.


El cierre del 2012 no podría ser mejor. Desde Argentina, Sergio Gaut vel Hartman comunicó la publicación de Tricentenario, una antología de relatos de autores latinoamericanos con una temática común: la conmemoración de la independencia americana, en el aún futuro año 2121 (eso, para el caso de nuestro Perú, cuya independencia fue la que cerró el ciclo de guerras de emancipación en esta parte del mundo). Dicha antología corrió a cargo de Ediciones desde la gente, y espero poder contar con un ejemplar a la brevedad posible.


Y, el último pero no el menos, mi cuento El arca,  publicado nada menos que en el recientísimo primer número de la revista Altazor, en su dossier de cuentos sobre el Apocalipsis.



Y por si fuera poco... El ínclito Isaac Robles se inició en la labor de editor, alumbrando la revista virtual Agujero Negro que, desde sus inicios en el mes de julio de 2012, lleva ya cuatro ediciones virtuales, en las cuales, generosamente, se me permite colaborar con alguna que otra reseña de esas que suelo perpetrar.

Lo que, en resumidas cuentas, lleva a cerrar un año redondo en publicaciones, que espero continuar en el siguiente año 2013. Pero nada de eso habría sido posible sin el apoyo de terceros, lo cual es justo y necesario reconocer y agradecer, así como a los amables y sufridos lectores.
A quienes me dieron la oportunidad de publicar, en formato físico o virtual, GRACIAS.
A quienes se tomaron la molestia de leerme, GRACIAS.
A quienes disfrutaron lo que leyeron, GRACIAS.

Y a quienes en el futuro me den la oportunidad de publicar, se tomen la molestia de leerme, disfruten lo que lean... y PAGUEN por ello...

¡¡¡GRACIAS!!!

Daniel Salvo





jueves, 27 de diciembre de 2012

En la estación Basilisco (David Weber)




Toda novela tiene su público. Y, para el caso de En la estación Basilisco, debo aceptar que no soy público para este tipo de novelas. No es que tenga nada contra la ciencia ficción militarista, como que me encanta Tropas del espacio de Heinlein, pero esta novela me causó más sopor que otra cosa.
La ambientación no podría ser más insinuante: en el futuro, el Imperio humano, expandido por la galaxia, se ha dividido y subdividido en imperios, reinos, capitanías... Resulta necesario mantener el orden, por lo que no podemos prescindir del elemento militar, incluso en el  futuro lejano. Y la vida militar, como ya se sabe, puede ser una interesante fuente de acción, aventuras y heroísmo.
Pero la presente novela parece haber optado por otro elemento de la vida militar que no siempre es tan evidente: su omnipresente burocratismo. Vamos, que por si no lo sabían, hay que pedir permiso hasta para estornudar, y siempre teniendo presente aquello de las jerarquías. Y vaya que fastidia bastante pasar un capítulo tras percibiendo que los pobres personajes no pueden dejar el "si señor/no señor" ni cuando acuden al servicio higiénico. Al menos, en los pocos capítulos que pude llegar a leer completos, pude notar que dos tercios de la narración se van en reflejar esa atmósfera, en la cual los problemas y tensiones que suscita la competencia al interior de una institución tan jerarquizada como las fuerzas armadas de cualquier índole dejan en segundo plano lo referente a combates entre naves estelares, acciones heróicas, descripción de tecnologías avanzadas, etc.
En suma, lo que he podido leer trata más acerca de las vicisitudes y penurias de la protagonista al enfrentarse a sus superiores jerárquicos y a los sempiternos subordinados rebeldes, quienes obviamente no están dispuestos a dejarla hacer su trabajo tranquilamente, lo que convierte a En la estación Basilisco en una suerte de telenovela o culebrón ambientada en el espacio.Por lo que a mí respecta, bien podría haberse ambientado en cualquier barco de cualquier armada de cualquier país y en cualquier época.
Un detalle a destacar: a falta de loro, la protagonista lleva en el hombro a una criatura extraterrestre de seis extremidades. Como que ahí queda el elemento "cienciaficcionario".

Daniel Salvo

jueves, 20 de diciembre de 2012

Terra Nova - Antología de ciencia ficción contemporánea en e-book


Gracias a Sportula, el sello editorial a cargo del escritor Rodolfo Martínez , he podido agenciarme de esta antología, de reciente publicación. Y lo más interesante de todo, que es el primer libro electrónico (o e-book) que he adquirido comercialmente (si bien he leído otros en dicho formato, eran de descarga gratuita o libre de DRM). Y dado que la editorial es muy consciente del hecho de que un libro electrónico no puede tener el mismo costo que uno impreso en papel, el precio de la descarga ha sido casi simbólico (al cambio en moneda peruana, me costó 10 soles. Bueno, le costaron a un amigo que tiene tarjeta de crédito (que, ni modo, tendré que gestionar si quiero seguir en el mundo virtual).
La adquisición virtual puede hacerse desde el portal de la editorial Sportula, o desde el no menos fabuloso sitio Smashwords (si no está afiliado... ¿qué está esperando?), que ofrece el libro en todos los formatos de lectura electrónica disponibles (MOBI, EPUB, TXT, HTML, JAVASCRIPT, DOC, PDF, Palm doc...), al mismo precio.
Nada, que ya estoy disfrutando de este libro electrónico, tanto por su contenido como por su formato. Felicitaciones a Sportula.

Daniel Salvo

jueves, 6 de diciembre de 2012

Hacia la Fundación (Isaac Asimov)


Publicada tras la muerte de Isaac Asimov, Hacia la Fundación pretende ser un cierre entre la primera precuela, Preludio a la Fundación, y el ciclo de las Fundaciones que todos conocemos (Fundación, Fundación e Imperio, Segunda Fundación). 
Siendo otra precuela a las Fundaciones, esta novela se diferencia con mucho de la anterior, mucho más rica en cuanto a la descripción socioeconómica de Trántor, en cuanto planeta capital del Imperio Galáctico, ignorante de su inminente decadencia. Hacia la Fundación está escrita en un estilo muy similar a la de las Fundaciones originales: los capítulos que componen el libro representan sendos episodios de la biografía de Hari Seldon, ocurridos en períodos de diez años. Así, somos testigos de los logros obtenidos por Hari Seldon en su madurez - ¡nada menos que Primer Ministro del Imperio! - y su decidida intervención contra un grupo de conspiradores.
Se evidencia un deseo de Asimov de recurrir a elementos algo conservadores, como puede serlo la "familia" de Seldon (a pesar de estar compuesta por un hijo adoptivo y una mujer de orígenes desconocidos, se comportan como si fueran parte de una sitcom de los años cincuenta). Y qué decir de Seldon-abuelito, con chochera y todo...
Entran a tallar otros elementos de la sociedad trantoriana, ciega ante los cada vez más evidentes signos del deterioro del Imperio. Los militares, los intelectuales y la plutocracia, que como se sabe, jugarán un papel clave en la implementación de las Fundaciones.
De otro lado, aparecen y desaparecen otros personajes, ya directamente vinculados con la actividad principal a la que Hari Seldon ha dedicado su existencia, esto es, la psicohistoria. Otros matemáticos se incorporarán a su proyecto, además de otros personajes dotados de habilidades más que singulares, verdadero germen del futuro.
Es con la aparición de estos personajes que se pierde mucho de lo que se denomina suspensión de la incredulidad. De un lado, por que nos "recuerdan" lo que va a ocurrir en el futuro (a quienes ya hemos leído el ciclo original de las Fundaciones). De otro, hay un abuso del deus ex machina, de apariciones y desapariciones tan oportunas que resultan difíciles de creer, y que alteran de manera bastante significativa la visión original que tenía Asimov tanto de la Fundación establecida en Términus como de la Segunda Fundación... Algo así como la relación entre "la Fuerza" y las "midiclorias" en el universo de Star Wars. Así de decepcionante es.
Con todo, la novela se deja leer, aunque no parece ser tan imprescindible como pareció creerlo Asimov (o sus editores). En todo caso, el ciclo de la Fundación se complementa con más detalle, y no desmerece en nada al estilo al que nos tiene habituados el Buen Doctor, lo que no es poco.

Daniel Salvo

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Preludio a la Fundación (Isaac Asimov)



Estamos ante una novela "con historia", que quizá sea ya conocida de todos. Resulta que Isaac Asimov, teniendo ya escrita y publicada la trilogía original de la Fundación (Fundación, Fundación e Imperio, Segunda Fundación) antes de 1950, decidió publicar nuevas novelas en torno al tema en... la década de los ochenta. Tenemos así Los límites de la Fundación (1982) y Fundación y Tierra (1986), además de otras novelas.
Por supuesto, mucha agua ha corrido desde los años cincuenta hasta los ochenta, y más agua hasta nuestros días. Muchos de los límites a los que un autor de ciencia ficción debía someterse a mediados del siglo pasado habían caído, y eso se nota en cierto intento de puesta al día en el tratamiento de ciertos temas, como el de la discriminación racial o la apertura en las costumbres sexuales, que ni por asomo figuraban en las narraciones originales de la Fundación.
También es de apreciar cómo Asimov gira también hacia la práctia editorial del best seller. Dadas las espectativas que casi todos los aficionados a la ciencia ficción podríamos tener en torno a su obra, un "nuevo" Asimov era un bolo fijo para que la editorial del caso hiciera un negocio redondo, y no me refiero tan solo al mercado anglosajón. Basta ver nuestras librerías para notar que, en caso de tener una sección dedicada a la ciencia ficción, las novelas y cuentos de Isaac Asimov ocupan un lugar destacado, cuando no el único.
Y desde la perspectiva de un mercado editorial dominado por la fantasía y los vampiros, en lo que a mi respecta, es de agradecer que Isaac Asimov se haya convertido, sin quererlo, en el adalid de la ciencia ficción que aún puede ser reconocida como tal. En sus novelas están los viajes espaciales, los robots, los adelantos científicos y ese sentido de la maravilla, tan caro al género, que no siempre se encuentra en otros autores.
Poniéndome en plan crítico, diría que la prosa de Asimov no es como para postularlo a un premio Nobel póstumo. Pero ni falta que hace: desde la posición de un eterno adolescente fascinado con el universo y sus posibilidades, como lector, sigo disfrutando de las propuestas y soluciones del "buen Doctor" a sus propias interrogantes respecto a ese mismo universo. Racionalista a carta cabal, Asimov no deja de hacerlo notar en sus historias, y creo que eso es de agradecer, en este mundo pretenciosamente posmoderno que postula, como la mejor respuesta a todo, la indiferencia o la apatía. Asimov vivía fascinado con el conocimiento, y eso es evidente en sus ficciones. Lo mismo ocurre en Preludio a la Fundación.
Si bien es algo que no agradó mucho a un gran número de lectores, Asimov ideó esta novela con el propósito de "arrancar" con ella todo el ciclo de las Fundaciones. El protagonista principal es un Hari Seldon jovencísimo, un matemático del minúsculo y "primitivo" planeta Helicón que ha acudido a Trántor en búsqueda de conocimientos: ha barruntado la idea de la psicohistoria, pero es consciente de sus limitaciones como mero matemático, y acude a Trántor, el centro del imperio galáctico, para añadir a sus conocimientos abstractos lo que podríamos llamar la perspectiva histórica, es decir, el auténtico devenir del comportamiento humano. Para ello, contará con la ayuda de Dors Venabili, una historiadora que oculta más de un secreto.
Este planteamiento, simplificado, hace eco de la crítica a la separación entre "científicos" y "humanistas" que en 1959 hiciera el británico C. P. Snow en su conferencia "Las dos culturas":

Un buen número de veces he estado presente en reuniones de personas que, por las normas de la cultura tradicional, se creen muy educadas y que con mucho gusto han expresado su incredulidad por el analfabetismo de los científicos. Una o dos veces me han provocado y he pedido a los interlocutores cuántos de ellos podrían describir la Segunda Ley de la Termodinámica, la ley de entropía. La respuesta fue fría y negativa. Sin embargo, yo estaba pidiendo algo que para los científicos sería equivalente a preguntar: «¿Has leído una obra de Shakespeare?».
Ahora creo que si yo hubiera hecho una pregunta aún más simple como ¿Qué entiende usted por masa, o aceleración, que es el equivalente científico de decir «¿Puedes leer?» no más de uno de cada diez habrían sentido que yo estaba hablando el mismo idioma. Por lo tanto, mientras el gran edificio de la física moderna crece, la mayoría de la gente inteligente en Occidente tiene el mismo conocimiento científico que habría tenido su antepasado del neolítico. (C. P. Snow, "Las dos culturas")



En Preludio a la Fundación, este problema se resuelve tanto por el reconocimiento por parte de Seldon de su falta de contacto con la historia, como por la colaboración que le presta la historiadora Dors Venabili. Así pues, tenemos a Asimov en su estado puro, pontificando en torno a los beneficios de la colaboración entre los representantes del conocimiento, los eruditos, como se les denomina en alguna parte de la novela.
Como no podía faltar la intriga, tanto el emperador Cleón I como su consejero, el omnipresente Eto Demerzel, se han fijado en las actividades de Seldon y el posible impacto de sus descubrimientos en la política imperial, por lo que iniciarán una persecución en búsqueda del joven matemático, quien demostrará que no solo sabe utilizar la cabeza, sino también los puños (y los cuchillos), siendo este uno de los aspectos más flojos de la historia, a mi parecer, una excesiva concesión a las exigencias editoriales que convierten a Hari Seldon en una especie de héroe de acción... En fin, un Seldon para todos los gustos. Y no diré nada de las escenas románticas, inevitables pero olvidables.
Vuelto a sus fueros, Asimov narra con brío el periplo de Seldon durante la persecución de la que es objeto, que le (nos) permite conocer en detalle el funcionamiento del planeta Trántor, sus fuentes de energía y alimentación y las peculiares idiosincracias de sus habitantes. Trántor no tiene una, sino varias culturas, lo cual se convierte en uno de los vectores que orientarán los posteriores desarrollos que efectuará Seldon en torno a la psicohistoria.
Resulta por demás curioso como el resto del universo asimoviano - los robots, personajes como R. Daneel Olivaw o Elijah Bailey, los planetas Aurora o la misma Tierra - retorna en esta novela, aunque a veces como meras leyendas o ejemplos de comportamientos absurdos para la mentalidad del "presente" en el que se desarrollan la acción.
En suma, estamos pues ante un digno preludio, acaso más largo que la pieza principal, pero igual de disfrutable.

Daniel Salvo


sábado, 10 de noviembre de 2012

Cuentos para sobrevivir al fin del mundo


SE PRESENTARÁ EL MIÉRCOLES 14 DE NOVIEMBRE DE 2012
EN "LA NOCHE" DE BARRANCO, A LAS 7:00 PM

"Invasiones extraterrestres, desastres nucleares, guerras mundiales, profetas y profecías; amor, muerte y esperanza; mujeres incrédulas, niños con armas y zombis vírgenes; humanos y no humanos, son los protagonistas de estas historias.


Nadie sabe el día ni la hora del final, pero será mejor que te encuentre preparado.


Agárrate bien del libro, porque el fin del mundo ya llega y aquí tienes diecisiete cuentos para sobrevivirlo."