miércoles, 23 de marzo de 2011

Horizontes de fantasía (Carlos E. Saldívar)




Horizontes de fantasía

Carlos E. Saldívar


Reseña de: Jack Flores Vega


¿La Fantasía como personaje central? ¿La Fantasía como eje temático? Es a lo que parece apostar este libro de relatos que engloba las posibilidades y las variedades de este recurso del que se vale todo aquel que hace arte con la palabra. Desde el Mahabarata o el Ramayama hasta los cuentos de Andersen y Cortázar, la fantasía ha dado muestras de ser maleable y moldeable a la sensibilidad del creador. Quizás poco se ha hablado —y comparado— de la fantasía desmesurada del Ramayana o la fantasía conmovedora de Andersen o la fantasía perturbadora de Cortázar o Borges. El estudio sería interesante. Y es que el libro Horizontes de Fantasía de Carlos Saldívar, compuesto de 16 relatos tiene en común algo sobresaliente: la fantasía. Una fantasía sui generis; la puerta entra por la ventana o la ventana sale por la puerta, el robot no es robot sino otro ser, el narrador del cuento se mete en el cuento y solo así puede darle el final deseado; un toro aparece sentado frente a la ventana del narrador que está en su cuarto; un hombre que al entrar al mar ve sus piernas convertida en cola de pez; un cuento que cuenta su historia, etc. ¿Cómo catalogar la fantasía de Carlos Saldívar? Quizás si nos aproximamos a una teoría de lo fantástico podemos ir rodeándola y encontrarles un lugar. Tzvetan Todorov, conocido estudioso del género, diferencia tres categorías dentro de la ficción no realista: lo maravilloso, lo insólito y lo fantástico. Según él si el fenómeno se explica al final de forma racional estamos en lo insólito, si no se explica estamos en lo maravilloso, y aquí le da lugar a los cuentos de hadas, de brujas, etc. Pero lo fantástico, para Todorov, viene a caber entre lo insólito y lo maravilloso. Es la duda, dice, entre una explicación racional e irracional. Lo fantástico vendría a ser el tiempo de incertidumbre hasta que el lector opte por una de ellas. Si nos valemos de esta teoría, habría que poner la fantasía de Saldívar en lo maravilloso… hasta encontrar una explicación racional. Una muestra: el relato Una nueva historia trata del narrador que empieza a contar una historia de niños que lloran. Ellos se alejan de sus hogares por el campo y al caer la noche ya no pueden regresar; los niños empiezan a llorar. La luna se compadece de ellos y los hace dormir. El sol, al amanecer, les ayuda a encontrar el camino. Los niños llegan a su hogar, solo que al buscar a sus padres no los encuentran: solo hay unos ancianos que no los reconocen. Los niños vuelven a llorar. Había pasado mucho tiempo. Todo era diferente. El relato, se podría pensar, que es un típico cuento de hadas, pero no lo es; no tiene el tono ni las características de un cuento lúdico, sino versa, mas bien, sobre el tiempo… y la fantasía; la fantasía que en otros relatos es mucho más compleja. Por eso, tal vez sea necesaria otra lectura —y otra teoría— para captar las distintas miradas de lo maravillo que hay en los relatos de Horizontes de Fantasía de Carlos Saldívar. El reto está lanzado. Leámoslo.

Revista NM N° 7



NM N° 7


Ediciones Turás Mor


VV.AA.


Portada: Bárbara Din


Imbolc 2008




La continuidad de un proyecto editorial a largo plazo es algo digno de destacarse, y más aún si esta continuidad nos permite estar en contacto con autores que de otro modo no tendríamos oportunidad de conocer. Así de directo.


NM, de Ediciones Turás Mor, dirigida por Santiago Oviedo, es de esas publicaciones que “deberían” ocupar un lugar expectante dentro de la producción fantástica en idioma español. Basada en la internet, su trascendencia por encima de cualquier frontera física no guarda, sin embargo, concordancia con el impacto que debería tener en el fandom lector: parece que a los hispanoamericanos no nos gusta arriesgar por nosotros mismos.


Por suerte, esta realidad – que esperamos cambie a mediano plazo – no impide que publicaciones como NM continúen apareciendo.


Lo único malo de NM es no poder leerla al ritmo de su publicación. Recién he terminado el número siete, pese a que al momento de publicar este comentario, marzo de 2011, van por el número diecinueve, que puede descargarse en diversos formatos, de manera gratuita.


El siete es un número cabalístico. Si ya lo pasaron, al igual que el número trece, eso quiere decir que tendremos NM para rato.


Y eso es una buena noticia.

Daniel Salvo



***

Perturbación (José A. González Castro).- Un cuento lovecraftiano, sin serlo en el fondo. El ánsia de comprobar la existencia del alma lleva al protagonista a experimentar con objetos antiquísimos, llenos de la maligna esencia de los demonios del mundo antiguo.



Terraformación (Paula I. Salmoiraghi).- La transformación del planeta Venus en un entorno capaz de albergar vida, para luego ser colonizado por terrestres, es mostrada como un proceso con muy poca épica y mucha melancolía, no exenta de cinismo.



Heráclito en “Blade Runner”: el asomo del no ser como esperanza (Jesús A. Morales Rojas).- Enjundioso ensayo filosófico en torno a la película del mismo nombre, y las lecciones que nos deja.



El centro del tiempo (Claudio Biondino).- Una deslumbrante historia de viajes en el tiempo, en la que se produce un choque entre voluntades que, buscando lo mejor para la humanidad, intervienen en su evolución y desarrollo “antes” de que aparezca la civilización humana como tal. Tal enfrentamiento lleva a una paradoja, pero también, a una siniestra forma de inmortalidad.



Un viaje al ombligo del mundo (Fernando Bonsembiante).- El consumo de drogas es algo que no puede tomarse a la ligera. Sobre todo, por que además del consumidor, existe el creador de las drogas, al cual solemos atribuirle intereses meramente crematísticos. Inventar drogas para luego venderlas, probándolas primero entre consumidores que no saben que son parte de un experimento, puede parecer algo criminal pero humano al fin y al cabo. Pero, ¿y si los creadores de ciertas drogas tuvieran otros intereses distintos a la mera obtención de beneficios económicos? Ojalá que por lo menos sean benévolos.



El regreso del hombre muerto (Sergio Gaut vel Hartman).- Tenso relato en torno a uno de los sueños más acariciados por la mayoría de seres humanos: que nuestros seres queridos puedan resucitar. En este caso, el hombre muerto que regresa de la muerte, es un cadáver reanimado por la ciencia -un “recuperado”- con pensamientos y voluntad propia. Pero frente a esta realidad – que ni el mismo entiende-, están los hijos, quienes se debaten entre las dos únicas posibilidades que tienen para enfrentar la situación: o bien el padre realmente ha sido “resucitado”, o están ante una especie de zombie cargado con las memorias del padre y activado como si fuera un juguete. ¿Podría ser ese el futuro de la humanidad, la posibilidad de vencer a la muerte? Pero en realidad, ¿qué es lo que regresa de la muerte?

Cronopaisaje (Gregory Benford)



Después de un atracón de novelas y cuentos fantásticos, refresca la lectura de una obra de ciencia ficción dura, con todos los elementos de interés que dan su toque especial al género – el sentimiento de la maravilla -, y que además permiten sobrellevar los algo innecesarios episodios dedicados a los devaneos sentimentales de los personajes de Cronopaisaje. Que no carecen de interés, pero como que resultan algo fuera de lugar. Las peripecias de un científico venido a depredador sexual o el drama de otro científico de origen judío cuya madre no soporta que se haya involucrado con una mujer que no es de su agrado bien podrían ser materia de alguna novela de Philip Roth, quien, por cierto, es mencionado en el texto. Pero en un texto de ciencia ficción...


Fuera la quincalla, en cambio, tenemos una historia genial: en 1998 (es el futuro, hay que tener en cuenta que Cronopaisaje fue escrita en 1980), la Tierra atraviesa por una crisis debido a los inmanejables grados de contaminación de los océanos, debido al abuso de ciertos pesticidas. Una molécula fuera de control se multiplica y está invadiendo todo. No se avizora ninguna solución a la vista, excepto lo imposible: enviar un mensaje al pasado y prevenir a la humanidad para evitar la contaminación del futuro. Y aquí, Benford se luce como científico y divulgador.


El método postulado para enviar el mensaje es el siguiente: se ha descubierto que, bajo ciertas condiciones, los átomos emiten un tipo de partículas denominadas taquiones (del griego tachys, rápido o veloz). Estas partículas tienen la propiedad de moverse más rápido que la luz (al menos en teoría), lo que significa que para dichas partículas, lo que llamamos tiempo vendría a ser una masa sólida, la cual pueden atravesar en una u otra dirección. Es decir, los taquiones pueden moverse “hacia adelante” (futuro) o “hacia atras” (pasado) a través del tiempo. Por consiguiente, es posible que una emisión de taquiones pueda ser enviada hacia atrás en el tiempo, codificar un mensaje en la misma dirigido a los científicos del pasado y esperar que lo descifren, y así evitar la contaminación del futuro.


Este experimento requiere de condiciones especiales, tanto en el futuro (o presente) como en el pasado: los momentos del pasado en los que podría haberse “recibido” la señal emitida desde el futuro han de haber sido escasos. Luego de una laboriosa investigación, se encuentra el siguiente dato, un experimento con indio (metal capaz de reaccionar ante los taquiones) realizado en los Estados Unidos en la década de los sesenta. El objetivo consistirá en emitir los taquiones hacia ese momento en el tiempo, y estimular así al metal indio con los taquiones enviados desde el futuro. Simple, ¿no?


Ahora, nos encontramos ante el problema científico en estado puro. ¿Los taquiones realmente existen, o son meros postulados teóricos? ¿Se pueden obtener? ¿De obtenerlos, se podrán dirigir “hacia el pasado”? Y, lo más angustiante de todo, de ser posible todo lo anterior, ¿la gente del pasado podrá efectivamente captar la emisión? Y de hacerlo, ¿tomarán a tiempo las medidas para evitar la contaminación mundial que podría llevar a su extinción a la raza humana?


El 1998 imaginado por Benford, ambientado en Inglaterra, no es ningún paraíso pero tampoco una pesadilla distópica. De hecho, parece que los problemas personales de algunos protagonistas acaparan la atención del autor antes que el tema principal de la novela. Básicamente, hay una discusión en torno al éxito del experimento y a los costos que genera el mismo, situación que se resuelve de una manera obvia y al mismo tiempo contundente.


En contraste, la situación en los Estados Unidos de los sesenta no es menos interesante. Científicos vistos como héroes por una sociedad que, sin embargo, se siente amenazada por uno de los productos de la ciencia: la bomba atómica. Mezquinas luchas por el poder y el reconocimento que se dan al interior de las instituciones académicas. Y sobre todo, algo que el lector sabe pero que los personajes – encabezados por el físico Stuart Gordon – ignoran: que desde el futuro se viene un mensaje en forma de emisión de taquiones, que, según se ha previsto (desde el futuro), aumentarán la temperatura de una placa de indio durante un breve período de tiempo. ¿Podrán los científicos de los sesenta percibir estos efectos? ¿Podrán captar el mensaje y descifrarlo? Y de hacerlo, ¿podrán convencer al resto de sus colegas de que efectivamente están recibiendo mensajes del futuro o de otro sitio apenas concebible, en lugar de convertirse en el hazmerreir de la comunidad científica?


Es, por donde se mire, un tremendo salto especulativo, que Benford describe con el ritmo angustiante de un thriller (al que luego traiciona introduciéndole extensos melodramas que no parecen cumplir otra función que llenar páginas).


La audacia especulativa, empero, logra salir indemne a lo largo de la novela, que arriba a un final sorprendente y a la vez coherente con la historia que conocemos, no sólo de nuestra civilización, sino del origen del universo entero. Un clásico.


Daniel Salvo

martes, 8 de febrero de 2011

Congreso nacional de escritores de literatura fantástica y ciencia ficción


Congreso nacional de escritores de literatura fantástica y ciencia ficción


24, 25 & 26 de Febrero de 2011


Sala de Conferencias de la
Casa de la Literatura Peruana


Programa

Jueves 24 de febrero



Inauguración 16:30- 16:40 hrs
Elton Honores, Universidad San Ignacio de Loyola
Karen Calderón, Casa de la Literatura Peruana

Mesa 1
Intrusiones fantásticas: entre la vanguardia y lo extraño 16: 40- 17: 40 hrs

El género fantástico y el sentido de mexicanidad
(de José María Roa Bárcena a Rafael Olea Franco)
Rolando Álvarez
Universidad de Guanajuato – México

Lo fantástico y su relación con la vanguardia narrativa peruana:
Una lectura de Los sapos y otras personas de Alberto Hidalgo
Juan Cuya
Universidad Nacional Mayor de San Marcos

Biografía fantástica. Una lectura de la novela
Biografía ilustrada de Mishima (2009) de Mario Bellatin
Judith Paredes
Universidad Nacional Federico Villarreal


Mesa 2
Narrativa fantástica peruana contemporánea I: 17: 45- 18:55 hrs
Participan: Carlos Herrera, José Donayre, José Güich, César Silva Santisteban & Enrique Prochazka

Presentación del libro: 19:00- 20:00 hrs
Mundos imposibles
Lo fantástico en la narrativa peruana
Elton Honores

Presentan: Santiago López Maguiña, Marcel Velázquez & César Silva Santisteban

Viernes 25 de febrero

Mesa 3
Clásicos de la literatura fantástica peruana 14: 30 – 15: 25 hrs

Entre el naturalismo y lo fantástico:
la literatura francesa en los cuentos de Clemente Palma
Javier Suárez
Pontifica Universidad Católica del Perú

Lo fantástico en el “Hipocampo de oro” de Abraham Valdelomar
Jonathan Suárez
Universidad Nacional Mayor de San Marcos

Un testimonio de lector de la modernidad avasallante en Adolph
Christian Espinoza
Universidad Nacional Mayor de San Marcos


Mesa 4
Exhumaciones de lo fantástico 15:30 – 16: 35 hrs

El subtexto del discurso enciclopedista en 999 palabras para el planeta Tierra.
Una entrada a la ciencia ficción de Enrique Congrains
Francisco Najarro
Universidad Nacional Mayor de San Marcos

Transgresión y castigo: “María marimacha”.
Análisis de un antiguo relato oral fantástico limeño
César Espinoza
Universidad Nacional Federico Villarreal

Un cuento fantástico: antimimésis y desdoblamiento corporal.
El caso de Juan "el Amarillo" de Telmo Salinas García (1945)
Jhonny Pacheco
Universidad Nacional Mayor de San Marcos

La imagen del doble en "El manco" de Manuel González Prada
Eduardo Lino
Universidad Antonio Ruiz de Montoya


Mesa 5
Operas primas: el sentimiento de lo fantástico 16:40- 17:50 hrs.
Participan: Jeremy Torres, Yeniva Fernández, Augusto Murillo de los Ríos, Carlos E. Freyre & Julio Meza Díaz


Mesa 6
Reflexiones sobre el terror fantástico 17: 55- 18:55 hrs

Stephen King: más allá del terror comercial
Daniel Salvo
Escritor y periodista

Dean R. Koontz o el terror contemporáneo
Carlos Saldívar
Escritor

H.P. Lovecraft: un hombre perdido en el tiempo
Alejandro Neyra
Escritor y diplomático

Presentación del libro 19:00: 20:00 hrs
Los que moran en las sombras.
Asedios al vampiro en la narrativa peruana
Elton Honores & Gonzalo Portals

Comentarios de Carlos Calderón Fajardo, José Güich & José Donayre


Sábado 26 de febrero


Conferencia Magistral 15:00- 16:00 hrs

El horror de lo cotidiano: literatura fantástica y transgresión (Lectura)
David Roas
Universidad Autónoma de Barcelona – España


Mesa 7
Fantástico, Fantasy & CF en el Perú 16:10- 17:20 hrs.
Participan: Iván Bolaños, Hans Rothgiesser, Mónica Belevan, Pedro Félix Novoa & Alexis Iparraguirre


Mesa 8
Teatro y narrativa gráfica de CF latinoamericana 17: 25 -18:45 hrs

CF en el teatro de Juan Rivera Saavedra
Mary Oscátegui
Directora de teatro

Ellos, autómatas y solidarios: dominación y resistencia
en El Eternauta (Oesterheld / Solano)
Arturo Córdova
Universidad Nacional Mayor de San Marcos

Los juguetes macabros en Toy Box de Diego Rondón Almuelle
Víctor Hugo Asencios
Universidad Nacional Mayor de San Marcos

Algunos alcances sobre lo fantástico y la ciencia ficción
en la historieta latinoamericana
Raschid Rabí
Universidad Antonio Ruiz de Montoya


Mesa 9
Literatura fantástica peruana contemporánea II
La minificción en la Generación del 50 18:50 - 19: 50 hrs.
Lectura de textos de:
Juan Rivera Saavedra, Manuel Velázquez Rojas & Raquel Jodorowsky


Clausura: 19:50- 20:00 hrs.

Brindis de honor.



Actividad paralela: Sábado 26 de febrero 15:00 – 20:00 hrs
Exhibición y venta de revistas de literatura peruana y libros de autores nacionales
Participan: Cuerpo de la Metáfora Editores, Tinta Expresa Revista de literatura, Ínsula Barataria Revista de literatura y cultura, Ajos & Zafiros Revista de literatura, Argonautas Revista de fantasía, misterio y ciencia ficción, Ediciones SM, Estruendomudo, Editorial Casatomada, TXT Revista de creación, El Horla Fanzine.

martes, 1 de febrero de 2011

Editorial: Educación




Ad portas de elegir al nuevo Presidente de la República, el ambiente político peruano vuelve a animarse. Pero, como siempre, se anima como una juerga en una chingana de mala muerte. La novedad es que ahora los políticos tienen cuentas en Twitter y Facebook, pero les dan el uso de siempre: insultos, puyazos y mentiras. No se aprecia, ni se vislumbra, un debate de nivel. Así estamos, pues como dice el refrán, a tal señor, tal honor. El elector peruano tiene los políticos que se merece, también.
Es por eso que la EDUCACION no suele aparecer como tema principal en el ambiente político. Para unos, apenas consiste en construir más colegios o aumentar el sueldo a los profesores. Para otros, algo que debe privatizarse y que sea lo que Dios quiera. Para los menos, tenemos el mejor sistema educativo del mundo.
Por supuesto, lo anteriormente señalado es lo que dicen los políticos de boca para afuera. Por que, en su fuero interno, les interesa muy poco o nada la educación. Y menos, la educación pública.
¿Por qué afirmo esto? Obvio. El político peruano suele hacer de la política una carrera para ascender a lo que considera un mejor nivel de vida, un mejor status. Con ese mejor status, se compra casa, carro y educa a los hijos en colegio particular "de prestigio". Y si su nuevo status gira en torno al colegio particular... ¿qué interés puede tener en la educación pública? Y siguiendo la secuencia, ¿qué interés REAL puede tener un político en la salud pública o el transporte público, si nunca va a rebajarse a utilizar esos servicios? Como dijo una connotada congresista: "La seguridad social es para los que tengan que padecerla". Igual que la educación pública.
Con lo que volvemos a descubrir que vivimos en un mundo de ciencia ficción distópica, descrito en películas como Gattacca y similares. El clasismo en que vivimos va a perpetuarse.
¿Se puede cambiar la situación? ¿La ciencia ficción puede darnos una salida, una respuesta?
Además de los viajes espaciales o temporales, la ciencia ficción se ha ocupado también de la educación. Una de las historias más escalofriantes que existen (pese a su aparente jocosidad) es "Y enseñar locamente" de Lloyd Biggle Jr., en la cual la educación escolar se impartía mediante la televisión. Los exámenes habían sido reemplazados por índices de audiencia (ratings), a partir de los cuales se verificaba la marcha del sistema educativo. La filosofía era la siguiente: si el niño observa la televisión, algo aprenderá. El resultado era que los profesores debían recurrir a técnicas histriónicas para intentar captar la atención de los alumnos. Entretenerlos antes que educarlos. (tal parece que en Chile han comenzado a aplicar esta teoría). Más melancólica (y completamente desesperanzadora) era la visión de Robert F. Young en "Treinta días tenía setiembre", en la cual la televisión también ha invadido los predios de la educación y cumple bien su función educativa... con la salvedad de que esta consiste en convertir al educando en un buen y eficiente consumidor, actualizando el automóvil cada año y que no tiene por qué extrañar cosas tan inútiles como los libros y los maestros, reemplazados por robots primero, luego por animadores de televisión. Así, en lugar de ciudadanos, obtenemos felices... emprendedores.
Las visiones mencionadas son y no son lo que parece ser el porvenir de la educación peruana. O bien un trasto inútil, o bien un adoctrinamiento para prosumidores, emprendedores, aspiracionales o el término que se ponga de moda. ¿Formar ciudadanos, buenas personas, gente con pensamiento crítico? Lo dudo. Lo que hacen falta son ingenieros, no filósofos.
Una gota de esperanza la pone David Brin en El cartero. La civilización - norteamericana, por cierto - ha caído, y los restos de población subsisten como pueden. No hay nada parecido a un sistema de enseñanza, ni interés por parte de los adultos o de los niños por la "educación". Sin embargo, el cartero del título logra hacer creer a la gente que la civilización ha sido restaurada... y esta argucia trae como consecuencia, entre otros cambios, un renovado interés por la educación, por la enseñanza de artes a punto de olvidarse, como la lectura. Lo interesante de la novela es que tanto los adultos como los menores manifiestan un gran interés en la creación de nuevas "escuelas". Al volver a sentirse parte de algo más trascendente que su entorno inmediato, entienden que la educación es la clave para vincularse mejor unos con otros. La buena educación no jerarquiza ni margina: une.
Tal vez esa sea la clave para la educación peruana de la siguiente década, no una institución dejada a su suerte o manipulada por intereses espureos, sino un punto de encuentro del escolar con la cultura que somos, donde el conocimiento vincule a la familia con el colegio y el resto de la sociedad.
Un lugar en el cual el maestro de escuela, hoy en día tenido como el profesional menos apreciado en el ranking de "emprendedores" , sea reconocido como lo que realmente es: el primer intelectual con quien nos encontramos en nuestras vidas, el que nos enseña a ser humanos. Nuestra sociedad sostiene que en la cúspide de la intelectualidad se encuentra el catedrático universitario. Puede ser para el caso del conocimiento especializado (que suena mejor que eso de "educación superior").
Pero eso debe cambiar: a nivel global, es el maestro de escuela quien debe ocupar el primer lugar en cuanto a consideración y apoyo, dado que el impacto de su desempeño marcará por el resto de su vida a los estudiantes que estén bajo su influencia. Gracias al maestro de escuela, entendemos la cultura como algo propio, cotidiano, de andar por casa, como dicen en otros lugares.
¿Cómo sería el mejor colegio, público o privado? Uno en el cual los alumnos, como jugando, intercambien libros. ¿Y el peor colegio? Aquel cuyos egresados se pregunten ¿en tu colegio había cholos?


Daniel Salvo, febrero 2011

El mapa del tiempo (Félix J. Palma)





Tal como su título sugiere, esta extensa y entretenida novela trata sobre viajes en el tiempo, aunque no necesariamente es una novela de viajes en el tiempo. De hecho, las tres historias narradas, ambientadas en la Inglaterra de fines del siglo XIX, tienen como tema principal el desplazamiento temporal, pero no en todas se produce el mismo, aunque las apariencias parezcan indicar lo contrario.

En la primera historia, el protagonista realiza un viaje al pasado para intentar impedir que el asesino en serie conocido como Jack el Destripador acabe con la vida de su amada, una infeliz prostituta de Whitechapel. Si bien el lector puede considerar que la extensión de esta historia es excesiva, el desarrollo y la conclusión de la misma lo ameritan. Felix J. Palma tiene un dominio envidiable del arte de narrar, además de un notorio amor por los detalles. Uno se desliza por la novela como si realmente estuviese caminando por las calles de Londres del siglo XIX.

En la segunda historia, un viaje al futuro - la mayor atracción del momento - nos permitirá asistir a la teatral batalla que tendrá lugar entre los últimos seres humanos, bajo el mando del bravío capitán Derek Shackleton; y los autómatas inteligentes que en ese entonces dominarán la Tierra. La descripción del "futuro" y lo que ocurre en él es, simplemente, inolvidable. Además, la protagonista de este viaje, una hermosa joven aburrida de las represivas costumbres victorianas, encontrará por fin al amor de su vida, por quien sería capaz de todo, incluso de abandonar su propio tiempo (y otras valiosas posesiones).

¿Son ciertos estos desplazamientos temporales, o se trata de trucos urdidos por hábiles estafadores que conocen los más profundos anhelos de los viajeros? ¿Es tan fácil viajar en el tiempo, ya sea al pasado o al futuro, con la tecnología occidental del finales del siglo XIX? ¿Hay alguna lógica que sustente los viajes en el tiempo? Afortunadamente para el lector, en medio de este laberinto temporal aparece nada menos que el mismísimo H. G. Wells, el autor de La máquina del tiempo, quien interviene como secundario de lujo en los eventos que dan lugar a las historias ya comentadas, dada su fama de ser el primer escritor en plantear la posibilidad de viajar en el tiempo (al menos, en lo que a la literatura anglosajona se refiere*). El Wells descrito en la novela asume con gracia su papel de “experto” en viajes temporales... hasta que el mismo se ve envuelto en una trama de proporciones épicas, en la que intervienen viajeros procedentes del futuro, armas de rayos calóricos y los también escritores Bram Stoker y Henry James. El desenlace de El mapa del tiempo, en el cual se desliza la posible existencia de mundos paralelos, rinde un magistral homenaje a H. G. Wells, puesto que lo convierte en el padre, tanto literario como genético, de los viajes en el tiempo.

El mapa del tiempo está destinado a convertirse en un clásico.



Daniel Salvo




* H. G. Wells escribió La máquina del tiempo en 1895. Medio siglo antes que el autor británico, el peruano J.M. del Portillo (y tal vez alguien más) publicó la narración Lima de aquí a cien años en 1843, donde se relata un viaje al futuro, en el cual las cosas han cambiado mucho en lo material y tecnológico, pero muy poco en cuanto a la idiosincrasia peruana.

999 palabras para el planeta Tierra (Enrique Congraíns Martin)







Si bien el propio Congrains negaba que se tratase de ciencia ficción, los elementos del género están presentes: una nave extraterrestre, proveniente de un ignoto y lejano planeta, arriba a nuestro mundo y solicita un artículo en el que se defina al planeta Tierra en 999 palabras.
Dicho artículo, según lo solicitado, formará parte de la Gran Enciclopedia Intergaláctica, aunque ya desde la Fundación de Asimov hemos aprendido a desconfiar de enciclopedistas, pues sus motivos suelen estar más allá de la recopilación o difusión de conocimientos. En todo caso, los motivos y el proceder de la nave, bautizada por el ingenio terrestre como nave editora, siguen siendo completamente desconocidos y desconcertantes tanto al principio como al final de la novela. A fin de cuentas, es la condición humana la que es examinada a partir de la piedra de toque en que consiste la llegada de la nave y su insólita petición.
Enrique Congrains trata así el tema del contacto extraterrestre, desde una perspectiva que dista mucho del optimismo o pesimismo aventurero que suele asociarse al género. Los extraterrestres no son ni invasores malvados ni desinteresados bienhechores, sino entidades que parecen estar interesadas tan sólo en el conocimiento. De hecho, en el transcurso de la novela no nos dice nada acerca de la naturaleza de los seres que han enviado la nave: no se sabe qué o cómo son, o si siguen existiendo. La única justificación aparente de su contacto es su interés, vale decir, su curiosidad respecto a los humanos.
La nave, una vez posada en el desierto iqueño, en las inmediaciones de la célebre pampa de Nasca, establece contacto con un lugareño, el maestro Toribio Huayta, personaje que parece surgido de la pluma del mejor Manuel Scorza (aunque José Donayre Hoefken le atribuye "pinceladas" del escritor nasqueño Gregorio Martínez). Huayta transmite la solicitud del artículo a las autoridades locales, estos a las nacionales y al fin, todo queda en manos de la UNESCO, organismo que designa una comisión encargada de redactar el artículo. Paralelamente, un grupo de amigos de origen hispanoamericano constituye una suerte de comisión alternativa, desde cuyo punto de vista - asombrosa pirueta narrativa de Congraíns - el lector es puesto al tanto de los avances del artículo, además de otros aspectos de nuestra región (gastronómicos, religiosos, culturales).
Pese al acontecimiento trascendental que constituye el arribo de una nave de otros mundos, la humanidad sigue siendo la misma, como lo evidencian tanto los contradictorios resultados de la labor de la comisión oficial como los comentarios de los observadores. Congraíns condensa aquí, con mucha mayor gracia, sus ideas sobre la condición humana, siempre oscilando entre lo sublime y lo ridículo.
Con 999 palabras para el planeta Tierra, Enrique Congrains Martín (1932 -2009) nos deja una obra final brillante, plena de reflexión sobre temas como la existencia de vida extraterrestre, el lugar que ocupamos en el universo y nuestro propio devenir como seres humanos, desde los orígenes de la especie hasta nuestro presente. Un libro memorable.



Daniel Salvo (versión ampliada de la reseña publicada en el Diario Oficial El Peruano)

jueves, 2 de diciembre de 2010

Editorial: Esperanza



El 2011 parece que será un buen año para todos. No solo por que estreno columna en el Diario Oficial El Peruano (Mundo Imaginario), sino por múltiples señales que permiten augurar un feliz año nuevo.

Porque en los EE.UU. se publicó la antología Shine, con relatos de ciencia ficción optimista. El optimismo no es muy popular en estos tiempos dizque posmodernos (hasta ahora desconozco mayormente qué es esto de la posmodernidad, creo que para suerte mía), pero sigo creyendo que la única forma de ser consecuente con el pesimismo es el suicidio (a menos que uno sea masoquista). Sigo viviendo, así pues…

Porque en Europa, Michael Iwoleit reanudó la publicación de INTERNOVA, magazine dedicado a la ciencia ficción internacional, un gran apoyo para darnos a conocer en otros ámbitos. The World SF Blog, editado por Lavie Thidar, tiene el mismo objetivo, pero desde una perspectiva norteamericana.

Porque, como nunca, hubo un auge de publicaciones de ciencia ficción y fantasía de autores peruanos. El fantasmocopio, Sólo un punto, El camino de los aegeti, El sector Milian, Tan cerca de la vida, Thecnetos; así como la continuidad de publicaciones como las revistas Argonautas y Plesiosaurio, que a su vez están engendrando nuevos proyectos, como Clemente y El Horla.

Porque Mario Vargas Llosa obtuvo el Premio Nobel de Literatura, lo que puede y debe incidir en una revaloración de los intelectuales y de la labor intelectual. Labor que siempre ha existido en nuestro país, pero no siempre ha sido reconocida. Recomendación: el libro de José Miguel Oviedo Mario Vargas Llosa: la invención de una realidad, y el excelente número que le ha dedicado la revista virtual El Hablador.

Porque los Coloquios de Narrativa Fantástica organizados por el Centro de Estudios Literarios Antonio Cornejo Polar, Elton Honores y Gonzalo Portals Zubiate se están convirtiendo en una institución.

Porque mi amistad con Adriana Alarco, Luis Bolaños, Daniel Mejía, Victor Pretell, Isaac Robles, Pino Pinox, Manuel Antonio Cuba y tantos otros, seguirá afianzándose.

Porque se publicaron libros de no ficción con títulos tan sugerentes como El futuro de las humanidades y El cultivo del discernimiento.

Porque al fin estoy aprendiendo la diferencia entre por qué, por que, porqué y porque.

Porque Axxón sigue publicando.

Por todo eso: FELIZ NAVIDAD y PRÓSPERO AÑO NUEVO.


Daniel Salvo

Thecnetos (Luis Arbaiza)



No se puede dejar de pensar en la tremenda repercusión que habría obtenido Thecnetos de haberse publicado en otro contexto. Y es que estamos ante una de esas novelas que marcan un hito en el panorama de la ciencia ficción, entendida como género literario y como literatura de ideas.

Por que no hay página de Thecnetos que no esté llena de ideas, ideas que cuestionan tanto nuestra visión de lo que es el universo físico como la del universo propiamente humano. Thecnetos es una reflexión en torno a temas como el fin de la materia y del tiempo, las diferencias y similitudes entre lo natural y lo artificial, la existencia de universos dentro de universos, la progresión y los límites al conocimiento y a la experiencia humana; y respecto a lo que en última instancia motiva a los seres humanos a seguir existiendo, ya sea la búsqueda de conocimiento, de poder o de amor. Cabe destacar que el amor recibe en Thecnetos un tratamiento bastante original, que con seguridad podría desatar las furias femeninas: en el futuro imaginado (¿o previsto?) en Thecnetos, cuando el mismo tiempo comienza a oscurecer (sí, Luis Arbaiza maneja una prosa muy poética), la humanidad ha decidido prescindir del cromosoma X. Al haberse logrado un sistema infalible que garantiza la reproducción humana sin los riesgos que acarrea la maternidad, los úteros ya no son necesarios. Nos encontramos entonces en un universo poblado tan sólo por hombres, que comparten la condición de ser todos científicos, filósofos y feroces guerreros, muy similares a los espartanos de 300, un mundo de varones cuyas relaciones afectivas giran en torno a los términos erastes y eromenos. Quienes, por inevitable atavismo genético, sólo pueden sentir amor por desaparecido género femenino, están condenados a una amarga soledad y a languidecer deseando lo imposible. Por lo demás, la sociedad en la que se enmarca la acción de Thecnetos es una sociedad muy dada a la violencia, aunque esta violencia se ejerce en base a unos criterios filosóficos bastante polémicos.

Además de los inevitables conflictos que se dan entre las corporaciones, las unidades económico-sociales en las que se basa la sociedad humana en Thecnetos, esta última humanidad (parafraseando a Olaf Stapledon) se enfrenta a otro problema. Los hombres del futuro son conscientes de que el universo en el cual transcurren sus existencias está llegando a su ocaso. No se trata del fin de un mundo, o de un sistema, o de una galaxia, sino del Universo entero. La particular filosofía desarrollada durante milenios les sirve para asumir con dignidad (y algo de indiferencia) este final, puesto que, conforme a su manera de pensar, la existencia no tiene por qué ser superior a la no existencia, y por lo tanto, existir o no existir son condiciones contingentes. Sin embargo, siempre hay un inconforme, en este caso, un técnico que postula la posibilidad de escapar de nuestro moribundo universo a otro situado una dimensión más arriba. La forma en que podría realizarse dicho escape y la transformación que se produciría en la estructura humana (cuerpo y mente) nos revela a un autor que se maneja a sus anchas tanto en ciencias biológicas como en las matemáticas y la filosofía, dotando así a la novela de una visión del universo inusitada, y a veces escalofriante. Contra la apatía manifiesta de la mayor parte de la humanidad, se destinan recursos para la investigación de esta propuesta de supervivencia.

Paralelamente a este período temporal en el cual la humanidad canaliza todos sus esfuerzos para la supervivencia, se nos narra otro período temporal (o a-temporal) en el que somos testigos privilegiados de la relación imposible entre un inescrutable emisario del fin del tiempo – un enviado del Thecnetos, el artefacto final que abarca toda la experiencia del universo, fuera del tiempo y del espacio - y un desconcertado Último Hombre del Universo, que además debe su existencia al hecho de haber sido resucitado sin otro propósito aparente que no sea el deambular sobre una vasta planicie sin fin – al universo del futuro no puede atribuírsele otro color que el gris y sus gradaciones - , según lo dispuesto por el Thecnetos y su enviado. ¿Para qué ha vuelto a una existencia vacía, en un universo que ha cesado de existir? La respuesta a ésta y otras interrogantes son de lo más sorprendente, y otorgan un atisbo de esperanza entre las inmisericordes revelaciones de lo que parece depararnos el futuro, según las especulaciones científicas más recientes.

Aunque ambas tramas podrían parecer independientes o apenas relacionadas, hacia el final se revela el vínculo entre ambas, suscitando en el lector la reflexión respecto a si el fin y el principio del universo tienen su origen en la misma desesperada búsqueda de aquello que nos complementa.


Daniel Salvo


(N. de E. La novela puede leerse en el blog Thecnetos ( http://thecnetos.blogspot.com/), en el cual también se indica dónde puede adquirirse la versión impresa.)

THECNETOS - Video Introductorio


Teranesia (Greg Egan)







Un recuerdo triste de infancia: la infame película hindú "Dos mendigos". Durante los primeros minutos, el padre muere, la madre muere y el huérfano es atropellado por un vehículo que lo deja paralítico. No supe la historia del otro mendigo por que me salí del cine.



Las primeras sesenta (o cien) páginas de Teranesia me hicieron recordar a esa película. No se si habrá sido alguna moda eso de querer dotar a los personajes de una vida personal, pero creo que aún saliendo del ámbito de la ciencia ficción, la vida y miserias del protagonista de Teranesia no parecen ser un tema literario que amerite interés alguno. Por que, como buen hindú, sufre de principio a fin: la muerte de sus padres, la guerra, separarse de su hermana y, last but not least, una curiosa mutación que podría haber sido el eje central de un relato o cuento de sabor más concentrado.




Es de agradecer, eso si, el humor corrosivo con el que Egan acomete contra cierta "intelectualidad" desmadrada de la que muchos acaso hemos sido testigos en nuestros primeros años de vida universitaria, encarnada en su tía Amita y su pareja, un par de estúpidos que son capaces de confundir los "1" y los "0" del sistema binario con símbolos de dominación machista (!), y encima, redactar sesudos artículos sobre el tema. Es la mejor parte de la novela, y que seguro provocará el rechinar de dientes de más de algún intelectual "comprometido". Lo malo es que Egan acaba por incurrir en estos mismos errores y los evidencia en la manera en que desarrolla la novela.



Cuando, por fin, aparece el elemento de ciencia ficción de la novela, Egan se da maña para crear un problema tan intrigante como interesante, como es la aparición súbita de mutaciones de la fauna de la isla de Teranesia, mutaciones que despertarán el interés de la comunidad científica y del protagonista, Prabir , a la sazón convertido en científico. Empero, el desarrollo de sus investigaciones es tan árido y al mismo tiempo tan plagado de un dramatismo digno de la tía de Prabir, que el lector se pierde el meollo del asunto, al punto que sólo cabe desear que la novela acabe, no importa cómo. Ya sabemos que no cumple ni lo poco que promete.


Cercanos al final de Teranesia, uno se pregunta qué hábría hecho otro autor con semejante premisa. Piensen en el potente thriller que habría redactado Michael Crichton, la desbordante imaginería que habría aportado Jack Vance o el (auténtico) sentido del drama de Greg Bear.


Mientras tanto, soñemos con la novela que pudo ser y no fue.



Daniel Salvo